El sector audiovisual es una de las industrias más dinámicas en términos legales. Desde la correcta protección de los derechos de propiedad intelectual de todos los partícipes en la producción, hasta la compleja negociación de contratos de explotación, pasando, sin olvidar, por la estructuración jurídico–fiscal particular de cada proyecto, nuestra labor como abogados especializados en Derecho Audiovisual se ha consolidado en los últimos años como un pilar fundamental en la industria. Por Blanca Ruiz Jiménez, abogada especializada en Derecho Audiovisual en Montero Aramburu & Gómez-Villares Atencia

Productoras, exhibidoras, distribuidoras, autores y artistas, entre otros agentes esenciales del sector, confían en nuestra capacidad para asesorarles en cada una de las etapas del proceso creativo, técnico y comercial, en aras de contar con todas las garantías legales necesarias para que sus proyectos sean un éxito.
Antes del ‘¡acción!’: el rodaje empieza en los despachos
Desde que el germen de una idea comienza a desarrollarse en la mente de los creadores, hasta que llega al espectador en forma de obra audiovisual en pantalla, existe todo un entramado jurídico que debe estar adecuadamente estructurado para garantizar el buen fin del proyecto.
Nuestra responsabilidad como abogados especializados en el sector audiovisual comienza desde el primer momento en que la chispa de la creación surge, asegurándonos de que toda la cadena de titularidad de derechos esté bien definida, protegida y respetada a lo largo de todo el proceso, de modo que no queden lagunas jurídicas que puedan poner en riesgo el desarrollo y explotación de la obra.
En este sentido, desde un estadio primigenio nuestra labor consiste en asegurarnos de que los derechos preexistentes sobre los que se basan los proyectos (novelas, personajes, formatos y/o biografías, entre otros) hayan sido correctamente adquiridos, así como verificar que, con los guionistas y otras figuras clave en la fase de desarrollo, se suscriban los correspondientes acuerdos que permitan que la entidad productora sea titular de cuantos derechos son necesarios para que, por un lado, la producción pueda llevarse a cabo sin obstáculos y, por otro lado, con el objetivo de que se promueva el acceso a las fuentes de financiación que se estimen necesarias.
Sin guion fijo: el reto de asesorar en una industria en constante evolución
Para lograrlo, es fundamental y prioritario conocer en profundidad la normativa vigente aplicable al sector, pero también mantenernos en constante actualización: la tecnología avanza de forma continua (¡bienvenidos a la época de la IA!), los convenios colectivos se revisan periódicamente y la normativa relacionada con los incentivos fiscales varía en función del territorio.
Además de lo anterior, las convocatorias de ayudas directas (subvenciones), tanto a nivel internacional, estatal y autonómico, se publican con frecuencia y requieren de una atención constante para poder aprovechar las oportunidades que surgen. Todo lo anterior implica que el abogado audiovisual debe estar siempre al tanto de todos estos cambios y debe saber adaptarse a ellos con la agilidad que requiere el sector.

Una vez que conocemos las reglas del juego y el tablero está dispuesto, llega una de las partes más complejas de nuestra profesión: el doblaje y subtitulado jurídico. Para nosotros es fundamental saber traducir ese conocimiento a un lenguaje sencillo, accesible y práctico. En consecuencia, más allá del conocimiento jurídico, entendemos que nuestro papel implica hablar el mismo idioma que nuestros clientes para poder comprender al cien por cien sus necesidades, así como para poder comunicar nuestras ideas de forma óptima.
Por ello, nos resulta fundamental saber conjugar t,érminos propios del sector audiovisual, tales como ‘Clearance’, ‘P&A’, ‘Pitching’ o ‘E&O’ —que ya forman parte indispensable de nuestro diccionario— con otros que cuentan con su propia definición en la legislación vigente y que son usados a diario por el sector: “producción independiente”, “prestador del servicio de comunicación audiovisual” o “bases imponibles negativas” (también notablemente conocidas como ‘Bins’).
España, un plató con incentivos
A nivel internacional, la figura del abogado audiovisual adquiere también una relevancia clave para facilitar y apoyar la relación entre los productores españoles y las empresas extranjeras que eligen nuestro país como lugar de rodaje. Como asesores en rodajes internacionales, para el abogado audiovisual es esencial transmitir a los socios internacionales que venir a España no solo puede ser beneficioso debido a nuestros maravillosos paisajes y gracias a la calidad de los profesionales del sector, sino que también existe una gran oportunidad a nivel fiscal que conviene saber aprovechar debidamente.
En este contexto, y en la medida en que las productoras internacionales suelen contratar servicios jurídicos locales, nuestra labor resulta determinante para transmitir seguridad jurídica a las relevantes inversiones económicas a realizar, reforzando así la percepción de España como un país con un marco legal sólido y predecible, lo que favorece la llegada de proyectos internacionales.
Por lo tanto, por nuestra parte es fundamental generar confianza a ambas partes para que el proceso de generación de estas deducciones fiscales (también conocidas como Tax Rebate) se realice de manera adecuada, asegurándonos de que se cumplen todos los requisitos preceptivos a nivel legal, fiscal y, en general, en materia de producción internacional, para garantizar que los implicados puedan trabajar con seguridad jurídica y centrarse en las labores creativas, técnicas y de producción propias del rodaje.
Arquitectura legal del cine: diseñando los cimientos del proyecto
El asesoramiento adecuado es indispensable para la maximización de los recursos y la profesionalización del sector. Las fuentes de financiación de las que un proyecto audiovisual puede nutrirse son diversas: desde inversores privados hasta ayudas directas (subvenciones públicas) e indirectas (incentivos fiscales), pasando por coproducciones —internacionales o regionales—, ventanas de explotación y otros modelos de financiación como las marcas o el venture capital, figuras que también han descubierto las bondades del sector.

Nuestro trabajo consiste en integrar eficientemente todas estas fuentes en el plan de financiación particular de cada proyecto, conociendo la naturaleza jurídica de cada una de ellas, asegurándonos de que sean compatibles legalmente y maximizando las oportunidades que cada producción ofrece, de forma que cada uno de los proyectos que asesoramos esté optimizado y pueda obtener el mayor rendimiento posible desde el punto de vista jurídico-financiero.
A modo de ejemplo, en recientes producciones nacionales e internacionales en las que hemos asesorado, uno de los principales desafíos ha sido tratar de ajustar los calendarios de rodaje a los requisitos específicos del sistema de incentivos fiscales.
Este tipo de ajustes requiere coordinación estrecha entre departamentos financieros, de producción y creativos internos. Nuestra intervención ha sido clave para desbloquear problemas contractuales, anticipar contingencias y garantizar la viabilidad económica de los proyectos sin perder su ambición creativa.
Asesorar, acompañar y formar. Una apuesta por el crecimiento del audiovisual
Por otra parte, el rol de abogado audiovisual también contribuye de manera significativa a la profesionalización del sector. Esta aportación no solo se materializa a nivel de producción, sino que también se pone en práctica gracias al trabajo de las numerosas asociaciones que realizan una labor ejemplar en el sector. Muchas de estas entidades cuentan con perfiles legales especializados en Derecho Audiovisual que brindan apoyo en la asesoría jurídica de sus acciones y proyectos, asegurando un marco legal óptimo para sus iniciativas enfocadas en mejorar el ecosistema audiovisual.

En línea con lo anterior, un aspecto cada vez más relevante en nuestro papel es la formación y divulgación jurídica especializada. Impartimos charlas, talleres y colaboramos con escuelas, festivales o asociaciones para acercar el conocimiento legal a quienes están dando sus primeros pasos en la industria, y también a quienes quieren afianzar conocimientos adquiridos. Esta labor pedagógica refuerza la profesionalización del sector desde la base y previene futuros errores por desconocimiento que podrían comprometer la viabilidad de proyectos con gran potencial.
En definitiva, estamos convencidos de que nuestra aportación al sector no solo redunda en una mejora en la gestión legal de los proyectos, sino que también fortalece el tejido empresarial de nuestro país. Aportando nuestra visión y conocimientos jurídicos también ayudamos a consolidar una industria más robusta, profesional y competitiva a nivel nacional e internacional.
Toda gran historia merece un buen final… y un asesor que lo garantice
Como reflejan estas líneas, nuestra labor no se limita a actuar como un “chaleco salvavidas” en caso de imprevistos —algo habitual en los rodajes, como bien saben quienes nos leen—, sino que también trabajamos de forma proactiva para anticiparnos a los posibles problemas legales y para prevenirlos mediante un asesoramiento detallado que permita a productores y demás agentes centrarse en lo que mejor saben hacer: crear, producir y compartir contenido.
Considerando lo expuesto, el trabajo de los abogados audiovisuales va más allá de ofrecer un servicio legal tradicional. Nos posicionarnos como aliados estratégicos, acompañando a cada uno de los agentes del sector en todas las etapas del proceso y asegurando que cada proyecto avance con la máxima seguridad jurídica. Nos sentimos orgullosos de formar parte activa de este ecosistema creativo, contribuyendo a dotarlo de la estabilidad legal que un sector tan dinámico y en constante evolución necesita.
Somos de la opinión de que detrás de cada producción, sin importar su tamaño o presupuesto, hay un esfuerzo titánico tanto técnico como creativo, que debe ser respaldado legalmente para que cada obra pueda ser explotada sin contratiempos. Acompañar ese esfuerzo y apoyar a todos los agentes del sector, para que todos los proyectos lleguen a buen puerto es un desafío y un privilegio que nos motiva, día a día, a seguir fortaleciendo la industria audiovisual y a garantizar que las obras puedan ser disfrutadas sin obstáculos legales.