Sonia Almarcha en 'A la cara' (Sideral Cinema)

Sonia Almarcha, protagonista de ‘A la cara’: «Detrás de la violencia, normalmente, lo que hay es miedo»

diciembre 29, 2025
por

En A la cara, la película basada en el corto homónimo galardonado con el Goya, Sonia Almarcha interpreta a Lina, la protagonista de un relato que explora el odio digital, la fragilidad emocional y la dificultad de recomponer los vínculos. En esta entrevista con RUBIK, la actriz habla de la construcción emocional de su personaje y del proyecto dirigido por Javier Marco y producido por Pecado Films, LaCima Producciones, Langosta Films, Odessa Films y Suculenta Producciones, en coproducción con la belga BulletProof Cupid. Por Sara Rodríguez Martin

Sonia Almarcha
Sonia Almarcha en el Festival de Gijón, donde se presentó A la cara // Imagen cortesía del festival

La película, que se estrenó en el Festival de Gijón, llega a los cines españoles de la mano de Sideral Cinema.

Rubik: En la película vemos cómo alguien que escribe mensajes tremendamente agresivos acaba mostrando una vulnerabilidad profunda. Desde tu perspectiva como actriz, ¿te resultó verosímil esa contradicción entre el discurso online y la realidad emocional del personaje?

Sonia Almarcha: Bueno, yo creo que vemos esa realidad porque lo que pasa es igual de heavy que los mensajes que envía: que una víctima que no tiene nada que perder se plante en tu casa y no se vaya, y te lleve al extremo.

No hay nada más peligroso que alguien que no tiene nada que perder. Que se planta en tu casa y que no sabes por dónde va a salir. Lo desmonta de tal manera que acabamos viendo lo que hay en su interior. Pero claro, se tiene que dar una circunstancia. No creo que esa fragilidad se viese de cualquier otra manera.

Creo que lo que cuenta la peli tiene que ver precisamente con desmontar todas esas pieles que hay. Todas esas capas que hay para ver el interior. Entonces, como se da esa circunstancia tan bestia, podemos acabar viendo que es una persona frágil, que tiene miedo porque detrás de la violencia, normalmente, lo que hay es miedo y cosas no resueltas. Su forma de sacarlo es esta.

Esta situación es casi un máster de terapia, como terapia de choque. Es muy curioso porque yo creo que ellos, desde dos sitios muy diferentes, acaban haciéndose de espejo y acaban aprendiendo el uno del otro a través de ver a una persona completa.

Acaban como desnudándose poco a poco, quitándose todas esas capas. Se trata de ver esa fragilidad y conectar con lo que somos en realidad. Es lo único que nos puede ayudar a salir de ese pozo: conectar con otros y ver que todos somos iguales.

Sonia Almarcha en ‘A la cara’ (Sideral Cinema)

Rubik: La película plantea que el anonimato o la distancia de una pantalla puede dar una especie de “falsa impunidad” al agresor. ¿Has reflexionado sobre cómo ese mecanismo afecta a la responsabilidad emocional en redes y más en el caso de figuras públicas?

S.I.: Por mucho que tú te prepares, si eres una persona pública. sabes que esto va a pasar. Conozco mucha gente a la que les escriben mensajes de este tipo y por supuesto que les afecta. Puedes hacer un trabajo para que te afecte lo menos posible, entenderlo desde un sitio que no es hacerte cargo de cosas que no son tuyas, pero es imposible que no te afecte porque el odio, la ira y todo este tipo de emociones tienen una onda expansiva que llega, aunque sea escrita a través de una pantalla. Es terrible y sí creo que hay un sentimiento de impunidad y, por supuesto, muchísima cobardía.

De ahí salió la idea del corto, de plantearte «¿tú harías esto realmente a la cara?». Porque creo que hacerlo desde un anonimato hace que lleves a sacar una parte tuya que en realidad no tiene que ver con el otro. Tiene que ver con esa rabia, esa ira, esos sentimientos que tú tienes ahí enconados, no solucionados, y que sacas por ahí, pero que es una cosa tuya.

La víctima no puede hacerse cargo de eso y al final uno tiene que crear una especie de burbuja, pero aún así, ese tipo de emociones, ese tipo de energías llegan, claro que llegan. A mí toda esta gente me da bastante lástima. Me da pena porque es gente muy perdida y debe de ser muy infeliz.

Rubik: El film toca de manera muy delicada el impacto del suicidio en los familiares. Como intérprete, ¿cómo se trabaja un tema tan doloroso desde un lugar respetuoso?

S.I.: Debe de ser uno de los temas más duros que puedes vivir como padre. La muerte de un hijo es algo devastador, terrible. Pero la muerte de un hijo que se suicida tiene que ser lo peor. Porque a la pena y a todo lo que vives le añades la culpa. Y la culpa es una locura. Creo que no hay manera de salir de ella una vez instalada en tu vida.

A la hora de interpretar algo así, el respeto tiene que ser absoluto. Yo soy madre. Ya solo ponerme en el lugar de mi personaje… ya solo con eso se te encogen las tripas hasta lo más hondo. Creo que precisamente ese detonante es el que hace que esta mujer haga lo que hace. Que realmente está tan dolida.

A nivel médico, dicen que el cuerpo está preparado para soportar una cantidad determinada de dolor y cuando no lo puede soportar, pierdes la conciencia.

Emocionalmente, a esta mujer le pasa eso. Es tanto el dolor, tanta la culpa que tiene, que lo que hace es que se desconecta, está como disociada. Esa disociación la lleva a ponerse casi más hater que el propio hater.

Sonia Almarcha y Manolo Solo en ‘A la cara’ (Sideral Cinema)

Rubik: La película aborda temas como la soledad, la crisis vital y la fragilidad de los vínculos entre padres e hijos. ¿Hay algún aspecto de este retrato generacional con el que te hayas conectado especialmente para dar vida a tu personaje?

S.I.: No, realmente no. Yo tengo hijos y tengo una relación magnífica, casi la contraria a la que se ve en la película. Tenemos mucha relación, dialogamos todo el rato. Uno de ellos es adolescente y a veces comentamos lo poco adolescente que es. Porque hablamos muchísimo y compartimos muchas cosas y mucho tiempo. Entonces, esto por suerte no me ha pasado.

Pero sí creo que hay algo ahí bastante común que tiene que ver con la falta de comunicación y con la mala educación. Lo que pasa en la peli es que hay un tercer personaje que libera mucho esa olla a presión, que es la hija del personaje de Manolo Solo, que precisamente a Lina le da una segunda oportunidad. Empezar desde cero, porque con ella no tiene esa mochila. Es como ver un reflejo de lo que podría ser con su hija. Me parece un personaje muy importante por eso. No sé hacia dónde iría la historia si esa hija no aparece.

A pesar de todos estos temas, me parece que es una peli bastante luminosa porque da mucha esperanza y nos dice que no hace falta un milagro para poder sanar. Simplemente con darnos la oportunidad de reconectar con lo que somos de verdad, con lo que hay debajo de todas esas capas, es suficiente. Es más sencillo.

Rubik: A la cara amplía un corto premiado y muy conocido. Para ti como actriz, ¿qué cambia en el set cuando el material de partida ya llega con un reconocimiento tan fuerte dentro de la industria? ¿Genera una presión distinta o más libertad?

S.I.: Bueno, yo no lo sentí tanto como una presión. Pero sí es verdad que hay algo de presión cuando un largo parte de un corto, porque ya tiene una dificultad a la hora de verlo. Hay mucha gente que no es capaz de despegarse del corto. Entonces, siempre ve el largo en referencia al corto. Creo que este largo hay que verlo sin la referencia al corto.

Pero también está bien que se vea con la referencia porque lo van a ver con más ganas. Porque fue un corto que gustó mucho. Pasa con otras muchas producciones, como Madre, el corto de Sorgoyen, o el de Marta Nieto, La mitad de Ana.

A nosotros, en rodaje, creo que no nos supuso ninguna dificultad porque éramos los mismos. Era el mismo director y los mismos actores. Teníamos mucha más información con los personajes. Cuando hicimos el corto, no sabíamos mucho más de cada personaje. Aquí sí se sabe. Intentamos hacerlo de nuevo, sin el peso de la responsabilidad de tener que repetir el corto.

Sonia Almarcha en ‘A la cara’ (Sideral Cinema)

Rubik: ¿Cómo es trabajar bajo una dirección como la de Javier Marco y con una productora como Pecado Films?

S.I.: Son maravillosos. Javier y Belén escriben unos guiones maravillosos. El guion no tiene desperdicio, lo trabajamos muchísimo porque tiene muchas capitas. Todo está por y para algo, y toca cosas muy interesantes y bastante profundas.

Con Javier he trabajado muchas veces en la dirección y con Belén como guionista. Nos entendemos muy bien. Para mí, aparte de que les respeto muchísimo y les admiro como profesionales, como personas son maravillosos. Con Manolo Solo he trabajado muchas veces también. Era como trabajar en casa.

Pecado Films es una productora que apuesta por cosas más personales, más de autor. A mí me interesa especialmente esto porque cuentan historias muy genuinas. Pero es verdad que hay veces que es difícil que apuesten por estas historias más diferentes.

Tiene que haber más Pecado Films, más productoras que apuesten por este tipo de historias, por directores que proponen cosas más diferentes, más novedosas, más personales. Ojalá el cine de autor tuviera más apoyo también porque es muy difícil sacar adelante este tipo de películas.

Rubik: En un momento en el que la industria está muy marcada por las plataformas y la inmediatez, ¿qué valor crees que tiene hoy participar en un largometraje que apuesta por un tono más autoral?

S.I.: Bueno, las plataformas son un negocio. Pretenden llevar la máxima ganancia con la mínima inversión. Entonces, estas pelis son carne de festivales. A veces en cines sobreviven muy poquito tiempo, es difícil verlas en cartelera. Cuando la gente las ve, de repente son pelis que gustan mucho y que no se olvidan.

Yo lo comento muchas veces porque he hecho bastante cine de autor y me resulta muy curioso cómo has hecho series que ha visto todo el mundo y luego al tiempo no se acuerda nadie. Luego, alguna peli más pequeña y menos sonada sale en una conversación a los dos años y la gente se acuerda y lo valora muchísimo.

Sonia Almarcha y Manolo Solo en ‘A la cara’ (Sideral Cinema)

Habría que blindarles un hueco a estas producciones para poder sacar más cosas de autoría, pero yo lo veo muy complicado porque al final vivimos en una sociedad que gana la máxima influencia con la mínima inversión y ya está. Yo siempre he pensado que haya un espacio, como en Filmin, para ver este tipo de películas que se ponen en festivales. Algo que vaya más allá de hacer un ‘Especial Goya’.

Ojalá la gente fuéramos al cine a ver este tipo de cosas. Pero es difícil sacar a la gente de su casa y llevarla a ver al cine una peli de este tipo. La gente que apuesta por hacer cine y levanta películas y busca el dinero para hacerlas tiene mucho mérito. Hay algo muy vocacional en todo esto.

Rubik: ¿Qué aprendizaje o mirada nueva te llevas como actriz tras un proyecto como A la cara?

S.I.: Me llevo cosas muy bonitas de cada proyecto porque siempre intento aprender de todos los personajes que hago. Este ha sido bastante especial para mí dentro de todos los que he hecho porque quiero mucho a Lina. La conozco mucho, he trabajado mucho también con Javier y con Manolo y Belén. Trabajamos mucho para hacer el guion y a la hora de construirla, hay una parte mía también.

Con mi edad, encontrar personajes de esta profundidad, que cuentan una historia y que no están al servicio de otros, es difícil. Es oro cuando lo encuentras. Lina me ha dado esa oportunidad de profundizar en sitios muy interesantes a nivel humano y eso siempre te enriquece como persona.