Fuerteventura y Lanzarote se hicieron pasar en 'Eternals' (Chloe Zhao) se hicieron pasar por Babilonia y Mesopotamia.

Las localizaciones de España: Recreando el mundo

octubre 11, 2024
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La utilización de localizaciones españolas como dobles cinematográficos es uno de los grandes activos que ha tenido España para atraer rodajes internacionales, lo cual ha tenido un impacto significativo tanto en la industria del cine como en la economía local. Por Fer S. Carrascosa

En ‘Oro’ de Agustín Díaz Yanes Tenerife se utilizó para recrear el Amazonas.

La diversidad geográfica española cuenta con unos fantásticos parajes naturales que favorecen las escenas en exteriores, así como con un acogedor clima que además proporciona un buen número de horas de luz para las largas jornadas de grabación, lo que unido a la amplia riqueza arquitectónica de España y los precios competitivos que abaratan los presupuestos de las producciones, hacen de nuestro país un fabuloso destino para los rodajes cinematográficos de todo el mundo. Todo ello ha permitido que muchas localizaciones españolas hayan representado en la gran pantalla una inmensa cantidad de escenarios internacionales.

La figura impulsora de que esta práctica se estableciera definitivamente dentro de nuestras fronteras fue el productor hollywoodiense Samuel Bronston, quien desempeñó un papel crucial en este proceso durante la década de los 60. Bronston capitalizó las ventajas que ofrecía España para atraer grandes rodajes, debido a los bajos costes de producción, combinados con un régimen franquista ansioso por mejorar su imagen internacional, lo que sin duda creó un caldo de cultivo perfecto para el desarrollo de proyectos cinematográficos de gran envergadura como Rey de reyes (1961) o 55 días en Pekín (1963), dirigidas por Nicholas Ray, y El Cid (1961) o La caída del imperio romano (1964), ambas de Anthony Mann.

Mención aparte merece el género del spaghetti western, donde se utilizaban localizaciones europeas para recrear el viejo Oeste americano, que si bien nació en territorio italiano, se rodó de manera insistente en España, erigiéndose como uno de los ejemplos más emblemáticos de esta práctica. El desierto de Tabernas, situado en Almería, se convirtió en el escenario por excelencia para recrear este tipo de películas, pero también se realizaron numerosos rodajes en la estepa del municipio oscense de Fraga, así como en en la provincia de Burgos y en las afueras de Madrid. Directores como Sergio Leone encontraron en estas áridas extensiones el telón de fondo ideal para sus épicas películas, dando lugar a clásicos como El bueno, el feo y el malo (1966).

‘Lawrence de Arabia’ es uno de esas grandes películas rodadas en España, a pesar de que la historia no se ambientaba aquí. En la imagen, el oasis de Rambla Viciana en el Desierto de Tabernas (Almería)

Sin embargo, la versatilidad de los paisajes españoles va mucho más allá del western. Por ejemplo, la costa mediterránea y las islas han servido como sustitutos creíbles del norte de África y Oriente Medio en numerosas producciones. Para la película Lawrence de Arabia (1962) el director David Lean utilizó localizaciones en Almería y Sevilla para recrear los vastos desiertos arábigos, mientras que en El viento y el león (1975), John Milius transformó distintos rincones de Andalucía en el Marruecos de principios del siglo XX.

La capacidad de España para disfrazarse cinematográficamente hablando tampoco se limita únicamente a sus paisajes naturales. Centros urbanos como Madrid han demostrado una asombrosa adaptabilidad. El caso más famoso es el de Doctor Zhivago (1965), también dirigida por David Lean, que fue filmada mayoritariamente en el madrileño barrio de Canillas, cuyas calles y fachadas se sometieron a una metamorfosis completa para convertirse en una convincente versión de Moscú. Ciñéndonos al ámbito nacional, Alatriste (2006), de Agustín Díaz Yanes, aprovechó la arquitectura renacentista de los municipios jienenses de Úbeda y Baeza para retratar el Madrid del siglo XVII.

Para poder conocer más a fondo el tema, desde RUBIK nos hemos puesto en contacto con algunas film commissions. En primer lugar hemos querido conocer algunos ejemplos de películas que hayan llevado a cabo esta práctica, reproduciendo en algunos lugares de la geografía española otras localizaciones foráneas.

En este sentido, Canary Islands Film nos ha aportado un extenso número de casos que han tenido lugar en los límites de las Islas Canarias: “Algunos ejemplos son Jason Bourne (2016), que recreó Atenas y Beirut en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, la quinta temporada de La casa de papel, que recreó las aguas del mar de Noruega gracias a una plataforma petrolífera, Aliados (2016), rodada en Las Palmas de Gran Canaria, donde se recreó Casablanca en localizaciones como la Plaza de Santa Ana o el Parque San Telmo, o Eternals (2021), donde Fuerteventura y Lanzarote sirvieron para recrear localizaciones de la ficción de las historias de Mesopotamia”.

También hay otros ejemplos: en Rambo: Last Blood (2019) se recreó México en Tenerife y para El hombre que mató a Don Quijote (2018), Fuerteventura recreó La Mancha.

‘Green Zone: Distrito protegido’ de Paul Greengrass. Murcia recreó en muchos momentos Bagdad.

Por su parte, la Región de Murcia Film Commission también ha aportado un amplio listado: “En Terminator: Destino oscuro (2019), el barrio de los Mateos y varias calles en Cartagena, así como la carretera que va hacia el Aeropuerto de Corvera, se convirtieron en distintos lugares de México. Para La promesa (2016), la Playa del Arroz y la Cala del Pino, ambas situadas en Águilas, simularon un embarque de refugiados armenios en un buque de guerra francés, durante el Genocidio Armenio a manos del Imperio Otomano. La Cala del Pino sirvió para representar la costa a los pies del monte Musa Dagh, en el sur de la actual Turquía, donde refugiados armenios mantuvieron una última defensa contra las tropas otomanas para permitir el embarque del mayor número posible de refugiados. En V3nganza (Venganza 3) (2015), el aeropuerto de San Javier se convirtió en el de Santa Mónica, en California, mientras que en Green Zone: Distrito protegido (2010), la base militar de Los Alcázares simula ser Bagdad y la Academia General del Aire de San Javier, el aeropuerto de Bagdad. Por último, en la producción británica The Garden of Eden (2008), el balneario de La Encarnación, en Los Alcázares, se convierte en el Hotel de Voyageurs, situado en Lausanne, Suiza, y el balneario de Archena, en un hotel de Cannes, en Francia”.

Desde Asturias Paraíso Natural Film Commission nos dan otro ejemplo más: “El secreto de Marrowbone (2017), de Sergio G. Sánchez, fue rodada en diversas localizaciones de Asturias, entre las que encontramos el Palacio de Arango, en Pravia, la Playa de Frexulfe, en Navia y la Fábrica de Armas de Oviedo, entre otras, simulando la América rural de 1969”.

Al ser cuestionado sobre la capacidad versátil de sus paisajes y emplazamientos a la hora de potenciar este fenómeno y hacerlo posible dentro del ámbito cinematográfico, la Región de Murcia Film Commission opina que “la aridez del terreno por sus escasas lluvias, así como la abundancia de palmeras en su paisaje hace que encontremos fácilmente en Murcia lugares capaces de convertirse en Oriente Próximo, África o Latinoamérica. Escenas bélicas, de época o de ciencia ficción, pueden ser fácilmente ambientadas en muchos lugares. También el conjunto de playas que van desde el Parque Natural de Calblanque, pasando por la zona de Portman, con arena negra, y hasta llegar a la costa de Águilas, nos traen a la mente las playas paradisíacas del Caribe y de otros países en el área Mediterránea. Paisajes como las minas de La Unión o Mazarrón también pueden ambientar ciencia ficción o escenarios del lejano Oeste”.

Fuerteventura y Lanzarote se hicieron pasar en ‘Eternals’ (Chloé Zhao) por Babilonia y Mesopotamia.

Por otro lado, Asturias Paraíso Natural Film Commission incide en que “la versatilidad de nuestro territorio ha suscitado el interés y servido para recrear desde poblaciones costeras del sur de Inglaterra y Gales, poblados vikingos del norte de Europa o las montañas de Armenia durante el periodo romano, por poner algunos ejemplos”.

En la misma línea se manifiestan desde Canary Islands Film, asegurando que “las Islas Canarias son ampliamente conocidas por su versatilidad y por su capacidad para doblar otros lugares. Diferentes países e incluso continentes se han recreado, incluso dentro de una sola isla, en multitud de ocasiones. Las Islas son un reducto de bosques del cuaternario, con uno de los pocos ejemplos de laurisilva que se conservan en el mundo, lo que hace que en ellos se haya recreado, por ejemplo, Filipinas en 1898: Los últimos de Filipinas (2016), o la Amazonia en Oro (2017), pero también cuenta con salinas, dunas de arena blanca, acantilados, paisaje volcánico, barriadas, coquetos pueblos de estilo colonial, ciudades de arquitectura moderna, puertos industriales o carreteras imposibles. A esto hay que añadir la gran ventaja de que estas localizaciones tan diferentes se pueden encontrar muy cerca unas de otras. Esta variedad y cercanía de paisajes hace que las islas resulten muy atractivas para el sector, gracias a que abarata y simplifica la logística de un rodaje”.

Respecto a los lugares de sus geografías que todavía no han sido explotados cinematográficamente, y los emplazamientos que podrían recrearse en ellos, la Región de Murcia Film Commission aporta algunos ejemplos muy gráficos: “el río Nilo podría ser recreado en el Valle de Ricote, o lugares como Jerusalén o Nazaret recreando escenas del siglo I en el área de Corvera, a escasos minutos del Aeropuerto Internacional de Murcia. También los oasis que encontramos en Abanilla, Ojós o Blanca”.

Desde Asturias Paraíso Natural Film Commission hacen hincapié en “el amplio repertorio de localizaciones, tanto naturales como arquitectónicas, destacando especialmente las industriales vinculadas con la extinta industria minera, son desde luego una oportunidad única para la recreación de parajes con similares características en otros territorios”.

Por el contrario, Canary Islands Film prefieren no aportar ningún emplazamiento nuevo, ya que sus paisajes están siendo bien aprovechados pero sí creen que sus nuevos Gran Canaria Platós son un ingrediente que contribuirá sensiblemente a nuevos rodajes gracias a su superficie de 6.000 metros cuadrados (incluyendo un plató de 1.200 metros cuadrados y otro de 1.800 metros cuadrados).

Finalmente, hemos querido preguntar si esta dinámica se percibe como un factor positivo, o por el contrario, si preferirían que los emplazamientos sirvieran para estar ambientados en el mismo lugar en el que se rueda y no recreando otros lugares foráneos.

A esta cuestión, la Región de Murcia Film Commission se manifiesta en los siguientes términos: “Mostrar nuestro entorno y que sea reconocido nos encanta, nada como verlo en la gran pantalla, pero cuando se plantea el ejercicio de buscar una localización que pueda ser transformada en otro lugar del planeta es un reto apasionante. Todo suma, siempre que haya buenas prácticas, y los aportes son beneficiosos en todos los sentidos para el conjunto del territorio”.

‘El secreto de Marrowbone’ se rodó en Asturias aunque la historia se ambientaba en el Estados Unidos de los años 60.

A este respecto, Canary Islands Film defiende un mayor protagonismo de su región dentro de la ficción: “Que se recreen otros lugares en Canarias es maravilloso; genera trabajo, experiencia, fortalece la industria y a otras industrias en paralelo, pero es cierto que echamos en falta historias en las que las Islas (su paisaje, su cultura, su gente) sean las protagonistas. Experiencias como la de la serie Hierro o, más recientemente, Weiss & Morales o Una vida menos en Canarias son un auténtico regalo. A destacar también ejemplos de cine canario reciente como son La hojarasca (2024), Matar cangrejos (2023) o Rendir los machos (2021), que están contribuyendo a sembrar la cultura y la cinematografía de Canarias en el imaginario nacional e internacional. Y es en esa línea, precisamente, en la que concentramos gran parte de nuestro esfuerzo desde el Gobierno de Canarias; bien sea a través de subvenciones para la creación propia, o bien a través del impulso al guion, como hacemos con nuestro proyecto IsLABentura Canarias, el laboratorio de guion de largometrajes y series de ficción sobre historias y localizaciones de las Islas”.

En el caso de Asturias Paraíso Natural Film Commission, creen que esta práctica es “una buena oportunidad de difusión de determinados territorios, recursos, historias o personajes que pueden resultar desconocidos para gran parte del público, o al menos, para aquellos que sean foráneos”.

“Y el hecho de que este público, mediante su filtro de aceptación, pueda tener interés posterior en adentrarse en el mundo del ‘screen tourism’ y visitar in situ esos escenarios, contextualizando la obra que han visto en pantalla y la historia real del emplazamiento, nos resulta un maridaje estupendo”, añade.

Podemos concluir que la versatilidad geográfica española ha dejado una importante impronta en la cinematografía mundial, pese a que en la mayoría de casos los espectadores ni siquiera sean conscientes de ello. Lo que sí ha hecho ha sido fomentar el desarrollo de una infraestructura técnica y profesional local cada vez más sofisticada.