Después de la exposición de los proyectos en desarrollo, en la tarde del lunes 17 de noviembre dio comienzo en el Paraninfo de Laboral Ciudad de la Cultura de Gijón la primera de las dos jornadas de los proyectos en fase de postproducción. Abordando tres de los cinco títulos seleccionados, la segunda sesión estuvo dedicada a las otras dos obras restantes. En total, tres cortometrajes y dos largometrajes que Pamela Biénzobas, miembro del comité de selección del Festival de Locarno, se encargó de guiarnos en este espacio de la 63ª edición del Festival de Cine de Gijón en donde pudimos ver algunos fragmentos. Por Iván Cerezo Cabeza

El primero en presentarse fue La peli del disco duro, dirigido por Claudia Negro y producido por Jesús Choya y Nacho Solana (Sincio de Pelis). La obra es un ensayo de carácter experimental en primera persona sobre la exploración e interpretación del cuerpo en relación con los discos duros y con el vacío del mundo en el que vivimos.
El largometraje utiliza el lenguaje del ‘Bedroom Cinema’, un concepto que nos aproxima al cine como un lenguaje fabricado a partir de recursos e imágenes que uno dispone a su alcance. Es el caso de este título, en el que su directora ha empleado mucho material de archivo propio, como sus cortos caseros.
El montaje está prácticamente cerrado, y el equipo busca financiación para los procesos de diseño sonoro y de distribución. En este aspecto, ponen el acento en el posicionamiento internacional. Además, señalan que disponen de las salas de postproducción de la ECAM para todas las labores que se requieran en esta última fase.

Acto seguido fue el turno de Chapuzón, presentado por su director y productor, Juan Pedro Somodi. Nos acompañó también en la proyección Chacha Huang, que, junto de Paola Álvarez y Manuel Escorihuela, forman el equipo de producción. Se trata de un cortometraje, del cual se pudo ver la primera parte de la historia en un montaje primario aún sin pulir. En las imágenes vemos a una madre y a su hija perdidas que inician un viaje a través del cual exploran y descubren su pasado. Durante la fase de escritura tuvieron que hacer una serie de cambios, traduciendo de esta manera todo al idioma al chino.
Se trata de un proyecto multicultural, en cuya realización han participado España, China y Alemania. En comparación con el anterior proyecto, estamos aquí ante una historia mucho más narrativa, con la que sus creadores se mostraron abiertos a todo tipo de ideas y recomendaciones.
La financiación estaría destinada al montaje de la segunda parte y a todas las labores de postproducción que necesitan.

El último en presentarse de la primera jornada del lunes fue Proto, un largometraje del artista en vídeo, escultura, escritura y performance Álvaro Chior. Su productor, Andrés Sanjurjo, de Acariño Films, estuvo acompañándonos. Se trata de un proyecto que se definió como “performativo” ya que, como explicó Sanjurjo, “proto” significa “antes de”. Y es que lo que propone esta obra es desnudar el lenguaje y la puesta en escena cinematográfica en base al sonido y a un grupo de intérpretes delante de cámara.
Las imágenes comienzan con una ventana a un paisaje lluvioso exterior, pero pronto vemos —por medio de un travelling— que se trata de un espacio falso en estudio. Sin el montaje definitivo, el productor explicó los niveles que configuran la obra. Por un lado —en lo que sería un nivel más “real”—, un texto que el director escribió para ser recitado por los intérpretes en gallego, que versa sobre todo un juego de definiciones, sonidos y ejercicios vocales. Y después, la otra parte estaría dedicada a las relaciones emocionales y al terreno fantástico del universo planteado. Proto es un proyecto que partió desde su comienzo con falta de financiación, rodado en julio en nueve días y que pudo realizarse gracias a una parte de financiación propia.
Por el momento, el primer corte tiene una duración de 79 minutos y está montado por el propio Chior. De cara al año que viene, el equipo volverá a intentar conseguir la financiación de las ayudas a proyectos experimentales y también buscar un coproductor internacional. Y es que, tal y como señala su productor, “el filme podría estar hecho en 4-6 meses con dinero”. Entre 20 y 25 mil euros es la cifra con la que podrían empezar a distribuirlo.

La segunda jornada quedó abierta con el cortometraje Dos hermanos. Presentes en la sala Fernando Lorenzana (director) y Javier Arruñada (productor de Báltico Media). Se trata de un título íntegramente filmado y con una primera versión en montaje que se proyectó en dicho espacio. Aseguraron que el montaje final lo esperan tener en las próximas semanas.
De esta forma, los dos miembros del equipo señalaron que la obra se ajustaría a 25 minutos en su montaje final, teniendo que renunciar a algunas escenas planteadas en la jornada. En esta ocasión, volvemos a una historia narrativa en la que se muestran las consecuencias del vacío de dos hermanos por la pérdida de sus padres.
Así, este duelo es afrontado por cada uno de una manera distinta, y en dicho enfrentamiento es donde reposa todo el peso dramático de la ficción. Lorenzana y Arruñada buscan financiación para acabar todas las labores de postproducción que el cortometraje requiere.

Por último, llegó el turno de Lecho de pasto, el cortometraje de Carmela Román, acompañada por el productor Rami García de Mala Pécora Films. Se trata de un proyecto en continua reelaboración, señala su creadora. Así, la reescritura durante el rodaje y durante la edición actual es una de las dinámicas que constituyen esta particular obra. “Se está descubriendo según nos vamos sentando en la mesa de edición” como señaló Carmela, una mesa en la que al frente está Luis Soto Muñoz.
Con su visionado actualmente de 45 minutos, Lecho de pasto demuestra un sugerente hilvanado de imágenes en el que la historia convencional se ve supeditada a la exploración de las formas de los sentimientos y las emociones en relación con la idea del contacto y la performance. Los dos miembros del equipo destacaron el compromiso que los ha llevado hasta aquí, uno cimentado en base al trabajo artesanal y colectivo que desde que se conocieron en la universidad llevan desarrollando.
Con ganas de hacer cine, el grupo detrás de Los restos del pasar necesita un último empujón económico de cara a la postproducción del proyecto y a su finalización en este próximo año 2026.