'Weightless'

Crónica-Resumen de San Sebastián 2025: un reencuentro con todo lo que hace del Zinemaldi la cita cinéfila del año

octubre 18, 2025
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El repaso del palmarés de esta edición del Zinemaldi nos permite destacar las mejores propuestas y mayores sorpresas de una notable edición en todas sus secciones. Pocas veces un palmarés había representado tan fielmente, y en todas sus secciones, la impresión mayoritaria de quienes, un año más, acudieron y disfrutaron de la gran cita cinéfila del año en España – cinéfila e industrial, dada la bienvenida ampliación de los eventos y encuentros para los diferentes agentes del mercado, que constituye sin duda uno de los grandes legados de la fructífera etapa de Rebordinos en la dirección. Por Álvaro Gómez Illarramendi

‘Las corrientes’

No en vano, la Concha de Oro a la comentadísima Los domingos de Alauda Ruiz de Azúa confirmó el impacto provocado por este intenso drama familiar que supone, de alguna manera, una extensión del universo de dilemas y tensiones en el grisáceo Bilbao de su anterior y contundente serie Querer.

La diferencia principal reside en que esta vez la realizadora se atreve con una premisa de tintes “espirituales” (la vocación de monja de clausura de una adolescente) cuyo desarrollo cinematográfico, tanto visual como narrativo, es mucho más “terrenal” de lo deseable o necesario para comprender realmente a su esquiva protagonista.

De protagonistas esquivas e inicialmente inescrutables trata también la ausencia más notoria del palmarés, dada su buena recepción e indudable singularidad: Las corrientes. La argentina Milagros Mumenthaler abraza el misterio que rodea a su “mujer de éxito en crisis” de un modo intermitentemente “hitchcockiano” y poético, extrayendo todo su potencial expresivo al formato digital y regalando a los espectadores alguna escena memorable (también muchas dudas e interrogantes).

En el lado contrario de la “tabla”, el de películas que nadie pronosticaba para el palmarés, pero figuraron (y por partida doble), causó sorpresa el Premio al Mejor Guion y Mejor Dirección para Joachim Lafosse por su respetable, pero también decepcionante, Six jours ce printemps-là, una crónica socio-familiar cuya intriga se cuece mayormente fuera de campo, dejando en pantalla una redundante sucesión de estampas estivales atravesadas sutilmente por diversas tensiones (raciales, de clase) que, sencillamente, no logran imprimir nervio al relato.

Mucho mejor recibidos, dado el consenso generado, fueron el Premio Especial del Jurado al nuevo documental de José Luis Guerín, Historias del buen valle, y la Concha de plata a José Ramón Soroiz (compartida ex aeaquo con Xiaohong Zhao, por Her heart beats in its cage), magistral protagonista de Maspalomas, el valioso melodrama de José Mari Goenaga y Aitor Arregi que afronta temáticas y representaciones aún hoy tabú – la (homo)sexualidad en la tercera edad – con arrojo, emoción y sentido del humor.

‘Maspalomas’ (Bteam)

También despertó conciencias el cine militante y popular de Dolores Fonzi en Belén, que logró el Premio a la Interpretación de Reparto para Camila Plaate.

En la sección Nuevos Directores, destacó (y así lo reconoció el jurado) la mirada directa, cruda pero no tremendista, de la realizadora danesa Emilie Thalund a temas tan espinosos como el consentimiento y el abuso sexual en Weightless (Vægtløs), un coming-of-age por encima de la media.

‘Weightless’

En un registro muy distinto, entre el drama y el humor negro, la aplaudida pero discutible Bad Apples presume de acercarse a las dificultades de la educación y de la integración de determinados alumnos con altas dosis de incorrección política, pero la propuesta no encuentra el tono adecuado para encajar las derivas más reaccionarias del relato (que teóricamente critica), resultando finalmente inofensiva y olvidable.

En la siempre interesante sección de Horizontes Latinos, se alzó con el premio la memorable Un poeta del colombiano Simón Mesa Soto,tragicomedia insólita y verdaderamente irreverente que, a través del retrato certero y compasivo de un entrañable perdedor, refleja las servidumbres del mundo artístico, la situación social de su país y, en última instancia, la posibilidad de hacer arte en un mundo podrido, todo ello con humor y un fascinante granulado de otros tiempos. Sin duda, una de las películas del año.

También destacó en dicha Sección, obteniendo el Premio de la Juventud (con un robusto 9) y el Sebastiane Latino, La misteriosa mirada del flamenco, la meritoria ópera prima de Diego Céspedes, hermosa y visualmente arrebatadora en su aproximación a la epidemia del SIDA en los 80 en el desierto chileno, a la que solo cabe reprochar algunas licencias narrativas poco creíbles y cierto estancamiento de ritmo en su tramo intermedio.

‘Un poeta’

Eso sí, si una película conquistó al público de esta edición (Premio del público de la sección Perlas, con una puntuación histórica), y concentró la atención por su indudable conexión con el más inmediato y trágico presente, esa fue La voz de Hind, producción tunecina de Kaouther Ben Hania que recrea, entre la ficción y algunos cuestionados pero legítimos recursos documentales (la voz grabada de su protagonista), los intentos desesperados de la organización Media Luna Roja por salvar a una niña atrapada en un coche atacado por las tropas israelíes.

El problema de la cinta, sin duda ilustrativa y urgente como documento de las mortales tropelías cometidas en la guerra, radica en su tono excesivo y permanentemente encendido y brutal, sin dosificar su energía narrativa (que acaba inevitablemente maltrecha) ni permitir al espectador tomar respiro o una mínima distancia.

La segunda posición del Premio del Público recayó, causando bienvenida sorpresa, en la película animada francesa Little Amelie, sensible y bonita adaptación de la novela autobiográfica de Amélie Nothomb que adopta el punto de vista de su bebé protagonista para transmitirnos la inquietud y el embelesamiento ante el mundo recién descubierto, concretamente, el maravilloso mundo nipón, en un hermoso cruce de animación europea e inspiración japonesa.

Cerrando el podio del público, por encima de favoritas iniciales como Valor sentimental de Trier o Un simple accidente de Panahi, que también gustaron y conmovieron al público donostiarra, emergió la preciosa producción iraquí (algo casi inédito) La tarta del presidente, fábula en clave de “costumbrismo poético” que emociona, enternece y finalmente sobrecoge.

‘Kota’

No podíamos terminar esta crónica sin referirnos a la siempre imprevisible sección de Zabaltegi-Tabakalera, donde pudimos asomarnos a propuestas más experimentales (Blue Heron o la curiosa respuesta canadiense al cine íntimo de la memoria que aquí practica Carla Simón), prometedoras óperas primas (Urchin o el actor Harris Dickinson demostrando tener buen ojo como director para dirigir actores y reconectarnos con el realismo social británico), deliciosas marcianadas (Kota o el drama de la inmigración en el Mediterráneo y el absurdo de la existencia desde la mirada de una gallina en busca de su libertad) o filmes más disfrutones y accesibles, como la estadounidense Lurker, una suerte de reimaginación (menos pretenciosa) de la reciente Saltburn en el mundo de la fama en Los Ángeles.

Y tampoco podía dejar de reivindicar la luz cinéfila y sentimental de la imperfecta pero muy acogedora Jay Kelly de Noah Baumbach, que con su homenaje a la figura de George Clooney y a las estrellas de cine en general, nos recordó la razón de nuestro empacho de películas en el festival: vivir en una semana tantas vidas, aventuras y aprendizajes como los personajes de las películas que habitan nuestros sueños.