Con motivo del rodaje del largometraje Aarón, que se desarrolla estas semanas de verano entre Madrid, Málaga y Gran Canaria, charlamos con la productora de la película y fundadora de El Sueño Eterno Pictures. Por Miguel Varela.

Rubik: Aarón llega a Eterno después de que conocieras a Miguel Ángel Olivares en el circuito de festivales. ¿Cómo se produjo aquel primer encuentro y en qué momento comenzasteis a ver que podía convertirse en una película que quisierais producir?
Patricia González: Surge de una bonita casualidad: a través del propio Miguel Ángel, al que conocí en un festival de cortometrajes. Me presentó el guion con una pasión tan contagiosa y con esa ilusión tan pura, como de «Peter Pan», que me vi reflejada en él al instante.
Rubik: Vuestra productora atraviesa un momento de bastante actividad y trabaja simultáneamente en varios largometrajes. ¿Qué hizo que decidierais dar prioridad a Aarón y poner en marcha su producción antes de terminar el año?
P. G.: Decidimos volcar nuestra energía en Aarón antes de cerrar el año porque es una historia urgente y valiente. En El Sueño Eterno valoramos mucho el ritmo de cada proyecto, pero con Aarón sentimos que la historia y la pasión que hay detrás no podían esperar más.
Rubik: ¿Qué elementos detectasteis en este proyecto que os hicieron apostar por el proyecto desde el principio?
P. G.: El riesgo asumido desde la honestidad. Hoy en día parece que, si una película no viene respaldada por un best seller o una novela de éxito, cuesta más apostar. A nosotros lo que más nos gustó fue precisamente demostrar que se puede hacer una gran película desde cero, simplemente creyendo en una buena historia, bien dirigida y bien interpretada.
Rubik: ¿Cuáles fueron los aspectos del guion de Viktor Beltrán, debutante en el largometraje, que encontrásteis más interesantes?
P. G.: Lo que más me sedujo es que no se queda en la superficie de un típico amor juvenil. El guion plantea esa frescura del primer amor, pero va mucho más allá: nos muestra cómo la desgracia y el dolor pueden instalarse de repente en cualquier familia, sin avisar. Y, sobre todo, cómo se puede buscar la luz para salir de esa oscuridad. Es un universo hiperrealista, con picos emocionales muy fuertes que conectan de lleno con cualquiera.
Rubik: Miguel Ángel Olivares afronta con Aarón su primer largometraje de ficción después de una trayectoria muy ligada al cortometraje, el documental y el cine social. ¿Qué visteis en su mirada como director para confiarle una producción de esta dimensión?
P. G.: Apostar por el talento joven es algo que, desde el inicio de la productora, intentamos mantener contra viento y marea. Queremos arropar a las nuevas generaciones de profesionales, porque ellos son el verdadero futuro. Miguel Ángel es un claro ejemplo de esto: nos hizo confiar en él por su visión, su entrega y la sensibilidad con la que entiende a los personajes. Además, para acompañarle y darle toda la seguridad que exige una película de esta envergadura, hemos rodeado a Miguel Ángel de un gran equipo veterano y experimentado que le sirve de sostén y garantiza solidez en la producción.
Rubik: La película cuenta con un reparto coral encabezado por Fran Berenguer y Bárbara Cuesta y con un equipo técnico amplio detrás de una producción que se rueda durante ocho semanas entre Madrid, Málaga y Gran Canaria. Desde el punto de vista puramente productivo, ¿qué crees que define especialmente a Aarón frente a otros proyectos?
P. G.: Destacaría el compromiso con la autenticidad. No hace falta depender de grandes licencias o franquicias previas para levantar algo potente; lo importante es rodearte de un equipo entregado y profesional, cuidar la dirección al milímetro y dar espacio para que el trabajo actoral brille. Creo que eso es lo que le da un valor diferente a Aarón.
Rubik: Hablamos de una producción independiente, de cierta envergadura y construida alrededor de un director que da ahora el salto a su primer largo de ficción. ¿Dónde está para vosotros la mayor ilusión de acompañar un proyecto así y cuál está siendo, en el otro extremo, el principal desafío de sacarlo adelante?
P. G.: Lo más ilusionante es dar espacio y credibilidad al talento novel, y construir juntos, desde abajo, una historia hermosa y dura a la vez, y ver cómo toma forma. Y lo más complejo es, precisamente, asumir ese riesgo en una industria que a veces busca fórmulas seguras. Afrontar la magnitud de esta producción de manera independiente, defendiendo la verdad de la historia frente a todo, es un reto grande, pero la ilusión de ver el resultado final nos hace pelear por ello.