Diego Rodríguez (La Charito Films): «El incentivo fiscal español es un regalo, una revolución decisiva para que se produzca más y con mayores presupuestos»

septiembre 24, 2025
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En plena racha de éxitos con títulos como La Estrella Azul —ganadora de dos Premios Goya— o La huella del mal, que alcanzó el top mundial de visionados en Netflix, conversamos con Diego Rodríguez, CEO de La Charito Films. Hablamos sobre el crecimiento de la productora, su propuesta de servicio 360º para producciones a través de La Charito Legal y La Charito Finance, su apuesta por combinar cine independiente y proyectos de gran presupuesto, el papel de los incentivos fiscales en la industria y los próximos estrenos que prepara la compañía.
Por Miguel Varela.

Diego Rodríguez, Productor y CEO de La Charito

Rubik: La Charito está haciendo cada vez más ruido como productora, sin ir más lejos, este 2025 empezó muy bien para vosotros con dos Goyas para La Estrella Azul, de la que sois coproductores. ¿Cómo fue el camino que os llevó hasta la producción de esta película?

Diego Rodríguez:
La Charito nace en 2017 como una empresa productora de servicios, fundamentalmente de servicios financieros, empezamos cubriendo gaps. Uno de los primeros trabajos que hicimos fue en Baby, de Juanma Bajo Ulloa, una película de un director consagrado que había ganado Goyas. Necesitaba un gap y entramos. En esa época empezaron a aparecer y estandarizarse las operaciones fiscales y hacíamos el servicio de tramitar la operación y, si se daba el caso de necesitarlo, cubrir el gap financiero.

Así llegamos a La Estrella Azul. Nosotros habíamos financiado la salida de la película La Odisea de los Giles de MOD Producciones a través de Alfa Pictures, con quien tenemos relación comercial. Nos conocimos, hubo una buena relación, la película gana el Goya… nos plantean entrar en La Estrella Azul porque teníamos capacidad de invertir para cubrir ese gap que faltaba para terminar de rodar la película y realizar la operación fiscal, y lo hicimos.

A partir de ahí empezamos a coger un ritmo cada vez más alto de producción de películas, hasta hacer tres o cuatro al año, una propia y coproducciones. Y ahora que hemos asentado esta parte vamos en camino a hacer nuestra primera serie.

Rubik: El impacto fundamental de un Premio Goya es muchas veces un intangible, genera visibilidad, consideración. ¿Os ha abierto nuevas puertas?

D. R.:
Nos ha posicionado más y somos más conocidos, eso es cierto. Nos llegan más propuestas y de mayor calidad. Estamos negociando entrar en proyectos más ambiciosos que antes a nivel de presupuesto, lo cual implica mayor distribución, casting, nivel de producción… y eso supone un salto también cualitativo.

Rubik: Una consecuencia de vuestra progresión en los últimos años es el poder sacar adelante un proyecto como La huella del mal, con seis millones de euros de presupuesto, casting de primer nivel, estreno en el Festival de Málaga, ubicada en el top mundial de visionados de Netflix… ¿Cómo has vivido el proceso de sacar adelante este ambicioso proyecto y hacerlo rentable con una inversión tan potente comparada la media española?

D. R.:
Hacerlo rentable es lo más complicado. A día de hoy podemos decir que básicamente hemos perdido una ventana, que son las salas de cine. Han aparecido otras, pero lo cierto es que rentabilizar una película en cines es muy difícil si no eres una major con una producción internacional o Santiago Segura, que tiene una varita mágica. A los demás nos cuesta mucho, nosotros las expectativas que teníamos con la película no las hemos cumplido, pensábamos que asistiría más gente.

Pero a la vez nos hemos llevado una grata sorpresa con que la película llega a Netflix y hemos estado 23 días en el top-10 y 21 en el top-5. Y eso nos ha dado más notoriedad, te diría incluso que los Goya, porque llegas a más gente. Con los Goya, ganas consideración en la industria, pero que la película haya tenido tan buenos resultados en la plataforma es una promoción tan buena como es la publicidad en papel o estar en la televisión generalista en las noticias. Más que la publicidad en redes sociales. En ese sentido, no podemos estar más contentos con el resultado.

Rodaje de La Huella del Mal © Julia Carballada / Cortesía de La Charito Films

Rubik: ¿Se destina el suficiente dinero en España a la promoción y publicidad de las películas que se producen? O, dicho de otra manera, ¿Los presupuestos que se manejan son tan justos que no permiten la promoción que necesitan las películas para generar más taquilla?

D. R.:
Desde mi punto de vista, también te diría que cuesta mucho rentabilizar cuando se hace una inversión fuerte en la campaña de una película. No hay una correspondencia directa con los resultados en salas. Piensas que has acertado con la planificación, combinando fuerte presencia online, en medios… y a veces no tienes ese retorno que esperas.

Nosotros para La huella del mal hicimos una inversión potente porque era importante hacer taquilla, sobre todo para tener puntos del ICAA, y no llegamos a los 50.000 espectadores, nos quedamos en 47.000. Lo estamos intentando todavía con proyecciones en pequeñas poblaciones porque estamos muy cerca. Pero en definitiva es una cantidad de espectadores inferior a la que esperábamos, en relación a la campaña que pusimos en marcha.

Rubik: ¿Alguna enseñanza concreta que puedas extraer para el futuro en relación a la campaña?

D. R.:
Yo creo que la fuerza de una major para la distribución marca la diferencia. Consigues mejores salas y mejores horarios. Y este segundo es un factor diferencial que muchas veces no se tiene en cuenta. A veces consigues muchas salas pero no tienes una continuidad buena en el horario. Te la ponen a lo mejor a las doce de la mañana o a las ocho de la tarde y no son los mejores horarios para que vaya la gente. Si vas de la mano de una major esto no suele suceder.

Rubik: Mencionas las ayudas del ICAA. En los últimos años hay una competencia feroz en todas las convocatorias, cada vez son más las productoras de primer nivel que realizan solicitudes, con proyectos más potentes. Por un lado esto es positivo porque habla de un crecimiento en la industria pero… ¿La barrera de entrada es demasiado grande para productoras incipientes?

D. R.:
Así es. Pasa con los cortometrajes, en las ayudas selectivas a largo, las generales… A nosotros se nos acercan muchas productoras pequeñas para producir cortos, por ejemplo, porque nosotros podemos aportar una puntuación potente y ayudar en ese sentido. Así la productora minoritaria puede realizar un proyecto con ese apoyo… hasta que tenga la capacidad de volar por sí misma. Lo estamos haciendo con 3 cortometrajes cada año, simplemente por ayudar y hacer crecer a otros, porque en realidad un corto a día de hoy te puede dar tanto trabajo como un largo dependiendo el caso. Y esto no lo hacemos por negocio, sino por seguir descubriendo buenos socios para producir largos en el futuro. Si la colaboración ha sido buena para todos en el cortometraje, pues estamos abiertos a coproducir también en ese ‘salto al largo’ que tanto cuesta habitualmente.

En ese sentido, también es útil para una productora novel ir de la mano con nosotros, porque por ejemplo para que una televisión entre en un proyecto, la solvencia de la productora es importante. Porque ellos se ponen en el supuesto de… “¿Y si yo pago por los derechos de emisión y la productora no hace la peli?” Por eso buscan que los productores que están empezando vayan de la mano de otros con más experiencia.

Nosotros, si nos asociamos, podemos gestionar la parte técnica de las ayudas, legal, económica… y si no lo somos, hacemos ese servicio integral por un precio muy ajustado.

Rodaje de La Huella del Mal © Julia Carballada / Cortesía de La Charito Films

Rubik: En el último año habéis realizado más de 70 operaciones fiscales en producciones. ¿Cómo se consigue gestionar correctamente una cantidad tan elevada?

D. R.:
Hacemos muchas operaciones y eso sólo es posible porque somos ágiles, eficientes y por supuesto porque tenemos el conocimiento para ello. Ofrecemos un servicio 360 que incluye la parte legal a través de nuestro departamento de La Charito Legal en Madrid. Una asesoría que gestiona las contabilidades de forma más eficaz que las productoras, que muchas veces no tienen esa parte bien controlada, y también coordinamos la parte financiera a través de La Charito Finance. El objetivo es facilitar el ese tipo de trabajos financieros o administrativos que muchas veces son los más engorrosos en una producción.

Al final todo se trata conocer la ley y el procedimiento para aplicar la deducción que genera la propia Ley del Cine, la famosa 31.6 y la 39.7 del Impuesto de Sociedades. La operación es un buen negocio para el inversor que tiene capacidad para comprar una deuda fiscal con descuento, le entra dinero al productor y nosotros hacemos la intermediación de todo eso para que todo el mundo salga ganando. Tenemos un equipo muy potente que nos permite gestionar a la vez muchas de estas operaciones y de una forma eficaz.

Lo más atractivo de la deducción fiscal es que permite que empresas comerciales o autónomos que no son productoras de cine al uso y tengan beneficios, compren una deuda fiscal. Nosotros tenemos esa capacidad para cubrir todas las propuestas que nos están llegando.

Rubik: Tú que has formado parte del mundo bursátil como bróker… ¿Qué tan arriesgado es el cine con respecto a su rentabilidad, volatilidad… comparándolo con otro tipo de activos?

D. R.:
El cine tiene algo muy especial como activo porque es imprescindible que te guste el cine. Una persona que sea cinéfila y tenga capacidad de inversión en general, me parece razonable que pueda invertir una parte pequeña de su patrimonio en este sector, siempre teniendo en cuenta que tiene es arriesgado. Porque la satisfacción que puede experimentar si se implica y lo vive, no tiene nada que ver con la sensación de invertir en bolsa o un fondo de inversión, que no tiene mayor emoción más allá de ganar o perder. Ser un productor asociado, ir a la red carpet en un estreno, conocer al equipo artístico… tiene unas connotaciones atractivas para que la gente cinéfila se acerque al sector.

Rubik: ¿Cómo fue tu caso, qué te impulso a empezar tu carrera como productor?

D. R.:
Lo mío fue una casualidad. Tenía un amigo de la infancia que se dedicaba al cine. Sabía que yo era broker y movía dinero. Y me empezó a perseguir para que invirtiera hasta que lo consiguió, me gustó… y hasta hoy. Te hablo de hace muchos años, unos quince.

Rubik: ¿Y cómo fue esa primera experiencia?

D. R.:
Horrible. Las primeras fueron muy malas. Pero yo seguí pensando que había una oportunidad. Y un socio mío me convenció y me animó para volver a intentarlo, para seguir adelante una vez más a pesar de que no había funcionado la primera vez. Las siguientes fueron mejor… y hasta hoy.

Rubik: ¿Hay una falta de cultura de la inversión/financiación privada en la producción de cine español?

D. R.:
Cuando introducimos la inversión privada en una producción aparece el concepto del riesgo. Nuestro lema es ‘We love films’ y no está elegido al azar… todo lo que ganamos con las operaciones fiscales lo invertimos en hacer más cine. Pero en nuestro caso no conducimos a nuevos inversores a meterse en el cine, lo hacemos nosotros con nuestra generación de caja, porque sabemos que es arriesgado y más con la dinámica que comentamos de pérdida de rentabilidad de las salas de cine.
No obstante, eso no quiere decir que no se puedan hacer producciones rentables. La estrella azul, por ejemplo, lo ha sido.

Rodaje de Upiro © Cortesía de La Charito Films / Ojo Mecánico

Rubik: También La mesita del comedor, de Caye Casas, que fue uno de los ‘bombazos’ del año pasado, de la cual sois productores

D. R.:
La Mesita del Comedor era una propuesta indie y nos ha traído muchas alegrías en este sentido, premios, gratificaciones y rentabilidad, se ha vendido en todo el mundo. Stephen King nos hizo un gran favor con el tweet que puso alabando la película, hay que decir que ya estaba funcionando de maravilla en festivales, pero aquello fue la guinda para que todo el mundo la quisiera porque pensaban, “si esta leyenda lo dice, tiene que ser buena”.

Fue muy emocionante y una feliz coincidencia porque sucedió justo cuando la íbamos a llevar a Filmin y fuimos una de las películas más vistas en la plataforma. Dentro de una película tan ‘especial’ es un gran hito. Ahora también se puede ver en Amazon Prime Video. Y pensábamos que la compraría alguna televisión en abierto por la repercusión que ha tenido pero… ninguna se ha atrevido.

Rubik: Volviendo al tema de la financiación. Uno de los grandes atractivos en España para la producción es el incentivo fiscal. ¿Hasta qué punto un productor se puede beneficiar de él? ¿Cómo funciona a nivel operativo?

D. R.:
El incentivo fiscal español es un regalo, una revolución que ha sido decisiva en que se produzca más y con mayores presupuestos. Se trata de una subvención directa a diferencia de otras que funcionan en régimen de concurrencia competitiva como las del ICAA que hablábamos antes, que la reciben un 10% de los que se presentan. Esta es universal, todo el mundo tiene derecho a ella, lo cual es su principal ventaja. Además, es rápida de conseguir. Estos dos factores unidos provocan que haya películas que se financian considerando el incentivo como única subvención.

Por ejemplo, nosotros la última película grande la hicimos en Navarra, con el 45% de deducción fiscal, y hubiera sido 50% si el director hubiera sido novel. Con esta intensidad, ya no vas al ICAA, por ejemplo, porque la máxima que puedes tener en una producción en condiciones normales entre ayudas y televisiones es esa. La pides, lo tienes y no tienes que esperar ni competir contra otros proyectos. Tienes una pequeña pérdida únicamente en lo que respecta a las intermediaciones y la rentabilidad del inversor, pero es una cosa automática que se puede conseguir antes de calificar la película, tienes la transacción hecha antes de final de año.
Nosotros incluso adelantamos ese dinero del incentivo, en algunos casos en los que confiamos en el proyecto y se va a realizar en territorio nacional, para facilitar el resto de proceso de financiación.

Rodaje de Upiro © Cortesía de La Charito Films / Ojo Mecánico

Rubik: Lanzando una mirada hacia el futuro. ¿Cuáles son los próximos proyectos que podremos ver estrenados de La Charito?

D. R.:
Ahora mismo estamos en la postproducción de Upiro, que es una película sobre el primer caso documentado de vampirismo en España, en Calasparra, Murcia. Es un proyecto que nos encanta, muy Sitges. Teníamos ya muy buena relación la productora, Ojo Mecánico, y el director Óscar Martín, que ha trabajado muchísimo para sacar el proyecto adelante. Había tenido la ayuda MEDIA para guion, es muy bueno. Se les cayó la productora que tenían y precisamente se nos acercaron en el Festival y nos propusieron participar y todo nos encajó, así que hicimos cubrimos el gap e hicimos la operación fiscal. A ver Hemos pedido el ICAA también, ojalá que salga para completar la financiación.

También la segunda parte de Escape Room, en catalán. La primera parte ya funcionó bien y en teatro ha tenido 130.000 espectadores que es una muy buena cantidad y esperamos que se corresponda con una buena asistencia a los cines.

Rubik: ¿El tipo de proyecto de La huella del mal, con un presupuesto y producción ambiciosos, marca vuestra hoja de ruta a futuro para proyectos propios? ¿Dónde ves a La Charito como productora de aquí a diez años?

D. R.:
El objetivo no es otro que hacer buen cine, buenas películas. Porque por ejemplo Upiro es una película de 1.5 millones la parte española -más 300.000 que vienen de Bélgica- y creemos que nos va a traer muchas alegrías, como La mesita del comedor que fue muy barata y tuvo un recorrido buenísimo. Pero sí, en lo referente a nivel de producción, como empresa sí nos interesa hacer películas más grandes. Entre 3 y 5 millones es el rango donde queremos que se muevan nuestras producciones, pero siempre abiertos a que si llega una película de un millón que sea buena y nos atraiga, la haremos.

De aquí a unos años, la idea es hacer un gran grupo, que no hay ninguno en España porque todos se acaban vendiendo al extranjero. Convertirnos en un grupo de referencia a nivel nacional e internacional con capacidad para producir películas y series relevantes y también de realizar servicios financieros, legales y todo aquello que implique ofrecer un servicio al cine.