La directora y actriz explica cómo los recuerdos sensoriales de su infancia en el Madrid de los 80 la llevaron a abandonar un thriller en desarrollo para dar vida a su nueva película. Se trata de La niña de la cabra, la cual se proyectará en el Festival de Málaga en Sección Oficial Fuera de Concurso. Por Fer S. Carrascosa.

Ocho años después de su debut como directora, Most Beautiful Island, que fue la primera cinta española en ganar el premio a la Mejor Película en el festival SXSW, Ana Asensio nos trae su segundo largometraje, La niña de la cabra.
Rubik: Tras más de veinte años viviendo en Estados Unidos, ¿qué te llevó a querer rodar tu segunda película en España?
Ana Asensio: No fue premeditado, sino algo que surgió de una manera natural. Me encontraba en la reescritura de otro largometraje, un thriller, con el que llevaba mucho tiempo, y de repente me atasqué en el proceso.
Al escribir en solitario a veces es mas complicado salir de estos bloqueos creativos. Y paralelamente me sucedió que cada vez que me sentaba a escribir me venían imágenes de mi infancia en el Madrid de finales de los 80. Y me quedaba imaginando esas sensaciones que tenía de pequeña, la dimensión del tiempo y del espacio, tan distinto a como lo percibo de adulta.
Al final decidí atender a esta inspiración, aparqué el otro guión y me puse a escribir La niña de la cabra.
Rubik: Después de estar ligada al mundo de la interpretación durante más de dos décadas, tanto en cine como en televisión, diste el paso a la dirección cinematográfica en 2017 con Most Beautiful Island. ¿Qué te ha llevado a desempeñarte en esta nueva faceta?
Ana Asensio: Fue la necesidad de querer contar aquella historia, que sentía necesaria en aquel momento. La idea estaba muy clara en mi cabeza, y aún sin haber escrito guiones antes o dirigido cine, sentí que debía ser yo quien creara la historia y tuviera control de cómo se contaba e incluso la interpretara.
Tras esta experiencia tan enriquecedora, me di cuenta de que quería seguir escribiendo y dirigiendo historias.
Rubik: La niña de la cabra tiene una fuerte conexión con tus recuerdos de infancia. ¿Cómo surgió la idea de la historia y cuánto hay de autobiográfico en la película?
Ana Asensio: Surge más de recuerdos sensoriales y emocionales que de anécdotas autobiográficas específicas. De hecho, Elena, el personaje protagonista, tiene mucho de la Ana de ocho años en su esencia, sin embargo sus circunstancias familiares y la historia es totalmente ficticia.
Rubik: La película está protagonizada por dos jóvenes debutantes. ¿Cómo fue el proceso de casting y la experiencia de dirigir a Alessandra González y Juncal Fernández?
Ana Asensio: El equipo de dirección de casting hizo un trabajo excelente y muy laborioso. Las premisas que yo les dí fue que fueran niñas sin experiencia profesional. Quería niñas con frescura y naturalidad, ajenas a los escenarios o las cámaras. Con esto, el equipo de casting se lanzó a las calles de todo Madrid capital y alrededores. Visitaron colegios, empapelaron Madrid con carteles e incluso pararon a niñas por la calle. Recibimos unos seiscientos videos, de ahí llamamos a casting personal a trescientas.
Sin embargo, Alessandra apareció el tercer día de casting y yo sentí un flechazo cuando la vi. Tan solo tenía siete añitos y apenas habló, pero sus ojos lo decían todo. Con Juncal fue ya en el video presentación que grabó en su casa. Ya ahí me llamó muchísimo la atención por su energía y la forma tan salerosa de expresarse. Cuando vino al casting a todos nos quedó claro que ella era la Sherezade que buscábamos.

Rubik: La historia sigue a una niña que empieza a cuestionarse el mundo que la rodea. ¿Cómo equilibraste esa mirada infantil con una narrativa que también atrape al público adulto?
Ana Asensio: La película navega entre la mirada absolutamente subjetiva de Elena y la del espectador, que a veces simplemente se entretiene «espiando» a Elena en su intimidad. La idea en la forma de contar esta historia creo que puede atraer al público adulto a ese mundo de la infancia que todos hemos vivido de una u otra forma.
El hecho de que sea una película de época creo que ayuda a que pueda atraer a ciertas generaciones que fueron niñas y niños en ese momento, que vivieron en primera persona esa España tan particular. En cuanto al público más infantil, pienso que verse protagonistas absolutos en una historia en la cual se intenta desgranar los conflictos de esa edad, sin contarlo desde la nostalgia del adulto y teniendo en cuenta la importancia de sus decisiones, puede ser algo muy atractivo para ellos.

Rubik: ¿En qué aspectos sientes que has evolucionado como directora en La niña de la cabra respecto a tu primer largometraje?
Ana Asensio: He aprendido muchísimo dirigiendo este segundo largometraje. Ya tenía algunas notas guardadas de los errores cometidos en mi primera película, para intentar no volver a caer en ellos. Pero con este largometraje ha sido un aprendizaje constante.
He tenido la oportunidad de trabajar con un equipo de profesionales más grande, con mucha más experiencia, con más medios y con mucho talento que me ha ayudado a entender mejor cómo hacer cine. En mi película anterior hubo mucha libertad, experimentación, mucho descubrimiento y mucho sudor en el proceso. En definitiva, creo que he evolucionado en ser más paciente, más comprensiva y algo menos impulsiva en la forma de trabajar.
Rubik: ¿Qué esperas que el público se lleve de La niña de la cabra? ¿Cómo te gustaría que la recordasen?
Ana Asensio: Me gustaría que disfruten viéndola, creo que es una película que tiene mucha ternura y mensajes positivos tanto para grandes como para pequeños. Pero lo que más me gustaría es que por un ratito sintieran que realmente están mirando al mundo desde los ojos de Elena.