La cineasta argentina Eva Pedroza ha presentado en el reciente German Film Fest Tako Tsubo, un cortometraje de animación con técnica de stop motion pictórico realizado junto a Fanny Sorgo que reflexiona sobre la imperfección humana, la represión emocional y la imposibilidad de controlarlo todo. Por Sara Rodríguez Martín

Hablamos con la directora sobre el largo proceso de creación de la obra, su recorrido internacional y su visión del cine como herramienta para conectar lo personal con lo universal.
Rubik: Me gustaría empezar hablando de qué ha significado para ti llevar tu corto al German Film Fest.
Eva Pedroza: Es una experiencia interesante porque venimos a Madrid a presentar la película en español. Interesante, también, porque sea un filme realizado por una persona que no es alemana; yo soy argentina y vivo en Alemania, pero no soy alemana.
Además, trabajo junto a Fanny Sorgo, que es austríaca, codirectora y autora de la animación. Me parece bonito que una película realizada por dos personas extranjeras que viven y trabajan en Alemania pueda presentarse aquí.
Rubik: Y por conocer un poco más a fondo la historia del corto, ¿cómo nace el proyecto y qué era lo que queríais contar con esta historia?
E.P.: La idea surgió de mi amistad con Fanny. Nos conocimos en la Universidad de las Artes de Berlín y muy pronto nos sentimos inspiradas por el trabajo de la otra. Se generó una conexión creativa muy especial y decidimos que queríamos trabajar juntas.
Respecto a lo que queríamos contar, para mí no hay un único significado. Lo que más me interesa de la animación, del cine y del arte en general es que existan muchas capas de significado y que cada persona pueda establecer distintas asociaciones.
Hay algunos temas que son más evidentes. Uno de ellos es la imperfección humana y el intento de alcanzar una perfección que, en realidad, es imposible. Además, sería muy aburrido que todo fuera perfecto.
Esto se puede ver a través de la técnica de la acuarela, que es una técnica que no se puede controlar completamente. El tema de la falta de control y de la imposibilidad de controlarlo todo es algo que me interesa mucho y que me motivó a realizar Tako Tsubo. También la técnica de stop motion, en la que todo está pintado a mano, tiene relación con ese interés por la imperfección.
Otro tema importante es la represión de las emociones y las consecuencias que puede tener. También me interesa reflexionar sobre cómo se reprimen las emociones en una sociedad donde la productividad es fundamental. Qué ocurre cuando estamos constantemente presionados para rendir, producir y trabajar, y nos olvidamos de otros aspectos de la vida en común. Desde mi punto de vista, eso genera complicaciones.
Rubik: También es evidente que el protagonista, Mr. Ham, decide sacarse el corazón como la forma más sencilla de resolver sus problemas. Vi una analogía similar con la mujer que se quita los pulmones para poder fumar. Es una manera muy visual de representar cómo a veces intentamos solucionar algo eliminando aquello que creemos que nos causa el problema y así nos complicamos más la vida.
E.P.: Sí. En la sala de espera, además, aparecen otros personajes que también se han quitado distintos órganos. Muchas veces se dice que determinados órganos están relacionados con ciertas emociones, como la ira o la tristeza.
Entonces, en el corto, cada órgano funciona como una metáfora de aquello que está causando un conflicto emocional a cada personaje.
Rubik: También quería preguntarte por el proceso de producción. Es animación, es stop motion… ¿Cuánto tiempo ha durado todo el proceso?
E.P.: El proceso fue muy largo, aunque no estuve animando durante todo ese tiempo. Si hablamos exclusivamente del trabajo de animación, podríamos reducirlo a unos dos años. Son alrededor de seis mil fotogramas distintos, todos pintados. Para cada plano realizo una imagen que voy modificando paso a paso. La modifico un poco, hago una fotografía; la vuelvo a modificar, hago otra fotografía, y así sucesivamente. De esa manera se genera el movimiento.
Es una forma experimental de trabajar y requiere muchísimo tiempo. La animación tradicional ya es lenta, pero este método todavía más.

Rubik: ¿Y cuál ha sido el mayor reto al que os habéis enfrentado durante estos años de trabajo?
E.P.: Sin duda, conseguir el dinero para hacer estos proyectos.
Estoy muy contenta porque para nuestro próximo proyecto ya hemos conseguido financiación y estamos preparando un nuevo cortometraje. En el caso de Tako Tsubo, estuvimos trabajando alrededor de seis o siete años.
Hay algo que me dijo una vez una persona y que me parece muy bonito: cuando trabajas de esta manera, el trabajo se mezcla con la vida. Nosotras no teníamos una productora que nos pagara para dedicarnos al proyecto de forma continua, así que el proceso se iba integrando en nuestro día a día. El proyecto avanzaba poco a poco, acompañando nuestras vidas.
Rubik: Y pensando ya en el próximo cortometraje, me gustaría preguntarte por la situación del formato. Vosotras os dedicáis al cortometraje, que muchas veces se considera un formato menos valorado dentro de la industria audiovisual. ¿Cómo lo ves tú en Alemania y a nivel internacional? ¿Crees que el cortometraje está ganando visibilidad o sigue estando un poco relegado?
E.P.: Siempre sería positivo que el cortometraje tuviera más importancia. Eso me encantaría. En nuestro caso, la experiencia con Tako Tsubo fue muy buena. Lo mostramos en más de 65 festivales y contamos con un distribuidor austríaco, Sixpack, con quien trabajamos muy bien. La distribución del cortometraje funcionó muy bien para nosotros. Ojalá existieran más apoyos, porque nuestra experiencia positiva no siempre es la situación general para todos los proyectos.
Rubik: Para terminar, me gustaría conocer un poco tu punto de vista sobre el cine español. ¿Tienes algún tipo de referente o película que admires de nuestro cine?
E.P.: Me gusta mucho el cine español. Estaba pensando en Buñuel, uno de los clásicos y por supuesto, Pedro Almodóvar. Me parece fantástico. Hace películas muy personales y eso es algo muy importante para mí.
Las obras personales consiguen conectar algo muy íntimo con algo universal. Muchas veces, cuando una película es verdaderamente personal, logra establecer una relación con algo que va más allá de la experiencia individual. Para mí, ahí es donde reside lo más importante: en esa conexión entre lo más particular y algo que puede ser compartido por muchas personas.