En el Festival de Cannes, donde este año ha ejercido además como presidenta del jurado de cortometrajes de la sección oficial y de la sección Cinef (obras de estudiantes de cine), Carla Simón se mueve con una calma muy distinta a la que recuerda de anteriores visitas. “Cuando vienes a presentar una película en sección oficial sientes mucha presión”, comentaba durante una conversación celebrada en el marco de la iniciativa Where Talent Ignites – Audiovisual from Spain. Por Álvaro Gómez Illarramendi

Esta vez, en cambio, habla desde otro lugar: el de una cineasta ya consolidada internacionalmente que aprovecha Cannes para descubrir nuevas voces, reflexionar sobre su propio proceso creativo y experimentar con territorios todavía inexplorados dentro de su filmografía.
Uno de esos territorios es precisamente Flamenco, la pieza creada para la campaña impulsada por Audiovisual from Spain – ICEX y producida por Mamma Team. Aunque se trata de una obra por encargo, Simón insiste en que nunca la abordó como un proyecto ajeno. “Ha sido el mismo proceso que haría en una película mía”, explicaba, subrayando que el encargo fue “totalmente libre” y que el único requisito real consistía en incorporar la música como eje temático.
Esa libertad creativa resultó fundamental para que la directora pudiera trasladar al proyecto algunas de las obsesiones que atraviesan toda su obra: la memoria, la herencia emocional y el vínculo con los orígenes.

En Flamenco, esos temas aparecen articulados alrededor de una historia íntima marcada por el regreso al hogar tras la muerte de una madre. Sin embargo, la cineasta reconoce que el reto consistía en expandir ese universo emocional hacia una dimensión más espectacular y sensorial ligada al lenguaje musical y performativo del flamenco.
La colaboración con figuras como Rocío Molina o Niño de Elche supuso además una experiencia inédita para la directora. Simón hablaba del desafío de coordinar sensibilidades artísticas muy distintas —cada una con sus propios métodos y procesos creativos— y convertirlas en una obra común. Lejos de generar fricciones, describe el proceso como algo “muy fluido” y especialmente enriquecedor.
“Para mí era un reto intentar contar una historia desde lo íntimo, esa reconciliación con los orígenes, la herencia y el legado, temas que tanto me tocan, pero a la vez hacerlo desde un punto de vista más expansivo y más espectacular” explica.

De hecho, la experiencia parece haber abierto una nueva línea de exploración dentro de su carrera. Durante la conversación reveló que trabaja ya en un largometraje concebido como musical flamenco, todavía en una fase muy inicial, pero para el que esta pieza ha funcionado como un importante “campo de experimentación”.
En este sentido, la bailaora y coreógrafa Rocío Molina Cruz, protagonista del cortometraje, apuntó algunas ideas sobre la situación actual del flamenco y la resistencia que aún existe a superar su concepción más tradicional.
“Podemos seguir amando y respetando una tradición, pero tenemos que seguir estando en el mundo actual. El flamenco tiene mucha libertad y toda la riqueza posible como arte, pero a veces, somos los mismos flamencos los que ponemos las vallas al flamenco. Está muy bien que mezclemos disciplinas para mantener el arte vivo”, enfatizó.

Respecto a su obra anterior, Romería, con la que el cortometraje tiene puntos de conexión visuales (las fugas oníricas) y narrativos (la memoria familiar) Carla Simón lamentó que “somos un país muy malo con la memoria histórica”, invitando a revisar y ampliar la perspectiva sobre la generación de sus padres más allá de la historia de la heroína y del sida, pues fue “una juventud que vivió en plena libertad, de una manera muy bonita”.
De este modo, la obra de Carla Simón sigue fundamentada en la idea del legado y su transformación como forma de mantenerlo vivo. Ya sea revisitando la memoria de una generación silenciada, mezclando flamenco con nuevas formas visuales o experimentando con el musical desde una mirada autoral, su cine continúa buscando espacios donde lo íntimo y lo colectivo puedan encontrarse.
Y quizá por eso, también dentro de un proyecto institucional como Where Talent Ignites, la directora consigue que la película termine sintiéndose profundamente personal.
Puedes ver la pieza ‘Flamenco’ aquí: