La ficción de AMC, que narra desde 2010 cómo un grupo de personas trata de sobrevivir a un apocalipsis zombi con especies conocidas como caminantes, ha tenido a España como protagonista de su tercera temporada (puedes ver el recorrido del rodaje en otro reportaje nuestro). Dentro del equipo local se encuentran la productora malagueña Ánima Stillking, con Silvia Aráez como productora ejecutiva, y el cineasta español Paco Cabezas como responsable de la dirección de dos episodios. En RUBIK hemos hablado con ambos para conocer cómo ha sido rodar el apocalipsis en la península ibérica. Por Nerea Méndez Pérez.

El rodaje en España de la tercera temporada del spin-off The Walking Dead. Daryl Dixon ha tenido algo de Apocalypse Now, no solo por la ambientación apocalíptica y el fantasma de la guerra –en este caso, la Guerra Civil española– sobrevolando uno de los escenarios.
“Fue un plan de rodaje bastante intenso, muy de guerrilla con cámara al hombro, donde una de las escenas de acción tuvo 300 extras, 100 stunts, grúas, gatos hidráulicos…”, rememora Paco Cabezas, quien ha dirigido el cuarto y quinto episodio de esta entrega.
La propuesta de dirección llegó de manera casual y muy orgánica. El realizador sevillano acababa de terminar de rodar la segunda temporada de Wednesday para Netflix cuando varios amigos productores le comentaron que la serie de AMC+ se iba a grabar en España. Tras unas conversaciones con el showrunner David Zabel, el bloque de dos episodios fue suyo.

La primera vez que se reunió con el actor y productor ejecutivo de la serie Norman Reedus, el cineasta se encontraba en chándal y calcetines, “pegando fotos y dibujos por las paredes de la oficina como si fuera el asesino de Seven”, como describe él mismo. Aunque a Reedus le sorprendió la escena, él se lo toma con naturalidad.
“Mira que yo admiro a Sam Raimi o a Hitchcock, pero ir de chaqueta me parece muy antinatural. El director no tiene que estar guapo, tiene que ser la persona que más se mueve por el set, tirándose por el suelo, corriendo de un lugar para otro… Por eso vivo en chándal”, explica Cabezas.
Un scouting muy exigente
Además del fichaje de Paco Cabezas en la dirección, encargo que compartió con Daniel Percival –quien firma el resto de episodios de la tercera temporada–, el sur peninsular también ocupó puestos de producción. En concreto, la productora malagueña Ánima Stillking ha liderado la unidad española, con Silvia Aráez, CEO de la empresa, y Jesús de la Vega a la cabeza del proyecto.
“AMC nos tomó como compañeros de viaje en el momento en el que arrancábamos nuestra nueva andadura profesional”, comenta Aráez, ya que hacía solo unos meses que habían fundado Ánima Stillking cuando se embarcaron en este proyecto. Sin embargo, no era la primera vez que AMC y la productora trabajaban juntas, pues resultan ser viejas amigas desde la producción de la serie Soulmates (2020).
La serie se rodó en 8 comunidades autónomas en España y 22 municipios. “Presentar un territorio iconográficamente diverso y rico en historia fue la premisa principal” (Silvia Aráez)
“La primera toma de contacto arranca ya en el primer trimestre del 2024 y nos lleva hasta finales de agosto, cuando empezamos a rodar en Madrid”, especifica la CEO sobre la preproducción. Antes habían estado trabajando en el proyecto durante más de año y medio. “Allí recreamos un Londres apocalíptico justo detrás del Congreso de los Diputados”, prosigue Aráez, que recuerda también la fantástica labor del departamento de arte y todo un equipo de más de 250 personas.
Madrid es una de las Comunidades Autónomas en las que se rodó esta tercera entrega, pero a ella se sumaron siete comunidades más y 22 municipios. “Presentar un territorio iconográficamente diverso y rico en historia fue la premisa principal”, señala la productora.

De entre todas las localizaciones destaca Sepúlveda, uno de los lugares que acumuló más días de rodaje y asumió la tarea de convertirse en ‘Solaz del Mar’, el pueblo ficticio gallego donde transcurre la mayor parte de la historia.
En relación a este proceso de scouting, Aráez confiesa que “no fue fácil” encontrar un lugar cerca del epicentro de producción en Madrid. Además, debía reunir los requisitos que contemplaba la trama: debía ser un pueblo del norte de España, cerca de donde naufraga el barco de Daryl y Carol, y donde habitantes venidos de todas partes del territorio pudiesen convivir.
El municipio castellanoleonés se convirtió en el escenario ideal para materializar todas estas exigencias y, al mismo tiempo, dar vida a las ideas de Cabezas. “Sepúlveda es un pueblo increíble, porque tiene una gama de color maravillosa con todas esas casas en tonos entre marrón y anaranjado”, menciona el director otra razón que los motivó a elegir esta localización. “Fue como rodar en un Disneyland medieval”, añade.
Retos del rodaje
Otro de los escenarios donde se trasladó el equipo para las grabaciones fue el conjunto histórico de Belchite. Tanto la productora como el realizador coinciden en que esta localización planteó varios desafíos para todo el mundo, incluso para el plan de rodaje. La filmación coincidió con el paso de la DANA por Zaragoza en octubre de 2024. “La gota fría también se dejaba notar en el set aquellos días”, manifiesta Aráez.
En el episodio cinco, Daryl sigue el rastro de un convoy hasta Barcelona para intentar dar con Justina, pero durante la misión se encuentra con un nuevo grupo de supervivientes, que están desesperados por conseguir agua. Uno de los motivos por los que escogieron Belchite y sus alrededores es por las zonas desérticas, pero en mitad de la gota fría se encontraron con un escenario muy distinto.

“Se supone que estábamos en el desierto, pero llovía mucho. Caían ríos de agua por Belchite y teníamos que ir esquivándolos. Nos movíamos de localizaciones, íbamos bajo techo y, cuando de repente paraba de llover, empezábamos a tapar con tierra y arena el barro para que pareciera que estaba seco”, detalla Cabezas sobre aquellas jornadas de rodaje.
“Fue todo un trabajo de orfebrería. En pantalla parece un lugar desértico, pero si girabas la cámara 1cm a la izquierda se veía todo inundado”, continúa.
Por su parte, Aráez expresa que en esos momentos casi podían “notar la guerra”, no solo porque se encontraban en uno de los enclaves icono de la Guerra Civil, sino por lo “duros que resultaron aquellos días”.
Los zombis españoles arden
Igual de desafiante resultó la grabación de una escena de acción que tiene lugar en el episodio cuatro. Paco Cabezas y Greg Nicotero –quien ha dirigido anteriormente mucha acción con Tarantino o Raimi– se encargaron de diseñar los efectos especiales físicos para esta entrega.
“Recuerdo tener una conversación con él donde estábamos de acuerdo en que los zombis se habían convertido en una especie de molestia, más que en una amenaza”, cuenta el realizador español.
Los showrunner habían propuesto tener una bola de fuego con zombis, así que Cabezas y Nicotero se pusieron a trabajar sobre esta idea. En el universo de The Walking Dead habían existido caminantes en llamas, pero los espectadores no los habían visto todavía llover del cielo en forma de bolas de fuego arrojadas por catapultas.
“Quería que todo fuese lo más real posible, sin efectos digitales”, explica el director. Por ejemplo, para la secuencia en la que una bola de fuego se estrella contra un camión, Cabezas describe que instalaron gatos hidráulicos mecánicos que hacían que se moviese el vehículo con los impactos.
“Quería que todo fuese lo más real posible, sin efectos digitales. En escenas de acción con tantos extras, un dron, grúas y mil cosas más, hay que ser súper efectivo. Cualquier error o duda te puede llevar a tener todo un equipo parado” (Paco Cabezas)
El cineasta sevillano ha rodado a lo largo de su carrera muchas batallas, ejemplo de ello es su participación en Into the Badlands. Por eso, con el tiempo ha aprendido que el ojo ve por capas y siempre se centrará en aquello que está ocurriendo más cerca de la cámara. “Todo lo que pasa por detrás es una coreografía que puedes repetir sin que la gente se dé cuenta como si fuera una especie de danza mecánica”, argumenta Cabezas.
Por muy compleja que sea la secuencia, el director también señala que “todo parte de una muy buena planificación y de tener la guerra muy bien organizada”. En este sentido, admite que ha sido el rodaje donde se ha sentido “más Napoleón”.
“En escenas de acción como estas con tantos extras, un dron, grúas y mil cosas más, hay que ser súper efectivo. Cualquier error o duda te puede llevar a tener todo un equipo parado”, indica. “Tienes que saber exactamente a dónde estás yendo para que tus tropas de alguna manera conquisten la colina”, continúa con la metáfora.
Impactos del rodaje en España
A pesar de la complejidad que supuso este rodaje para Cabezas y su “pelotón de avanzadilla”, también ha resultado muy liberador: “Venía de una grabación como Wednesday, donde la composición del plano era muy geométrica, y aquí ha sido como colocarte una cámara en el hombro y rodar un documental de zombis”.
Asimismo, reconoce que, aunque han tenido algunas situaciones de peligro, siempre las han salvado. “Al final, no solo hay que pensar en hacer el truco de magia de la manera más espectacular, también de la más segura para el equipo”, sostiene el sevillano.
En el caso de Ánima Stillking, la experiencia ha sido igual de positiva. “Para nosotros ha sido un orgullo poder formar parte de la familia de Daryl Dixon en España”, afirman desde el equipo.
Según los datos que nos han aportado sobre el impacto económico y laboral del rodaje, se crearon 322 puestos de trabajo en España con contratos superiores a cuatro meses, que incluyeron a personas locales de todas las ciudades donde se llevó a cabo la producción.

Respecto al elenco, compuesto por un total de 70 actores y 123 especialistas, el 93% de los intérpretes contratados eran españoles y el 98% especialistas. Los productores también reclutaron a los extras por todo el país, con una cifra de contratación que asciende a 2.491 personas. La comunidad autónoma que más extras aportó fue Castilla y León (27%), seguida de Madrid (26%) y Andalucía (24%).
Asimismo, se contó con proveedores de todas las zonas donde se filmó y de casi todas las Comunidades del país, de manera que la inversión generada por el rodaje se ha repartido, aunque desigualmente. Madrid es quien más proveedores ha proporcionado (un 47% del total), diferenciándose de manera abismal del resto de lugares: Andalucía es la segunda y cuenta con un 11%.
En total, la tercera temporada de Daryl Dixon ha rodado durante 93 días en la Península Ibérica. Castilla y León y Madrid son las localizaciones que más días han acumulado, 38 y 13 respectivamente. Galicia y Aragón, que son también dos de los escenarios que más peso tienen en la trama, recibieron al equipo durante 11 días la primera y 12 días la segunda.
Andalucía sirvió como plató a lo largo de siete jornadas y le sigue Cataluña con cinco. Las que menos días reunieron son la Comunidad Valenciana, cuya Ciudad de la Luz estuvo al servicio de la producción durante tres jornadas, y Castilla-La Mancha recibió al equipo un día a principios de febrero de este año.