Pablo Maqueda: “Estar perdido muchas veces no es un error, sino que puede ser el camino en sí mismo”

marzo 17, 2025
por

El director Pablo Maqueda y la productora Haizea G. Viana reflexionan sobre el viaje que les llevó a rodar Caro Nanni -título que participa estos días en el WIP del MAFIZ-, un homenaje a Caro diario de Nanni Moretti, en el que el caos, la pasión y la realidad se colaron en cada escena. Por Fer S. Carrascosa.

Haizea G. Viana y Pablo Maqueda

Rubik: ¿Cómo ha cambiado vuestra propia mirada sobre el cine y la vida tras recorrer este camino?

Pablo Maqueda: El proceso que inicié con Dear Werner fue muy transformador, ya no solo en una suerte de ejercicio Stanislasvki, de intentar vivir lo mismo que él vivió en ese camino, sino que como cineasta me hizo darme cuenta de muchas cosas: que el cine puede ser algo muy íntimo, como un ejercicio privado. Y lo mucho que viví en ese rodaje, quise ahora vivirlo en equipo, y poder vivir dentro de esa película que a mí me salvó la vida, que fue ‘Caro diario’. A mí lo que me ha aportado esta película es el valor de disfrutar. Es hacer una película sobre el disfrute, sobre poder transmitir al espectador una frase de Eric Rhomer que a mí me siempre me ha gustado mucho que dice: “Éramos unos cuantos amigos haciendo cine en una playa”. Y ese fue un poco mi objetivo, y cuando ya me vi en esa playa, rodeado de tanta gente que admiro a mi lado y tratando de realizar nuestra visión de esta película, me hizo muy feliz.

Haizea G. Viana: Cuando nosotros hicimos Dear Werner, la película fue algo que surgió de Pablo, éramos tres personas, y en principio era un proyecto que no estaba pensado para exhibirlo. Era un ejercicio más íntimo, con un proceso más difícil y largo, y al final acabamos un poco quemados. Pero ‘Caro Nanni’ nace de otro lugar totalmente diferente, que es desde la pasión, y desde la parte enfermiza y obsesiva que tenemos con el cine. En mi caso, me ha cambiado mucho la manera en la que el cine es importante para mí y para mi vida. Creo que el haber visto a tanta gente dar tanto de sí mismos, ha sido duro pero también muy gratificante. Creo que ahora le damos más importancia a la vida que al cine, y durante una parte de nuestra vida le hemos dado más importancia al cine y a la vida. En la película y en el rodaje se nos ha colado la vida en lo planificado.

Rodaje de Caro Nanni

Rubik:¿Cómo fue el proceso de trasladar este viaje tan personal a un relato cinematográfico?

P. M.: Es un reto y lo sigue siendo también ahora en el montaje. A mí lo que más me atrajo desde que descubrí Caro diario de Moretti, era la libertad que transmiten sus imágenes: un cineasta haciendo lo que quiere, sin rendir cuentas a nadie, cambiando el eje de estructura de la propia película, tramas que se abren y no se cierran… Y sobre todo dándonos cuenta de que estar perdido muchas veces no es un error, sino que puede ser el camino en sí mismo. Y por eso quise abrazar la duda, desde lo creativo y lo narrativo, para que también se colara en la propia película y el espectador pudiera sentir empatía. Había días que pensaba que estábamos haciendo una gran película, otros días dudaba sobre si tenía sentido hacerla, y eso creo que también es interesante para dejar de sobrevalorar el proceso creativo como algo cómodo cuando muchas veces no lo es. El reto de intentar llevar todo esto a la narración lo seguimos teniendo en el montaje, porque son muchísimas tramas, muchísimas localizaciones, y en definitiva son las páginas de un diario.

H. G. V.: La película está concebida como una comedia, y además no es una película para los fans de Moretti, sino que es mucho más abierta y puede gustarle a cualquiera. Evidentemente, si te gusta la filmografía de Moretti la vas a disfrutar, pero es que Moretti es un humanista, igual que le pasa a Herzog. Esta película es el reflejo máximo de cómo diez personas, algunas de ellas amigos desde hace muchísimos años y otras nuevas con las que nos hemos convertido prácticamente en familia, han construido algo muy especial, y creo que eso traspasa la pantalla. Y eso va a hacer que la gente conecte con algo que tiene que ver con el arte, no con el cine, sino con la vida, con disfrutar, con no pensar las cosas más de la cuenta, con dejarte llevar… Así que bueno, cuando lloramos en la película es de verdad, y cuando reímos también. La película es verdad todo el rato.

Imagen del rodaje de Caro Nanni

Rubik: ¿Cuáles fueron los principales contratiempos o dificultades a los que os enfrentasteis durante el rodaje?

P. M.: Sobretodo intentar que el reto que suponía vivir dentro de una película como es Caro diario, que transcurre en verano, en Italia, con numerosas localizaciones como las islas Eolias, la cima del volcán Estrómboli, rodar en pleno agosto, con las temperaturas extremas… Todo eso podíamos haberlo falseado, y no, decidimos abrazar la realidad más absoluta. Estar rodando a 50ºC, durante tres o cuatro semanas, ha sido un reto físico para todo el equipo. Una road trip en caravana, visitando una ciudad casi por día, ha sido bastante extenuante, pero creo que cumplía la visión que yo había tenido desde un principio que era una película en la que el caos, que es una belleza muy morettiana también, también se colara en la propia película en forma de comedia.

H. G. V.: El rodaje ha sido muy complicado. El presupuesto que teníamos era 500.000 €, que para un documental como este está muy bien. Estábamos muy contentos porque teníamos apoyo financiero de RTVE, Filmin, Movistar Plus +, ICAA, Comunidad de Madrid… Nunca soñamos algo así. El salto ha sido muy grande. Pero es verdad que parte del rodaje ha nacido de nuestra propia inconsciencia, sin saber lo que iba a conllevar, y ha sido una locura. De haberlo sabido, habríamos tomado algunas decisiones diferentes, pero también habría salido una película diferente, entonces creo que al final abrazar todo eso ha sido muy bonito.

Rubik: ¿Cuáles son los cambios más llamativos que habéis detectado en este viaje en comparación con la época en la que Caro diario fue estrenada?

P. M.: Son dos mundos diferentes. Desde el 93 hasta nuestros días han cambiado muchas cosas. Sobre todo quizás lo más llamativo ha sido algo que ya sabíamos que nos íbamos a encontrar y en lo que nos queríamos recrear bastante, que es no solo ya los cambios geográficos, sino la turistificación de todos esos espacios. Es imposible habitar esas ciudades, de la manera en las que las habitaba Moretti. Existe por ejemplo un plano en el que aparece Moretti caminando por la Piazza del Popolo, reflexionando, y a día de hoy en Roma es imposible transitarla sin que un solo centímetro esté ocupado por un turista. Y ya no te digo las islas Eolias. Entonces ese contraste entre épocas nos parecía una herramienta cómica muy poderosa también para hablar de nuestro presente, como la propia película, que pretende ironizar de todo sin miedo.

H. G. V.: A nivel político hemos cambiado mucho. También las propias diferencias que existen entre España e Italia. Y luego también es importante señalar la atracción mundial que existe hacia Italia. Te pongo un ejemplo: cuando fuimos al parque temático de Disney en Japón, uno de los áreas que había era directamente Italia.

Rubik: ¿Habéis tenido algún contacto con Nanni Moretti o con su entorno durante la realización del documental?

P. M.: Al igual que Moretti a mí me ha enseñado a que las preguntas son más importantes que las respuestas en su cine, pues dejamos esta respuesta como una pregunta.

H. G. V.: Es algo que forma parte del propio misterio de la película.