“Únicamente los proyectos que obtengan un mínimo de 70 puntos podrán ser considerados para obtener ayuda”. Así lo marca el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) en sus bases de ayudas generales a la producción cinematográfica. Pero llegar a esta puntuación es duro y depende de una valoración objetiva que no todas las productoras pueden alcanzar. Por Marina F. Fuentes

Este artículo es una continuación del que escribí anteriormente, que era una introducción a las ayudas, para saber por dónde empezar.
Empecemos sin rodeos: ¿son justos los puntos de las ayudas generales? El sí o el no depende del proyecto, pero lo cierto es que es un tema que siempre genera controversia, por lo que vamos a intentar contestar aquí a esta pregunta examinando los puntos que determinan el importe de las ayudas.
La puntuación mínima que deben conseguir los proyectos es de 70 puntos, pero es importante que sepáis que, por obtenerlos, no vais a conseguir la ayuda. Porque el corte no está en esa puntuación. Esa puntuación es el mínimo que necesitáis para poder optar, pero el corte se marca con el límite de la dotación presupuestaria de cada convocatoria y el número de proyectos que se presenten y tengan más puntuación. Es como las oposiciones: no se trata de aprobar, se trata de sacar nota y conseguir la plaza. Y no hay plazas para todos.
Para vislumbrar el posible corte podéis estudiar las concesiones anteriores, es decir, haced el ejercicio de ir a la resolución de concesión de las ayudas anteriores. Si es la definitiva y no la provisional, mejor que mejor, y ved cuál fue el último proyecto en el listado de admitidos y cuántos puntos tuvo. Los proyectos que obtengan entre 100 y 75 puntos obtendrán el 100% de la ayuda solicitada y los que obtengan entre 74,99 y 70 puntos, el 85% de la ayuda solicitada, por lo que lo ideal es ir a por 75 puntos o más, para aseguraros de que vais a conseguir la ayuda y, además, vais a conseguir el importe completo que solicitéis.
¿Con qué documento vais a autoevaluar el proyecto? Con la autobaremación. Este archivo, normalmente en Excel, lo sube el propio ICAA a cada convocatoria y lo podéis descargar. Cuidado con utilizar el de convocatorias anteriores, siempre coged el de la convocatoria que os corresponda porque puede haber cambios que os afecten y os hagan ganar o perder puntuación. Este documento es un formulario con casillas a rellenar y otras que son desplegables, por lo que revisad una a una y tened cuidado al exportarlo a pdf porque siempre cae algún dato en el camino. Vais a ver que la autobaremación se divide en cuatro grandes bloques que suman 100 puntos. Vamos uno a uno:
Un primer bloque con el que podéis conseguir hasta 10 puntos trata sobre la relevancia cultural y autoral del proyecto. Seguro que tendréis los dos primeros puntos por castellano o lengua cooficial en España, o lengua de signos reconocida en España como propias de las personas sordas. Si el proyecto tuviese otra lengua de la Unión Europea podríais conseguir 1 punto, en vez de 2 (si el proyecto tuviese varias lenguas se puntuaría la mayoritaria). Seguramente el guión original o adaptado de una obra literaria sea en alguna lengua oficial en España, por lo que tendrías un punto más.
Hasta aquí todo “sencillo”. Llegamos ahora a la trayectoria del director o directora del proyecto, con una puntuación máxima de hasta 7 puntos. Hay dos puntos, de estos siete, que pocos pueden conseguir y son por la nominación a los premios Oscar. Almodóvar, Trueba, Amenábar, Armendáriz, Bayona, Berger… Ninguna mujer. Cuestionable. Y a la vez, ¿cómo no vamos a hacer posibles las películas de estos directores? De estos maestros. Pero… PERO, teniendo en cuenta que sólo 8 mujeres han sido nominadas a mejor dirección en toda la historia de los Premios Oscar, y ninguna española, estos dos puntos resultan bastante inalcanzables para nosotras… Y ahora una inminente exclamación machista gritará, ¡pero si tenéis 8 puntos al final de la autobaremación sólo para vosotras, no os podéis quejar! Más adelante vamos con estos puntos “por ser mujer” pero… ¿qué tendrá que ver? ¿Tenemos que asumir que una película dirigida por una mujer no va a tener en muchos años (por confiar en esta humanidad cinematográfica nuestra y no utilizar el “nunca”) la posibilidad de rozar los 100 puntos porque no vamos a tener estos dos?
Para compensar los dos puntos de directores que han llegado a lo más alto de sus carreras profesionales, pasaríamos a otros dos puntos que son para los nuevos realizadores. Pero, ¿qué quiere decir nuevo realizador? En bases encontraréis “según se define en el artículo 4.i) de la Ley 55/2007, de 28 de diciembre”, lo que significa: “aquel que no haya dirigido o codirigido más de dos largometrajes calificados para su explotación comercial en salas de exhibición cinematográfica”. Pero hay también puntos que se otorgan al/a director/a del proyecto por festivales, secciones, premios en los que ha estado y premios que ha ganado. Pero la lista es limitada y son Festivales de categoría A a los que pocos tienen la capacidad de acceder (Cannes, Berlín, Venecia, etc.) Y ojo, no son válidos los cortometrajes, sólo los largometrajes.

Entonces, ¿son justos estos puntos para nuevos realizadores a los que valoras con dos puntos, pero a los que no valoras por sus cortometrajes, que es muy probablemente el recorrido que hayan podido tener hasta hacer realidad su primer largometraje? ¿Es un reconocimiento al prestigio o un castigo para los noveles? ¿Y dónde quedan el resto de festivales? Por el de Málaga, Sitges, la Seminci y Animayo, podéis conseguir 0,25 puntos “de consolación” y por el resto… cero puntos. Y ya por último, podéis conseguir hasta un máximo de 5 puntos si el/la director/a ha dirigido largometrajes que hayan obtenido en salas de exhibición un número de espectadores (volveríamos a las mismas cuestiones).
Vamos ahora al segundo bloque, que evalúa la solvencia de “la empresa solicitante o de la que ostenta la condición de productora-gestora del proyecto”, con 18 puntos. Viene a evaluar la trayectoria de la productora que va a llevar a cabo la película (estudiadlo bien cuando haya más de una productora en el proyecto o AIE), por lo que las veteranas, como es lógico, suelen salir ganando. Deberéis completar la autobaremación y acompañarla de la acreditación de estos puntos, es decir, de documentación que demuestre que lo que estáis reflejando en la autobaremación es verdad. Son puntos por el número de espectadores en un largometraje español estrenado en salas de exhibición en España, el volumen de ventas nacionales e internacionales de un largometraje español estrenado en salas de exhibición, la participación y premios en festivales y certámenes y el número de largometrajes estrenados en al menos 40 salas de exhibición en España en los últimos 8 años.
Fijaos bien en las excepcionalidades, en los “salvo lo establecido en 2.a y 2.b” y en “atendiendo exclusivamente a los datos oficiales de asistencia obtenidos por el ICAA”, porque esto puede jugar a favor o en contra de un proyecto.
El tercer bloque es el que más puntos da: 41 puntos. Tiene que ver con la financiación que podéis acreditar en el momento de la solicitud, con ese 35% mínimo al que tenéis que llegar. El ICAA lo define como“viabilidad económica y financiera del proyecto”. Esta puntuación es la que resulta en general más justa para todos, por analizar de una forma objetiva cómo se arma el plan de financiación que va a levantar la película, con los contratos que tenga el proyecto (de distribución, de ventas internacionales, de cesión o licencia de derechos de explotación, de coproducción internacional) y con las ayudas que tenga concedidas (públicas nacionales y de Programas Internacionales; Eurimages, Media, Ibermedia). Los documentos, en su gran mayoría, deben llevar la cifra que presentéis en el plan de financiación expresada en euros.

Llegamos al último apartado por el que conseguiréis 31 puntos: el “Impacto socioeconómico y de la inversión e innovación”. Hay 15 puntos que corresponden al gasto realizado o repercutido en España, pero precipitémonos a lo que genera más debate:
Para el fomento de la igualdad de género el ICAA define una serie de puestos que se puntúan si son ocupados por mujeres. Se trata de que categorías que habitualmente realizan los hombres sean ocupadas por mujeres, como la dirección o la producción ejecutiva. Esto genera muchos debates en varios sentidos. El primero y más importante: que el crédito lo ocupe de verdad el trabajo realizado por una mujer y no sea un medio para conseguir puntos. Otros debates, como por ejemplo, ¿por qué una jefa de maquillaje y peluquería no se considera un puesto de máxima responsabilidad en el listado?Como las mujeres lo llevan haciendo toda la vida, no las premiemos por eso.
¿Por qué se penalizan las categorías que tienen coparticipación masculina, menos la de los guionistas? En igualdad de género penalizar coparticipaciones dejando a esas mujeres sin la puntuación es como quitarles valor porque lo están haciendo con un hombre. ¿Tiene menos valor esa mujer por compartir su labor con un hombre que la compañera que lleva a cabo sola la tarea? A la igualdad le deberíamos dedicar palabras más extensas… Lo haremos.
Y llegamos ahora a unos puntos, en total tres puntos, uno por cada contratación:uno por una persona en prácticas, otro por un becario/becaria y otro por una persona con discapacidad física o sensorial. Se pone siempre en entredicho este tipo de puntos por la ejecución final que tienen estas personas en las películas. ¿Qué tareas desempeñan los becarios? ¿Qué peso tienen las personas con discapacidad en los equipos? A mí me gusta pensar que cada vez son puestos más inclusivos y que llegará un momento en el que no haga falta recibir puntuación para contar con ellos, porque el Cine es (o debería ser) siempre inclusivo.
Si la película es de género documental, tendréis un punto más y si es de animación, también. Normalmente las películas de animación no cumplen con su reserva presupuestaria, por lo que si cumplís los requisitos podréis acceder a la totalidad de la ayuda con más “facilidad” que el resto de proyectos.

Por último, hay tres puntos que son difíciles de alcanzar porque tratan de ayudar a grandes producciones, premian a los presupuestos que están por encima de 5 y 8 millones de euros, con 2 y 3 puntos respectivamente. Y aquí se abre un potente debate porque sois muchos los que diréis: “¿Por qué premiar a estos proyectos y no a los de menor presupuesto?” “¿Pero quién tiene ese presupuesto en España?” Son un largo etcétera de preguntas que se aclaran con la idea de fortalecer la industria.
Siempre nace el debate con las compañeras y compañeros sobre esta cultura nuestra, la cultura de premiar lo premiado. Y ahí siempre va a haber una brecha que separe a los creadores y a las productoras con más recorrido, de los que tienen el inmenso deseo y, más allá de eso, la necesidad de hacer Cine, pero no han tenido la oportunidad.
Y esto no va de ayudas generales y ayudas selectivas. Va de que las productoras mejor valoradas presenten en las ayudas generales grandes formatos que les permitan seguir haciendo fuerte la industria a nivel económico, pero también crean en el valor de ir de la mano de proyectos más noveles, con productoras más jóvenes y nuevos creadores para conseguir levantar proyectos que hagan crecer la industria a nivel social y cultural.
Cierro con la definición de justicia, según la RAE, para dar respuesta a la pregunta inicial: justicia es la “idea moral que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece”. Ahí, cada uno, que puntúe como sienta.