'Cronos' (Beta Fiction Spain)

Crítica ‘Cronos’: A la caza del hombre

septiembre 6, 2026
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Cabría preguntarse si Cronos llega a nuestros cines en un buen o en un mal momento, pero aun así el director Fernando González Molina y el guionista Alberto Marini se han esforzado en brindarnos el relato (en teoría) definitivo sobre el atentado de Las Ramblas. Por Tonio L. Alarcón

‘Cronos’ (Beta Fiction Spain)

Los mayores éxitos de Fernando González Molina están asociados a la figura de Mario Casas. Tras una ópera prima, Fuga de cerebros (2009), con espléndido funcionamiento en taquilla, encadenó tres películas que ayudaron a cimentar la imagen cinematográfica del intérprete, convirtiéndolo en un auténtico icono sexual para toda una generación. Me refiero al díptico, basado en la obra de Federico Moccia, Tres metros sobre el cielo (2010) y Tengo ganas de ti (2012), que contó con un bonus track, que adaptaba a Luz Gabás, en la ambiciosa Palmeras en la nieve (2015).

Casas empezó a luchar para librarse del cliché creado, hasta cierto punto, por González Molina, y éste se agarró a la Trilogía del Baztán de Dolores Redondo para buscar infructuosamente el éxito: si El guardián invisible (2017) funcionó regular en taquilla, Legado en los huesos (2019) y Ofrenda a la tormenta (2020) pasaron ya totalmente desapercibidas. Entre ellas, el navarro rodó un documental, The Best Day of My Life (2018), que marcó un poco la senda actual de su carrera: la alternancia de proyectos comerciales como la serie Paraíso (2021-2022) con otros más personales, o más arriesgados, en los que explora su idiosincrasia queer, como su versión para Netflix de Mi querida señorita (2025).

Vaya por delante de Cronos (2026) no pertenece a estas últimas, sino que se trata claramente de un producto de encargo, surgido de la CEO de Beta Fiction Spain, Mercedes Gamero.

‘Cronos’ (Beta Fiction Spain)

Su reconstrucción del atentado en Las Ramblas de Barcelona tiene más que ver, de hecho, con los intereses creativos de su guionista, Alberto Marini. Hay que recordar, a ese respecto, que el italiano precisamente había profundizado en el mundo del contraterrorismo yihadista en las tres temporadas de La unidad (2020-2023) que concibió junto a Dani de la Torre.

Como en la producción de Movistar+, construye aquí una narración de protagonismo notablemente coral, pese a que se centre sobre todo en personajes como Jordi (Enric Auquer), Anna (Mónica López) y Daniela (Diana Gómez). De hecho, resulta evidente el esfuerzo de Marini para, utilizando como base la investigación exhaustiva realizada por los periodistas Nacho Carretero y Arturo Lezcano, intentar abrir el foco del relato al máximo posible, haciendo una revisión lo más compleja posible de lo que ocurrió entre el 17 y el 21 de agosto de 2017.

Controlar una narrativa que se dispersa en tantas direcciones durante 118 minutos requiere un dominio del ritmo del relato que no caracteriza la obra de González Molina. El suyo siempre ha sido un cine eficaz, resolutivo, pero mucho más contemplativo de lo que requería un guión como el de Cronos, cuya estructura de thriller habría funcionado mucho mejor con un nervio próximo al de un Paul Greengrass o, incluso mejor, el de un Tony Scott (no por casualidad, una de las principales referencias para De la Torre, anterior colaborador de Marini).

Y es que, al seguir con relativa fidelidad el timing de los hechos reales, buscando ensalzar la tarea de los profesionales gubernamentales implicados (hay que señalar que el proyecto está apoyado, entre otros, por Mossos, Guàrdia Urbana, Bombers de Barcelona y SEM), arranca con mucha energía pero va perdiendo fuelle por momentos, confiando (quizás demasiado) en la fuerza interpretativa de sus protagonistas para sostener el interés de un relato excesivamente desdibujado en su intención de devenir algo así como la película definitiva sobre el 17A.

La ambición del proyecto resulta evidente desde el momento en que se ha rodado en las localizaciones en las que transcurrió el atentado, por supuesto con ligeras licencias geográficas (como rodar Sant Just Desvern en el límite entre el Polígono Gornal y Bellvitge, en L’Hospitalet).

Cronos supone la primera colaboración de González Molina con el director de fotografía Pau Castejón, que ha llamado la atención con sus colaboraciones recientes con Elena Trapé y Aitor Echeverría en Els encantats (2023) y Desmontando un elefante (2024). Ambos exploran aquí una estética de thriller clásico, combinando el uso de una Alexa 35 con óptica Cooke S4 y zooms Angénieux Optimo y EZ, con un uso de los drones que reproduce, como tanto cine contemporáneo, los viejos planos cenitales desde helicóptero.

Seguramente lo más interesante del trabajo de Castejón esté en el trabajo con la iluminación del propio día del atentado, por cómo pasa del naturalismo de las primeras escenas (rodadas tanto en la Barceloneta como en el Barri Gòtic) a la atmósfera tensa, a medida que va anocheciendo, de la infructuosa búsqueda de los terroristas.

‘Cronos’ (Beta Fiction Spain)

Un proyecto como Cronos juega con la ventaja narrativa de contar con las simpatías previas del espectador, que sabe lo que ocurrió en la vida real y arrastra al visionado sus traumas personales al respecto. De ahí que tanto el guión de Marini como la cámara de González Molina dejen el atentado en off visual, por miedo o por respeto a las víctimas.

La cuestión es que quizás confía demasiado en el recuerdo y/o el impacto sobre el público, y eso deriva en un relato más melodramático que terrorífico (como ocurría también, por otro lado, en su adaptación de la Trilogía del Baztán), que deja, de forma consciente, huecos que no sabe (o no se atreve) a rellenar.