'Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma'

#Cannes2026 Crónica 2: ‘Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma’, ‘Historias paralelas’ y ‘Viva’

mayo 17, 2026
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En esta segunda crónica desde la 79.ª edición del Festival de Cannes hablamos de la esperadísima película de Jane Schoenbrun, lo último de Farhadi y el debut en el largometraje de Aina Clotet. Por Belit Lago

‘Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma’

Le directore de El brillo de la televisión (2024) lleva casi una década reflexionando alrededor del concepto de identidad a través de su cine. En We’re All Going to the World’s Fair (2021) lo hacía a través de internet, apelando a un montón de millennials que —como elle— fuimos los primeros en relacionarnos con personas de la otra punta del mundo a través de chats o juegos de rol.

Con su segundo largo, que le ayudó a llegar al público general, supo captar con una belleza quirúrgica el apego nostálgico a las series de televisión de los noventa, hablando de nuevo de toda una generación que crecimos pegados a la pantalla (todavía) analógica.

Con Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma, película inaugural de la sección Un Certain Regard, Jane Schoenbrun parece ¿cerrar? una trilogía sobre una búsqueda incandescente: la de quiénes somos en realidad. En esta ocasión, y siguiendo con su particular debilidad por el cine fantástico, construye un relato meta sobre los tropos del slasher ochentero con The Burning (Tony Maylam, 1981) como referente.

‘Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma’

El punto de vista, la final girl, el pasado trágico del villano, la pérdida de la virginidad… Todo cabe en un cuento de terror que, mientras reescribe las reglas del juego, no para de reírse de sí mismo (como lo hiciera Scream a finales del siglo pasado).

Schoenbrun ha creado, junto a su equipo artístico soñado, una película en la que quedarnos a vivir, llena de capas por descubrir y preguntas sin resolver. Un ensayo visual al que la mayoría volveremos, no tanto para llegar a entenderlo, sino para conocernos a nosotras mismas a través de nuestro vínculo con la ficción, para despertar los recuerdos de esas sagas que nos absorbieron desde su primera entrega y, sobre todo, para pensar el cine como algo (o alguien) en lo que poder convertirse.

En una mezcla entre La ventana indiscreta y Amarga Navidad —con la que compite en Sección Oficial—, Historias paralelas, lo nuevo de Asghar Farhadi investiga, a través de una novelista que se inspira en su vecina para un nuevo proyecto, los límites entre ficción y realidad, dos esferas que, de tan parecidas, pueden llegar a coexistir.

El cineasta lleva este análisis a la misma forma cinematográfica, usando personajes que se cuelan en escenas ajenas o transiciones que vinculan ambos mundos para lanzarnos siempre la misma pregunta: ¿acaso no es todo real?

‘Historias paralelas’

Isabelle Huppert y Virginie Efira —también en la última de Hamaguchi— protagonizan, junto a Adam Bessa (La red fantasma), un juego de espías en el que la observación del otro se convierte en una forma de vida: cada uno de los personajes existe en función de aquel a quien mira. Mímesis y repeticiones para unas historias que, además de paralelas, acaban siendo aburridas y poco originales.

La actriz catalana Aina Clotet debuta en la dirección con Viva, la historia de una mujer que, tras la remisión de un cáncer de mama, decide empezar de nuevo. Ella es Nora, y aunque junto a su pareja comparten un proyecto vital envidiable, pronto empezará a obsesionarse con Max, el primo pequeño de su mejor amiga. Movida por un ansia vampírica de empaparse de la frescura de su amante, la protagonista empieza a actuar como él, pensando que así evitará todo aquello que le aterra: crecer, envejecer, morir.

‘Viva’

Viva es una comedia ligera que trata los miedos femeninos de la edad adulta con gracia: no se queda en la crisis, sino que la utiliza como punto de partida para ir un pasito más allá. El retrato de un cuerpo avisando del paso de los años a través de una superficie que se arruga, pero también de un interior vulnerable y asustado por la llegada de lo inevitable y, en este caso, el fantasma de la enfermedad.

Aina Clotet, que luce pizpireta y rebosante de energía adolescente delante de la cámara, funciona como espejo para muchas mujeres atrapadas en la agotadora performance de aparentar juventud cueste lo que cueste.

Crónicas anteriores

#Cannes2026 Crónica 1: ‘La vie d’une femme’, ‘Nagi Notes’ y ‘Ceniza en la boca’