Rodaje de 'Cara de cona' (imagen cortesía de PuroCuento)

Los desafíos del corto en España según los más nominados en los Fugaz

junio 18, 2026
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Aprovechando la celebración de la décima edición de los Premios Fugaz, los principales galardones del cortometraje, en RUBIK hemos querido hablar con productores de los tres títulos con más nominaciones, Montecarlo 67, Cara de Cona y Ser un hombre, para conocer más sobre la situación del mundo del corto y sobre estos reconocidos trabajos en particular. Por Carlos Aguilar Sambricio

Rodaje de ‘Cara de cona’ (imagen cortesía de PuroCuento)

La entrega de premios tiene lugar el 22 de junio en la Sala 25 de los cines Kinépolis Ciudad de la Imagen. Allí se van a desplazar los representantes de los cortos nominados para las 21 categorías.

La gran novedad de esta edición es que la categoría principal de Mejor Cortometraje amplía a 10 producciones los nominados. Los candidatos son Montecarlo 67 de Ruben Guindo, Cara de cona de Guillermo de Oliveira, Ser un hombre de Lucas Parra, El fantasma de la quinta de James A. Castillo, Epifanía de Chiqui Carabante, Faustino de Germán Mairen, In memoriam de Teresa Bellón y César F. Calvillo, Lo que no se ve de María Algora y Mikel Bustamante, Pordentro de Álvaro G. Company y Mario Hernández y Una vocal de Polo Menárguez.

Montecarlo 67 es el cortometraje más nominado de esta edición, con 13 candidaturas, por delante de Cara de cona y Ser un hombre, que alcanzan 10 nominaciones cada uno. Completa el listado principal In Memoriam y Chicken Jazz, ambos con siete candidaturas, y Una vocal, que obtiene cuatro.

“Celebrar diez ediciones y llegar a estas nominaciones con una selección tan amplia nos recuerda por qué nacieron los Fugaz. Queríamos que el cortometraje tuviera un espacio propio, serio y reconocible dentro del audiovisual, y esta edición demuestra que ese espacio sigue creciendo gracias al trabajo de creadores, productoras, festivales y profesionales de todo el sector”, declara Samuel Rodríguez, codirector de CortoEspaña, entidad organizadora de los premios.

El corto favorece y fomenta la industria, es la cantera de talentos. Todos los logros del cine español, ahora tan de moda, se deben de alguna forma u otra a que alguien realizó su primeras horas de vuelo rodando cortos” (Jofre Farré, Sumendi)

Entre los 34 cortometrajes con alguna candidatura, 13 cuentan con participación femenina en la dirección, lo que supone un 38,2%.

Respecto a la pluralidad lingüística, siete de los títulos nominados incorporan lenguas cooficiales y ocho son multilingües, con presencia de catalán, gallego, árabe e inglés. Otro dato llamativo es que los cinco cortos de temática medioambientalpresentes en la shortlist han conseguido alguna nominación.

Los cortos más nominados

El corto con más nominaciones es Montecarlo 67, que cuenta la historia de cómo Chicho Ibáñez Serrador y Pilar Miró se encuentran con un jovencísimo Steven Spielberg en el festival de Montecarlo 1967.

Para hablar sobre él hemos contactado a Gerardo de las Morenas, productor de Claqueta Blanca.

Según nos cuenta, Montecarlo 67 ha tenido tan buena acogida porque tiene “un guion muy bien escrito” y porque el director Rubén Guindo “ha sabido crear un espacio muy cercano al espectador y se empatiza rápidamente con los personajes”. Ese sentido, nos dice, “fue un acierto romper la cuarta pared porque le da una frescura total al cortometraje”.

“También cuenta con una actuación de los actores formidable en el que Carlos Santos interpreta el papel de Chicho de forma magnífica y, por supuesto, Veki Velilla en su papel de Pilar Miró y Marco Steel haciendo de Steven Spielberg. También destaca una gran fotografía, que junto a toda la labor de arte y vestuario, hace que te metas en los 67 en el festival de Montecarlo. Creo que esa cercanía al incorporar al equipo dentro de las imágenes del corto es una de las grandes bazas de su éxito”, explica.

Rodaje de ‘Montecarlo 67’ (imagen cortesía de Claqueta Blanca)

Otro de los cortos con más candidaturas es Ser un hombre de Lucas Parra, que sigue a un inocente niño de siete años que acompaña a su padre y a su abuelo en una cacería que le cambiará para siempre.

Hemos charlado con Jofre Farré de la productora Sumendi y nos ha dicho que la clave de su éxito está “en el guion y en la historia”, que “atrapa y cautiva desde el primer fotograma”. Le da mucho mérito al director Lucas Parra, ya que la historia se basa en sus vivencias de cuando era pequeño. El productor reconoce que confiaban en que iba a funcionar pero su gran recibimiento se debe a que “funciona en muchos aspectos, a muchos niveles, y que cada cuál puede sacar sus propias conclusiones y hacer su propia lectura. Es un corto que te concede esta libertad”.

Creen, por encima de todo, que está funcionando “porque impacta y emociona, y porque luego se te queda dentro, dando vueltas durante mucho tiempo después de que se ha terminado”.

También queremos hablar sobre Cara de Cona, un corto de Guillermo de Oliveira sobre un hombre que vive y trabaja desde hace años en una pequeña aldea de la Galicia rural. Su paz interior se ve perturbada por la llegada de un vecino bonachón hacia el que siente un odio irracional e ideará un crimen perfecto del que nadie pueda culparle jamás y del que ni el mismo pueda avergonzarse.

Cada día se consumen más los cortos y las salas de los festivales se llenan para verlos. Pero no hay casi sitios donde venderlos para poder, por lo menos, cubrir parte de los gastos” (Gerardo de las Morenas, Claqueta Blanca)

“Es un cortometraje atípico y creo que precisamente ahí está parte de su éxito. No se hizo pensando en festivales ni calculando qué temáticas funcionan bien en circuito; se hizo desde la honestidad, desde un lugar incómodo”, indica Charli Rodrigo, productor en PuroCuento.

El corto te coloca en la piel de un protagonista que representa las peores partes del ser humano “y eso no es fácil de digerir, pero sí te mueve algo por dentro”. El productor admite que están orgullosos de los numerosos premios del público, porque eso implica que “conecta con la gente de verdad”. Es un corto “que incomoda, que no te deja tranquilo, pero que al mismo tiempo engancha”.

Rodrigo también destaca la calidad técnica, visual y artística, así como a actores como Milo Taboada , Diego Anido, Nancho Novo y Cristina Andrade. De modo que, “siendo atrevido y diferente”, resulta “muy redondo” en todos sus aspectos.

Hay que subrayar que PuroCuento es también una empresa de servicios que se dedica al alquiler de material de producción, montaje de sets y soporte técnico para rodajes. ¿Por qué esa cualidad? “Es una combinación que surgió de manera bastante orgánica, y creo que esa es la mejor manera de describirla. Yo comencé como meritorio, fui creciendo dentro del sector hasta montar PuroCuento Filmmaking Supplies, pero siempre tuve la espina de producir, dirigir y escribir, que era para lo que me había formado anteriormente”.

Rodaje de ‘Ser un hombre’ (imagen cortesía de Sumendi)

Guillermo de Oliveira, que fue compañero de clase, les pidió servicios para un corto y Rodrigo entró como proveedor e incluso le apoyo en la producción: “De ahí nació una manera de trabajar basada en la sinergia y la confianza con los directores y equipos con los que trabajamos”.

Como apunta, es “un modelo que funciona porque los proyectos nacen desde la conexión real con los cineastas, no desde el cálculo” y eso “se nota en el resultado”.

La financiación y la situación de la industria del corto

Preguntamos a los productores por lo fácil o difícil que fue levantar los cortos. Gerardo de las Morenas asegura que la financiación de cualquier cortometraje “es siempre difícil” y en su caso estuvieron 3 años buscando cómo conseguir el dinero, hasta que en una convocatoria de la Comunidad de Madrid les dieron la ayuda.

“A partir de ese momento, empezamos a buscar el resto que nos faltaba, parte con un crowdfunding y parte con el dinero que pusimos las productoras”, apostilla el productor de Montecarlo 67.

Jofre Farré afirma que, sin el ICAA, que les dio la ayuda sobre proyecto, no hubieran podido hacer Ser un hombre. El productor manifiesta que era un rodaje ciertamente complicado: “Un niño como protagonista, muchos actores, muchos figurantes, muchos animales (podencos, conejos, hurones), muchos vehículos, muchas armas y también algún que otro disparo. También mucho, mucho frío y muchos exteriores de difícil acceso, con lluvia y, por lo tanto, con barro”.

El objetivo, como nos cuenta, era obtener “el mayor realismo posible” para “una inmersión absoluta”. Producirlo ha sido “un verdadero privilegio” y “una gozada”, gracias a un equipo con “megatones de profesionalidad, generosidad y talento”.

Charli Rodrigo también recalca que financiar un corto siempre es difícil “y más cuando hablamos de un proyecto arriesgado y de gran presupuesto para los estándares del formato”. En el caso de Cara de Cona, lo financiaron ellos mismos, “combinando inversión directa con recursos propios”, a lo que hay que sumar algunas ayudas institucionales conseguidas y otras que esperan recibir. “Los premios en festivales también aportan su granito de arena”, añade.

Rodaje de ‘Cara de cona’ (imagen cortesía de PuroCuento)

De todos modos, comenta que “el cortometraje no es un negocio rentable” y “la inversión difícilmente se recupera”. A cambio, tienes “libertad creativa total” y “todo fluye de manera orgánica”.

El gran reto de rodaje de Cara de Cona fue la localización, según indica Rodrigo: “Rodamos en la Ribeira Sacra, en un enclave de difícil acceso, lejos de cualquier ciudad grande. Rodar fuera de los núcleos urbanos siempre es un hándicap: mover equipo y personal, resolver la logística del día a día, incluso algo tan básico como llevar la comida al equipo se convierte en un desafío. Pero la ayuda de gente del pueblo fue fundamental para sacarlo adelante”.

También les hemos querido consultar en RUBIK por cómo ven la situación del corto ahora mismo. Gerardo de las Morenas cree que “cada día se consumen más, hay muchos festivales y las salas se llenan de espectadores para verlos”. El productor de Montecarlo 67 pone de ejemplo ‘Sanse Cortos en Abierto’, donde llenaron la sala con más de 500 asistentes.

También alaba el nivel técnico “formidable” de los cortos actuales, con un nivel de guion, técnico y actoral que “no envidian a muchos largometrajes”. El problema, apunta De las Morenas, es que los costes han subido y, sin embargo, “no hay casi sitios donde vender los cortos para poder, por lo menos, cubrir parte de los gastos”.

Hay que facilitar el acceso a los incentivos para productoras nuevas y directores noveles. Hace falta un sistema de ayudas más inclusivo que acompañe ese talento desde el principio, no solo cuando ya tienes un historial consolidado” (Charli Rodrigo, PuroCuento)

En el caso de Jofre Farré, lo más importante es que las instituciones públicas sigan apoyando el formato como lo vienen haciendo, que no toquen lo que funciona y que no lo demos por garantizado: “El corto favorece y fomenta la industria. Como también lo hace el apoyar las óperas primas. El corto es la cantera de talentos. La verdadera escuela de cualquier cinematografía. Todos los logros del cine español, ahora tan de moda, se deben de alguna forma u otra a que alguien realizó su primeras horas de vuelo rodando cortos”.

A Charli Rodrigo le genera “sensaciones encontradas” el mundo del corto en España. “Por un lado, veo en los festivales un nivel increíble: gente joven con historias poderosas y un valor de producción que asombra. El corto sigue siendo el gran escaparate para nuevos cineastas, y eso es totalmente necesario. En ese sentido, hay que reconocer la gran labor que hacen certámenes como los Premios Fugaz”, afirma.

Pero, por otro lado, “la realidad de la financiación y los incentivos es frustrante”, especialmente para productoras que empiezan. Ellos vienen del mundo de los servicios y la producción publicitaria, con años de experiencia, y aun así han encontrado dificultades para acceder a ayudas, “a pesar de coproducir con una productora con más bagaje en ficción”.

Les está pasando lo mismo con un documental que el propio Charli Rodrigo está dirigiendo y ahora está en postproducción, puesto que “el acceso a ayudas institucionales, estatales o autonómicas se complica mucho cuando no cumples ciertos requisitos formales, independientemente de la calidad del proyecto”.

Su reclamación es clara: “hay que facilitar el acceso a los incentivos para productoras nuevas y directores noveles”. El talento se ve en los festivales pero lo que falta es “un sistema de ayudas más inclusivo que acompañe ese talento desde el principio, no solo cuando ya tienes un historial consolidado”.