Terroríficamente Cortos: “Todo lo que generamos con el festival lo destinamos a premiar a los cineastas que impulsan el cine de terror y a mimar a nuestro público”

octubre 27, 2025
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Terroríficamente Cortos alcanza su decimocuarta edición -del 28 de octubre al 1 de noviembre en los Cines Ortega de Palencia- convertido en una cita imprescindible para los amantes del fantástico y el terror. Lo que comenzó en Palencia casi como un juego entre amigos es hoy uno de los festivales más queridos del circuito, capaz de llenar una sala de 700 butacas con cortometrajes que agitan emociones y arrancan ovaciones. Charlamos con sus organizadores sobre el origen del festival y su relación con la región, las novedades de este año y su firme compromiso con impulsar el cine español de terror. Por Miguel Varela.

La dirección de ©Terroríficamente Cortos al frente, junto al público asistente al festival en la última edición.

Rubik: Cuando estáis a punto de celebrar vuestra decimocuarta edición. Si miráis atrás, ¿cómo nació Terroríficamente Cortos y cómo ha evolucionado desde aquella primera idea hasta hoy?

Terroríficamente Cortos: Empezamos sin saber que estábamos fundando un festival. Lo que hicimos al principio fue una muestra de largos clásicos del género: El exorcista, Tiburón, títulos míticos que sabíamos que llenaban una sala. Era un divertimento entre amigos, algo para disfrutar del cine que nos gustaba. Durante un par de años funcionó como eso, una muestra para pasar un buen rato, hasta que surgió una idea: “¿Y si montamos un festival de cortos y que los directores nos manden sus trabajos?”.

Montamos un apartado de correos, pedimos que nos enviaran los cortos en DVD, en USB… En aquella primera edición recibimos unos 80 cortos. La proyección fue en un bar de Palencia, se llenó, y al año siguiente ya tuvimos que buscar un cine. Primero uno pequeño, que también se quedó corto, y luego la gran sala de los Cines Ortega, con 700 butacas. Y ahí seguimos. Ver una sala así llena, con gente que vibra con los cortos, es un regalo que todavía nos emociona.

Público disfrazado en la última edición de ©Terroríficamente Cortos

Rubik: ¿Esperabais que hubiera tanta afición al terror en Palencia o fue una sorpresa?

Terroríficamente Cortos: Fue una completa sorpresa. A nosotros nos encanta el género, pero lo cierto es que el terror en cines comerciales suele tener poca asistencia por aquí. Sin embargo, con los cortos pasa lo contrario: funcionan de maravilla. La respuesta del público fue inmediata. De repente hacías una sesión de cortos un domingo a las diez de la noche y se llenaba.

En otros festivales el corto a veces es un complemento, y aquí es el plato fuerte. La gente de Palencia lo vive con intensidad. En parte porque se ha creado un público muy fiel y también porque los organizadores tratamos de estar muy cerca del público, interactuar, presentarles a los cineastas… eso hace que cada proyección se sienta como una celebración especial.

Rubik: La cifra de festivales de cortometrajes se han multiplicado en los últimos años, ¿cuál es vuestro sello de identidad que os diferencia de otros certámenes?

Terroríficamente Cortos: Lo nuestro es la mezcla entre exigencia y cercanía. Somos muy cuidadosos con la selección. Buscamos cortos que sorprendan, que sean originales, que tengan una buena fotografía, ritmo, guion… pero sobre todo que conecten con el público.

Preferimos un corto que haga vibrar la sala antes que uno impecable técnicamente pero sin alma. Nos gusta esa sensación de estar viendo algo que no te esperas. Es muy difícil sorprender hoy, cuando todo parece inventado, pero cuando lo consiguen, nos ganan.

Además, intentamos equilibrar el tono de cada sesión: no cargar demasiado de sangre, ni de humor, ni de drama. Que cada bloque sea una experiencia completa. En eso invertimos muchas horas de discusión, porque programar bien también es contar una historia.

Rubik: En la selección se mezclan autores veteranos y nuevas voces. ¿Cómo manejáis ese equilibrio?

Terroríficamente Cortos: Es fundamental. Nos gusta que el festival sirva tanto para descubrir a gente nueva como para seguir la evolución de quienes ya han pasado por aquí. Hay nombres que se han hecho habituales, como Cristian Beteta, que lleva cinco ediciones con nosotros. Y luego están casos como el de Ángel Gómez, que estuvo aquí en sus inicios y hoy está dirigiendo películas para Netflix. Ver ese recorrido nos hace sentir parte de una familia.

Al final, el corto es un territorio donde se cuece el futuro del cine de género, y poder ver esas semillas crecer es una de las mayores recompensas.

Imagen del público palentino en © Terroríficamente Cortos

Rubik: ¿Qué destacaríais de la selección de este año?

Terroríficamente Cortos: Este año la selección es íntegramente española y de un nivel altísimo. Cuando alguien dice que el cine de terror español está muerto, no podemos estar más en desacuerdo. Hay propuestas muy variadas: terror psicológico, fantástico, comedia negra, thrillers intensos, incluso un par de cortos con un aire muy Black Mirror.

La variedad es brutal y demuestra que aquí hay talento de sobra. Además, nos llegan trabajos de todos los rincones del mundo, pero los cortos nacionales siguen siendo los que mejor funcionan.

Rubik: ¿Cómo describiríais al público que llena vuestras sesiones y que decide el Premio del Público?

Terroríficamente Cortos: Nuestro público es, sin duda, lo mejor que tenemos. Hay una conexión real con ellos. En Palencia el espectador quizá es más analítico, le gusta el terror psicológico, el juego mental; mientras que en Guardo, donde también proyectamos el mismo día, son más viscerales, disfrutan la sangre, la víscera, el susto directo. Es como tener dos festivales a la vez.

Pero en ambos casos son muy respetuosos y entusiastas. Se quedan a charlar con los directores, les felicitan por la calle… Se ha formado una comunidad muy cálida alrededor del festival. Hay gente que lleva catorce años viniendo y sigue sentándose en la misma butaca. Eso dice mucho.

Los Cines Ortega de Palencia acogen el Festival © Terroríficamente Cortos

Rubik: Uno de los premios más singulares es el Sociograph, que mide el impacto emocional del público. ¿Cómo surge y cómo funciona exactamente?

Terroríficamente Cortos: Además de los premios que ya repartíamos, Sociograph nos propuso añadir uno nuevo, probar algo distinto: medir las emociones del público mientras veía los cortos. Colocan sensores en las manos, cámaras que analizan el movimiento de las pupilas, la respuesta de la piel, las pulsaciones… y registran los momentos de mayor impacto emocional. Con esos datos elaboran un informe y el corto que más “mueve” al público gana el Premio Sociograph.

Lo más interesante es que luego algunos directores piden los informes para saber dónde perdieron o ganaron la atención. Es una herramienta científica, pero también ‘poética’ ya que permite medir el miedo y la emoción en tiempo real.

Rubik: Ofrecéis premios económicos en todas las categorías. Eso es poco habitual, dentro del universo de los festivales de cortometrajes. ¿Por qué decidisteis hacerlo y cómo conseguís que sea sostenible?

Terroríficamente Cortos: Porque creemos que es justo. Todo lo que generamos con el festival, lo destinamos a premiar a los cineastas que impulsan el cine de terror y mimar a nuestro público. Nosotros no cobramos nada, lo hacemos por amor al cine.

Somos cuatro amigos que disfrutamos organizando esto y que preferimos que el dinero vaya a quienes hacen cine, a quienes se dejan su tiempo y sus ahorros en rodar un corto. Queremos devolverles algo. No es mucho, pero al menos es una manera de decirles: “Valoramos vuestro esfuerzo”. Además, hacerlo así evita otro tipo de polémicas o discusiones que podrían surgir: no hay intereses económicos, solo ganas de pasarlo bien y de ofrecer un espacio digno al género. Mientras podamos mantener ese equilibrio, seguiremos igual.

Sociograph mide el impacto de los cortometrajes en el público de © Terroríficamente Cortos

Rubik: El festival ha logrado mantenerse durante más de una década sin perder autenticidad. ¿Dónde os veis dentro de cinco o diez años?

Terroríficamente Cortos: No queremos crecer por crecer. Nos gustaría seguir puliendo lo que tenemos, dar pequeños pasos. Quizá ampliar las actividades, mejorar la experiencia del público, crear más premios o remunerar también a los cortos seleccionados. Pero lo importante es no perder la esencia.

El festival funciona porque es honesto y porque la gente lo siente suyo. Nos gusta que siga siendo un punto de encuentro para cineastas y espectadores, un refugio en una sala de cine en otoño, cuando aprieta el frío. Mientras podamos mantener ese espíritu, seguiremos haciendo ruido por aquí. 

Rubik: Los cortometrajes españoles de terror tienen un nivel altísimo y triunfan a nivel internacional, pero en estos últimos años no se producen demasiados largometrajes de género. ¿Cuál es vuestra opinión al respecto?

Terroríficamente Cortos: España está en un momento fortísimo en cuanto a talento. El corto es el gran laboratorio del cine de género. Nombres como Carlota Pereda, que empezó con Cerdita, o Caye Casas y Albert Pintó, que ahora firman largometrajes premiados, demuestran que hay cantera y mucho futuro. Es cierto que quizá haya menos grandes producciones que hace unos años, pero eso no significa decadencia, sino que el ecosistema ha cambiado.

Ahora, muchas historias se cocinan desde la independencia, con menos medios pero más libertad creativa. El género no solo está vivo: está evolucionando.

Rubik: Para terminar, una invitación. ¿Por qué nadie debería perderse Terroríficamente Cortos?

Terroríficamente Cortos: Porque son cinco días de terror del bueno, del que se vive y se comparte. Por muy poco dinero puedes disfrutar de cine de calidad, conocer a los directores, hablar con ellos, tomarte una caña con nosotros y formar parte de una comunidad que ama el género.

No somos un festival distante: somos gente normal que ama el cine. Es una experiencia cercana, divertida y única para todo aquel que disfruta el género fantástico y de terror.