Un matrimonio por dinero, un pueblo donde no todo se sabe y una luna de miel que lo cambia todo. Con La boda, el director español Pedro Cenjor construye un drama que explora la soledad, los secretos familiares y el peso de las apariencias. Desde RUBIK, charlamos con él para conocer más a fondo los entresijos de su ópera prima. Por Sara Rodríguez Martín

Protagonizada por Elena Furiase y Daniel Chamorro, la película se estrena en cines el próximo 20 de febrero de 2026.
La ficción se ambienta en un pequeño pueblo manchego, donde La boda arranca con un enlace sin amor: Felisa acepta casarse con Sebastián impulsada por la necesidad económica y por las maniobras de la madre de él, Adelaida.
Lo que comienza como un acuerdo práctico pronto destapa heridas antiguas, frustraciones heredadas y una inesperada conexión entre dos personajes que apenas se conocían más allá de las miradas cruzadas en la plaza del pueblo.
Con un guion escrito por el propio Cenjor junto a Corina Salerno, la película está producida por El Sueño Eterno Pictures y distribuida por Con un Pack Distribución.
Rubik: Quería comenzar abordando el origen del proyecto. ¿Cómo surge la idea de esta historia? ¿Qué te motivó de ella para llevarla a cabo?
Pedro Cenjor: El proyecto surge porque yo soy de Consuegra, de pueblo. Y bueno, las bodas funcionan como en todos los sitios, ¿no? Se da bastante dinero a los que se casan. Como yo no estoy casado, pensé en qué podría pasar si alguien se casara precisamente por el tema del dinero.
Empecé a trabajar primero en una historia sobre dos chavales jóvenes que no tienen dinero. Y claro, la idea era banalizar el tema de la boda y reducirlo a que todo era por el dinero. Pero después me di cuenta de que la edad de los personajes me impedía profundizar como yo quería. Cambié a dos personajes más maduros con los que se podían meter muchas más capas de la vida de uno en el pueblo y la vida de otro. Con sus temas, con el aparentar, el no aparentar.
Además se meten en este embrollo empujados por la madre de uno de ellos y al final, pues bueno, resulta que salen todas esas capas a relucir.
Rubik: Además que me llama la atención que para el tipo de personalidad que tiene Felisa, más libre y poco convencional, sea ella la que hable todo el tiempo de lo que puedan decir los demás. Pero Sebastián, que es un hombre de pueblo de toda la vida, es al que menos le importa lo que diga nadie. Es una historia “muy de pueblo” y hoy en día son pocas las historias contemporáneas que se ambientan en pueblos ¿Por qué te interesaba explorar esta historia con un entorno rural de telón de fondo?
P.C.: A Felisa también se le suma el asunto de que, por ser mujer y haber estado en muchas relaciones sin haberse casado, tiene mala fama. Con ese perfil, digamos, un poco más libre que las demás, eso algo que evidentemente estigmatiza. Y existe esa doble carga. Aunque ella sea una chica que ha sido más libre, le preocupa lo que puede repercutir en su familia.

Al verse obligados a convivir dos personajes que son tan polos opuestos, eso les hace replantearse muchas cosas de su vida. Aunque en un principio sea un «pues nos casamos y cogemos dinero, partimos y cada uno para su casa», luego salen asuntos que les hace descubrir que tienen cosas en común, que son dos solitarios en el fondo. Les lleva por caminos en los que tienen que enfrentarse a ellos mismos y además se ayudan el uno al otro en sus procesos.
De hecho, él es un chico del pueblo al que todo el mundo conoce, pero que en el fondo es solo de vista. Ocurre con los propios protagonistas. No tienen intimidad entre ellos, ni son amigos, ni nada, aunque se conocen de toda la vida de vista por el pueblo. Él es un tipo solitario, que trabaja en el campo, y vuelve a casa y no tiene vida más allá de eso.
El hecho de que conozca a esta chica, pues de alguna manera empieza hace que comience a sentirse atraído, pero también a comprender partes de sí mismo. A mí me gusta que no es el típico chico que tenga esa masculinidad de pueblo que se lleva de un modo diferente.
Creo que la gente en los pueblos ya ha cambiado mucho y ahora hay muchas cosas que antes eran impensables. Como el hecho de que una chica que había tenido tres novios, tuviera a otro del pueblo que quisiera casarse con ella. Antiguamente se pensaba que tal vez la quería para otros asuntos, pero no para casarse. Pero Sebastián ni se lo plantea. Él ve a una persona, no ve más allá.
Al final, esa masculinidad tóxica que dice que un hombre no aceptaría ciertas cosas Sebastián no la tiene. Es una persona normal con una masculinidad trabajada.
Rubik: Es cierto que Sebastián también es un personaje que genera mucha compasión: cuida de Felisa, parece quererla, pero mantiene una tristeza constante desde el inicio de la película hasta el final, incluso llegando a estar al borde del suicidio. Tal vez esto se debe a que su madre ha sido muy controladora y lo ha tenido siempre muy sometido. ¿Cómo trabajaste este perfil emocional y qué buscabas transmitir con él?
P.C.: Tiene que ver el sometimiento, por una parte, de la madre quizá,
pero yo creo que también son las costumbres. En condiciones normales, él, que viene de una familia acomodada, se habría quedado estudiando en Madrid. Pero cuando muere su padre y decide volver al pueblo para cuidar de su madre, acepta su nueva realidad, aunque intuye que hay cosas que no termina de saber. Es una capa que deja ahí y la lleva con resiliencia.
Es justamente cuando conoce a Felisa y empiezan a hablar, que ella le da fuerzas a él para enfrentar esa situación sobre lo que pasó con su padre.
¿Quién era, qué pasaba realmente? Y es eso lo que le empuja a él a querer saber más.

En un momento dado, evidentemente, esa frustración, cuando ve que pierde a Felisa, él que es tan sensible, ni es capaz ni de ir a buscarla. Para él es muy fuerte, la pérdida le mata. Para él es un palo muy profundo cuando se entera de que su madre ha echado a Felisa, porque no se lo esperaba y dice «hasta aquí», porque ya no le importa lo que piense su madre. Esa tristeza es lo que le empuja a tomar una decisión, irse a la caseta,
con malos pensamientos evidentemente.
Rubik: La madre de Sebastián es quien idea toda la artimaña la boda, pero también es la más interesada en que se divorcien, quizá porque todo viene del temor de que se piense que su hijo es gay debido a lo que se decía de su padre. Me parece un personaje bastante complejo, ¿cuáles son sus motivaciones? Tal vez, ¿tiene que ver con su propia historia, con su pasado?
P.C.: Sí, totalmente. Aunque ella trata de mostrar que lo hace por el dinero
sí que está esa sobreprotección hacia su hijo. Y viene dada por este pasado de ella. Lorenzo era amigo del padre y de ella, y quizá pues era una relación abierta de la época. Por la situación, digamos, o la homosexualidad del padre. Y entonces, como eran muy amigos los tres, pues tiene sentido que fuera una relación abierta. Pero claro, en un pueblo y en aquellos tiempos.
Cuando sucedían este tipo de cosas tenían que estar muy debajo, esconderse mucho. Son secretos que tienen que salir a la luz de alguna manera. El propio Sebastián sabe de alguna manera lo presente que ha estado siempre Lorenzo en su familia. De hecho, la película empieza con un plano de Lorenzo llevando la silla de ruedas de Adelaida. Desde el principio es un personaje importante y al final se entiende quién es realmente para Sebastián.
Rubik: Desde el punto de vista de la producción, ¿cuáles fueron los principales retos a la hora de llevar a cabo la película?
P.C.: Pues la verdad es que el guion yo lo tenía bastante perfilado,
desde hacía años, y en cuanto El Sueño Eterno, la productora, entró en el proyecto, todo ha ido rodado. Es verdad que en cuanto a tiempos siempre necesitas más, ¿no? Íbamos un poco apretados porque había que sacarlo adelante y era poco tiempo. De hech0, la película en principio podía haberse extendido a una hora y cincuenta minutos. Además que si tienes más tiempo puedes trabajar más con los actores, pero bueno, en peliculitas pequeñas pues siempre hay que ir con un ritmo concreto.

En cuanto a retos, quizá el día de la boda, en el salón, podríamos haber tenido más extras o puede que sea yo, que lo imaginaba de otro modo,
pero bueno, uno siempre quiere más.
Rubik: ¿Dónde estuvisteis rodando? ¿Cuáles fueron las localizaciones y por qué las elegisteis?
P.C.: Hemos rodado principalmente en mi pueblo, Consuegra, y digamos que teníamos todo a nuestra disposición, tanto los exteriores como la casa de Adelaida son de aquí. Aunque la parte cuando se van de Luna de Miel es Motril, lo que es la playa de Motril y alrededores. Y otra pequeña parte en Madrid, cuando ya Felisa se va a la ciudad. Y aunque es poquito, toda esa parte está rodada en en Madrid.
Rubik: ¿Qué recorrido esperas que tenga La Boda?
P.C.: Veo que es una peliculita pequeña, honesta, que conecta con el público y, aunque parece rural, que lo es, la gente que vive en ciudades también puede verse representada. Yo creo que es un tema muy universal.
Y en cuanto a las expectativas, pues bueno, no sé con cuántas copias
hacemos, si 20 o 30. Yo lo que espero es que la gente le dé una oportunidad de ir a ver una película diferente, pero con la que va a conectar y con la que va a pasar un rato agradable.
Espero que las personas que la vean la recomienden y el boca a oreja la haga funcionar un poquito, aunque ya sabes lo difícil que es hoy en día en las salas. Pero bueno, espero a ver que el día 20, en el estreno, vea lo mismo que en anteriores visionados: al público conectar. Como director es lo que más espero de mi ópera prima.