España, en los últimos años, ha mostrado una creciente tendencia de intentar descentralizar la producción y que grandes ciudades, como Madrid o Barcelona, no concentren por completo la producción audiovisual. Para abordar este tema desde el enfoque de los servicios, en este reportaje charlamos con Jorge García, fundador de Manuela Audio Rooms, estudio de postproducción de sonido situado en León; Mercedes Hidalgo, Supply Chain Manager de Transjumadi, flota de camiones especializada en el transporte audiovisual ubicada en Sevilla; y Jon Elizegi, CEO y fundador de Ogeita4, empresa de alquiler de cámaras y equipos cinematográficos de San Sebastián. Por Sara Rodríguez Martín

Pese al incremento de rodajes fuera de las grandes ciudades, que han llevado a la gran pantalla escenarios de todo el país en producciones tanto nacionales como internacionales, las empresas de servicios en Madrid y Barcelona siguen manteniendo una posición muy predominante en la actividad empresarial del audiovisual.
De hecho, algunas regiones que cuentan con incentivos fiscales que han conseguido atraer más rodajes y que cuentan con proveedores audiovisuales en la propia región, también han notado el apego de las productoras por los servicios de las grandes ciudades.
Es el caso, por ejemplo, del País Vasco. Jon Elizegi, CEO y fundador de Ogeita4 Camera Solution, señala que “la producción sí que se ha descentralizado”. En el País Vasco “se rueda mucho y se está haciendo un montón, aunque todavía notamos que cuando se viene a rodar se siguen apoyando en proveedores de Madrid”.
Según señala Mercedes Hidalgo, Supply Chain Manager de Transjumadi, esto puede deberse en gran medida a que las productoras depositan su confianza en proveedores de los grandes centros: “Nuestra sensación es que sigue estando un poquito más centralizado. Aunque las televisiones y plataformas privadas han impulsado rodajes en más localizaciones, el servicio sigue tirando de Madrid, donde las productoras mantienen sus contactos habituales”.
Desde León, Jorge García, fundador de Manuela Audio Rooms, describe esta situación como un embudo que limita el desarrollo regional. “No entendemos muy bien a qué obedece realmente esta necesidad, porque luego hablas con compañeros y te lo planteas. ¿Es necesario? Yo creo que no”, explica. Para Jorge, el hecho de que casi toda la actividad se concentre en las grandes ciudades no es una necesidad técnica, sino una cuestión de tradición y centralización administrativa.
Cómo lograr un cambio de paradigma
Según Jorge, la descentralización es viable y rentable: “Se ha visto en muchas producciones cuando empiezas a crear equipos externos. Claro, tenemos que valorar con quién trabajamos, pero si tienes unos procesos definidos y gente dedicada, fuera de Madrid puedes sacar un producto de manera más holgada y seguramente, incluso, ahorrando costes”.
La observación se aplica tanto a la fase de rodaje como a la postproducción. En este sentido, la experiencia de Manuela Audio Rooms ofrece un ejemplo concreto: un estudio regional puede asumir tareas de mezcla, doblaje y ADR que normalmente se derivan a los grandes centros.
Un ejemplo práctico es la utilización de estudios locales durante un rodaje en León: “Estamos viendo casos en los que, por la agenda de actores o del equipo, se derivan tareas a estudios externos. En León existe un estudio al que se puede acudir y adelantar trabajo en ADRs, doblaje o primeros montajes. Esto optimiza tiempos y facilita la planificación, incluso si después se realiza un acabado final en un estudio principal”.
Una cuestión importante que se plantea para cumplir con este objetivo de descentralizar la producción tiene que ver directamente con la acción de las administraciones y su compromiso con la industria local además de la necesidad de un conocimiento más profundo del sector.
Según Jorge, la percepción de la industria en la región es limitada: “Nuestra Film Commission es relativamente joven. Si vas al ayuntamiento o a la diputación, muchas veces no conocen la industria y te miran como si fuera una marcianada. Hay talento, hay capacidad, pero falta una visión estratégica y alguien que entienda y ame el sector”.
La evolución del sector audiovisual en Andalucía también está condicionada por factores externos, como subvenciones y ayudas gubernamentales.
Hidalgo explica que la región aún depende de políticas de apoyo insuficientes, lo que lleva a que las producciones se trasladen a otras zonas que ofrecen incentivos más atractivos: “Después del COVID tuvimos unos años muy buenos, con un aumento de rodajes por las televisiones privadas. Pero ahora, al faltar subvenciones, muchas producciones buscan otras ubicaciones que abaratan costes. Para nosotros, como pequeña empresa, esto dificulta mantenernos y crecer”.

Por su parte, Elizegi concuerda en que la visibilidad de los proveedores locales sigue siendo un desafío y destaca también la importancia de las Film Commissions y de que los productores hagan un esfuerzo activo por conocer el tejido empresarial regional. “Aquí nos conocen todos. Somos la empresa de referencia en el norte. Falta un cambio de mentalidad con los productores, que confíen más en las empresas locales que ya existen y están preparadas para asumir cualquier rodaje”.
Los incentivos fiscales también influyen en la atracción de rodajes. Jorge reconoce que regiones como País Vasco, Navarra o Canarias se benefician de políticas claras y consolidadas, pero considera que en León los esfuerzos todavía son incipientes. “No es solo cuestión de incentivos, sino de estrategia: si no se tiene el foco en el audiovisual como negocio, los incentivos son limitados en su efecto. Pero si se apuesta por el sector, el impacto es inmediato”.
El reto no es tanto la falta de profesionales, sino su concentración en los grandes centros: “Talento hay en León, Asturias o Galicia, pero se han trasladado a Madrid o Barcelona. Si las instituciones apostaran por retenerlos y apoyar producciones locales, se crearía un efecto multiplicador en formación, empleo y proyección regional”.
La demanda de servicios de transporte cinematográfico ha mostrado incrementos moderados, pero con limitaciones. Hidalgo comenta: “Hemos notado algo de mejoría en los últimos años, pero no acompaña a las circunstancias de subvenciones y presupuestos. A veces las productoras intentan abaratar costes trayendo menos personal o vehículos desde otros lugares. Esto hace complicado crecer como pequeña empresa en Andalucía. Mantenerse solo del cine sería inviable”.
Las ventajas de trabajar con empresas locales
La planificación del transporte cinematográfico requiere coordinación y experiencia. Hidalgo detalla el proceso típico: “La productora nos contacta, solicita presupuesto y se define el coste del rodaje según los días o semanas necesarias. Luego asignamos un camión y conductor para que estén disponibles durante todo el rodaje, asegurando la recogida y traslado del material audiovisual”.
Este flujo de trabajo es gestionado principalmente por jefes de producción o de transporte que actúan como intermediarios, asegurando que la logística se integre de manera eficiente dentro del calendario del rodaje.
“Conocemos la zona, los desplazamientos y la mejor manera de organizar los recursos. Esto puede traducirse en ventajas económicas y operativas”, señala Hidalgo. Sin embargo, reconoce que la disponibilidad de flota y personal es menor que en la capital, ya que mantener una plantilla grande y vehículos en espera supone un coste que solo se justifica con un volumen de trabajo constante.

El tejido local, no obstante, ofrece oportunidades importantes para el sector. Hidalgo resalta que contar con proveedores de transporte en la región permite reducir tiempos de desplazamiento, costes de logística y emisiones, al tiempo que se impulsa la economía local: “Cualquier región de España tiene personal cercano y cualificado, y aprovecharlo es beneficioso para todos los implicados”.
La experiencia de Transjumadi demuestra que, con planificación, coordinación y experiencia, las empresas regionales pueden ofrecer servicios equivalentes en calidad y seguridad a los proveedores de los grandes centros.
El reto de visibilidad y confianza se mantiene como un factor crítico. Hidalgo insiste en que la clave está en que las productoras prueben y conozcan los servicios locales, rompiendo el hábito de recurrir sistemáticamente a proveedores de Madrid: “Si las productoras abrieran más la mente y confiara en equipos locales, se potenciaría todo el ecosistema audiovisual regional. Andalucía tiene talento, infraestructura y experiencia para ofrecer servicios de primer nivel”.
El valor del producto local se evidencia también en la flexibilidad y la capacidad de respuesta que ofrecen los equipos regionales. Jorge señala que, en provincias como León, existen profesionales especializados en todos los ámbitos de la producción audiovisual: peluquería, arte, eléctricos, sonido. “Todas las ciudades, prácticamente, cuentan con profesionales capaces de apoyar un rodaje, solo hace falta integrarlos en los procesos de producción y postproducción”, asegura.
Sin embargo, para que esto funcione, reitera que las Film Commissions regionales deberían asumir un papel activo, no limitado a la gestión administrativa.

Cuando se habla de ventajas de trabajar con estudios regionales, Jorge las resume en términos de eficiencia, organización y capacidad de respuesta. “Sacar parte del producto de postproducción de Madrid o Barcelona permite que el estudio principal se concentre en otras tareas. Por ejemplo, mientras se realiza la edición de los diálogos en un equipo regional, el estudio central puede enfocarse en mezclas finales. Esto permite disponer de más salas y dedicar más tiempo al acabado final, reduciendo el riesgo de errores cuando los plazos son ajustados”.
Además, concuerda con Hidalgo en que la diferencia de costes no se traduce en una competencia de precios agresiva, sino en que la infraestructura regional suele ser más económica, lo que permite redistribuir recursos de manera más eficiente.
Según Elizegi, la principal ventaja de contar con un equipo regional es la cercanía, la agilidad y la fiabilidad: “Cada vez se valora más tener un proveedor local. Ante cualquier imprevisto, cualquier emergencia, nosotros estamos aquí. El servicio que ofrecemos no lo puede dar un rental de Madrid en la misma proximidad y capacidad de respuesta”.
Esta cercanía también permite a las producciones reaccionar con mayor rapidez ante cambios de último minuto.
La confianza: el mayor reto que enfrentan las empresas regionales
Según Jorge, el principal reto logístico no es la distancia ni la tecnología, sino convencer a los clientes de que un equipo regional puede actuar como brazo ejecutor del estudio principal, cumpliendo plazos y estándares de calidad. “Todo depende de que haya confianza. La tecnología la tenemos, la logística también. Solo hace falta que los estudios y productoras abran la mente y confíen en los profesionales locales”, señala.
Para Hidalgo, el motivo principal por el que las producciones no recurren con frecuencia a empresas locales es la confianza y los hábitos de trabajo. “Supongo que será el tiempo de confianza, a veces el desconocimiento. Las productoras llevan trabajando con determinados proveedores mucho tiempo y les cuesta incorporar a nuevos equipos”, detalla.
No obstante, existen excepciones. Hidalgo destaca que directores y productoras locales, como Alberto Rodríguez o productoras sevillanas como Áralan y La Claqueta, sí colaboran habitualmente con Transjumadi, demostrando que el talento y los recursos regionales pueden integrarse plenamente en producciones de calidad. “Cuando trabajamos con productoras de nuestra zona, nos solicitan todo tipo de servicios de transporte y logística. Pero cuando vienen de fuera, cuesta más entrar en su circuito de confianza”, añade.

También explica que, aunque Transjumadi puede ofrecer servicios completos y vehículos adaptados, cuando llegan rodajes de directores de renombre como Alex de la Iglesia o Amenábar, no suelen ser contactados: “No nos llaman para los grandes proyectos, no preguntan por camiones locales ni por servicios complementarios. La relación se mantiene con los equipos de Madrid que ya conocen y en los que confían”.
Precisamente, el crecimiento del sector audiovisual en Euskadi ha sido notable en los últimos años, impulsado en gran medida por incentivos fiscales regionales, que han convertido a la zona en un polo atractivo para rodajes nacionales e internacionales. Elizegi reconoce que “vamos a vivir un momento de consolidación, pero estoy seguro de que el sector todavía tiene recorrido y seguirá creciendo”.
Esto podría dar a entender que los servicios audiovisuales de Euskadi tendrían algún tipo de ventaja, pero todavía existen barreras que limitan el acceso de empresas regionales a grandes producciones. Elizegi comenta: “No sé si es por falta de conocimiento o por una pequeña desconfianza. Igual es ante lo desconocido”. Sin embargo, también señala que “cada vez más productores cuentan con nuestros servicios, porque saben que podemos trabajar con las máximas garantías”.
En definitiva, la descentralización tiene efectos positivos en la economía local y la sostenibilidad de las producciones. Contratar servicios en la región reduce costes logísticos, disminuye los desplazamientos y genera oportunidades de empleo para técnicos, asistentes y personal de apoyo local. El crecimiento regional del sector audiovisual también depende de la confianza y consolidación de relaciones entre productoras y proveedores locales. La experiencia demuestra que una empresa asentada y solvente puede ofrecer todas las garantías, siempre que exista reconocimiento de su experiencia y capacidad técnica.