Proyecto Viridiana es una plataforma compuesta por una red de 33 salas españolas y sumando. Propone un modelo asociativo sin ánimo de lucro para llevar el cine europeo a todos los rincones de España. Por Nerea Méndez Pérez

Nadie se imagina una sala de cine sin el murmullo de los espectadores o el crujir de las palomitas en la boca de la persona sentada en la butaca de al lado, pero en marzo de 2020 esta era la imagen común a todas las salas de cine. Mientras la persiana estaba bajada y la pantalla en negro, empezó a tejerse en España una red de cines que buscaban apoyo en tiempos difíciles.
Convencieron al público y a cineastas de renombre para reunirse una vez a la semana vía online, lo que permitió mantener en contacto a la gente en una suerte de cineclub virtual a escala nacional. Cuando se reanudaron las proyecciones tras el confinamiento, estos encuentros casuales continuaron en las salas. Aumentó la asistencia y mejoró la experiencia de los espectadores.
Al contrario que las plataformas de streaming, esta red de cines españoles había dado con la manera de llevar las películas a lugares donde no suelen llegar sin perder el vínculo humano. Era el germen del Proyecto Viridiana.
Primeros años de vida
Cines Lys (Valencia), Renoir Retiro (Madrid), Augusta Aficine (Palma), Florida (Vitoria), Cines Manhattan (Valladolid), Centrofama (Murcia)… Y la lista se extiende hasta un total de 26 salas en 13 comunidades y 19 ciudades, que en 2021 trataban de darle forma a esta iniciativa. Ese mismo año les llegó una invitación de Europa Cinemas —de la que todos ellos forman parte— para presentarse a Collaborate to Innovate.
Este programa de financiación, destinado a proyectos innovadores y colaborativos que promueven la circulación y visibilidad del cine europeo, les concedió 100.000 euros. “Esto nos permitía costear la producción del evento y los desplazamientos del talent a ciudades que no fueran Madrid o Barcelona”, explica Silvino Puig, director de programación y servicios generales de Cines Lys.

Él es uno de los fundadores de Viridiana y actual presidente del proyecto. Cuenta que en ese primer año de funcionamiento se hicieron 11 proyecciones a lo largo de 7 meses, en los que consiguieron visitar casi todo el territorio español.
En 2022, volvieron a postularse para la segunda edición del programa europeo con una serie de mejoras, pero al no ser ya una idea innovadora terminó en vía muerta. Rara vez una propuesta es seleccionada de nuevo, porque se supone que estos proyectos están hechos para que sean viables por sí mismos y no requieran de seguir inyectándole dinero.
“Vimos que no teníamos los recursos para continuar funcionando, así que se nos ocurrió un modelo asociativo sin ánimo de lucro en el que los cines pagaran mensualmente una cuota de 100 euros”, relata Puig. A día de hoy este es el modelo vigente y que 33 salas respaldan con su contribución económica.
Asumir riesgos para seguir creciendo
Una de esas salas son los Cines Florida, en Vitoria-Gasteiz, que se incorpora en 2023. “Nos parecía interesante participar, porque encaja con ese perfil de acercar las producciones que igual no son tan susceptibles de tener un recorrido en las salas comerciales”, expresa Sandra Martínez, responsable de los cines en la capital vasca.
“Empezamos con una proyección al mes y ahora estamos en dos, incluso tres algunas veces”, dice Martínez. Actualmente, continúa en cartelera Una quinta portuguesa de Avelina Prat, estrenada por Viridiana el pasado 6 de mayo. Pero su programación de cine europeo se extiende hasta el documental Doñana: donde el agua es sagrada, Los tortuga, Presunción de inocencia, Un buen padre o Érase una vez mi madre, así como la argentina The Jockey y la mongola Si yo pudiera hibernar.

Sandra detalla que tras la pandemia el objetivo de muchos cines era atraer a esos espectadores que se habían quedado en casa. “Contarle al público la historia detrás de una película o la posibilidad de escuchar las palabras del propio equipo, aunque sea en streaming, todo eso es un valor extra”, continúa.
El espíritu de Viridiana es dar a conocer, sobre todo, nuevos talentos. Por ejemplo, en febrero de 2022 la directora griega Sonia Liza Kenterman visitó el municipio sevillano de Utrera para participar en un coloquio desde Cineápolis, en el marco del preestreno de su ópera prima, El sastre (2020).
Esta apuesta por rostros menos conocidos no siempre sale tan bien como en aquella ocasión. Muchas veces la asistencia a los eventos depende del talent que se implique. “Evidentemente, si nos apoya Albert Serra o J.A. Bayona, como pasó hace unos meses, pues nos ayuda a tener una mejor convocatoria”, reconoce Puig.
¿Cómo funciona Viridiana?
Una de las personas clave es Diana Ortiz, gestora del proyecto desde 2023. “El equipo de programación me traslada los títulos a por los que tenemos que ir y yo me encargo de contactar con las distribuidoras”, explica Ortiz. En la actualidad trabajan con BTEAM Pictures, Elastica, Caramel, A Contracorriente o Filmax, entre otras.
“A partir de ahí, si la respuesta es afirmativa, comienza la organización del evento, la búsqueda de una empresa de streaming y de un moderador, y avisar para hacer la cartelería”, enumera la gestora entre las actividades que realiza.
El mando de operaciones está en Valencia y cuentan con un equipo de programación de cuatro personas, que se coordina con el resto de cines de la geografía española. “En las reuniones vemos el calendario de los próximos meses, las películas que se estrenarán y las que potencialmente pueden ser interesantes para Viridiana”, aclara Octavio Alzola, programador de Cines Renoir e integrante del equipo de programación de la plataforma.
Asimismo, deciden la fecha de estreno junto a la distribuidora, y la hora a la que se celebrará el evento y la proyección. Esto se le comunica al resto de cines y, si por cualquier motivo uno de ellos no puede realizar ese pase, no hay ninguna obligación.

En ocasiones, la tarea más complicada es la selección de los filmes, sobre todo cuando los cines se enfrentan al estreno de 22 largometrajes españoles, como ocurrió el pasado mes de mayo. “Cada semana hay que hacer una selección de toda la oferta que hay disponible, porque lo que no podemos hacer es cambiar toda la cartelera y poner una nueva semanalmente”, comenta Alzola.
Para el programador la continuidad de las películas es uno de los factores más importantes. Por ejemplo, el 10 de abril pusieron Muy lejos de Gerard Oms y ocho semanas después continúan proyectando la cinta. Otro caso es La buena letra, que estrenaron el 29 de abril y ahora encara su quinta semana en cartelera.
“Intentamos que sean películas que tengan un potencial con el público, que el hecho de ponerlas en Viridiana sea como un gran descubrimiento para ellos”, manifiesta Alzola.
Más allá de las grandes ciudades
Entre las últimas incorporaciones se encuentran los Cines Novedades, en Miranda de Ebro (Burgos). La sala forma parte de Proyecfilm, una empresa familiar que gestiona una veintena de cines en localidades de la España rural, como Daimiel, Beas de Segura o Peñaranda de Bracamonte.
“Nos unimos el año pasado, porque creíamos que el cine en Miranda encajaba con el proyecto”, explica Alberto Fuentes, responsable de la iniciativa junto a su padre Joaquín Fuentes. “Ambas plataformas queríamos fomentar el cine e incentivar al público para que acudiera, ya fuera a través de eventos u otras actividades”, añade el empresario.
Alberto es la tercera generación de una familia de exhibidores de Salamanca. Cuenta que su abuelo era operador del cine Palacio de la Prensa, en Madrid, y que su padre nació en una cabina de un cine de verano en Piedralaves (Ávila). Así, la vida de esta familia parece la versión española de Cinema Paradiso.

“Para nosotros es muy importante el hecho de que podemos ofrecer un coloquio y acercar todas las partes de la cadena del cine a un municipio”, manifiesta Fuentes. Esto encaja a la perfección con la filosofía de Viridiana, que está luchando porque los eventos se puedan producir de forma presencial en ciudades no centralizadas.
Aunque aquí todavía no ha llegado ningún talent, el empresario confía en seguir intentándolo. Además, esta alianza ha sido positiva, ya que a raíz de unirse al programa han conseguido atraer los lunes y los martes a 200 espectadores, que es la capacidad máxima de la sala.
Viridiana en cifras
El año pasado el proyecto consiguió un total de 12.521 espectadores (7.108 más que en 2023) y una recaudación de 71.686 euros (45.645 más que el ejercicio anterior). Estos resultados señalan un crecimiento exponencial, que está relacionado con la incorporación de seis cines y la organización de nueve eventos más que en 2023.
En total, se estrenaron 15 títulos entre los que figuran Segundo premio de Isaki Lacuesta y Pol Rodríguez, Sala de profesores de Ilker Çatak, Cuando cae el otoño de François Ozon o La última sesión de Freud de Matt Brown.
La película con más espectadores fue Volveréis en el mes de agosto, cuyo coloquio contó con la presencia de su director, Jonás Trueba, en el Cine Paz de Madrid. Acudieron 1.439 espectadores y recaudaron 7.882 euros. Por debajo, pero pisándole los talones, están Los destellos con Pilar Palomero y los eventos de La casa y Siempre nos quedará mañana.

Aunque las cifras son positivas, Viridiana aún tiene varios retos por delante. Por un lado, está la cuestión de conseguir ayudas públicas o privadas, como a través de marcas como Coca-Cola o Pepsi, que no quieren apostar por la iniciativa sin una obligación de compra.
Por otro, y a consecuencia de lo anterior, todavía resulta complicado descentralizar los eventos. Casi el 95% de las actividades se siguen produciendo en Madrid o Barcelona, a no ser que el talent resida en otra ciudad donde dispongan de una sala. Esta es una tarea pendiente que no es posible gestionar sin subvenciones que permitan financiar el traslado, el alojamiento y las dietas del equipo de la película.
Para seguir creciendo es fundamental también que más cines continúen sumándose, ya que hay muchas ciudades donde todavía no tienen salas. En ese sentido, la iniciativa está poniendo muchas herramientas para hacerse notar y mejorar la comunicación entre los adheridos, pues al final gestionan muchos cines y cada uno tiene sus circunstancias, desde la forma de vender entradas hasta la manera de promocionar la película.
Se trata de un “proyecto muy bonito de colaboración”, como lo define Alzola, donde hay películas que marcan un hito de espectadores y otras cuyo resultado es más complicado. Aun así, todos coinciden en que no hay que dejar de arriesgar y seguir apostando por visibilizar el cine europeo independiente, porque como demuestra el Proyecto Viridiana, es un cine de calidad totalmente viable.