MAFF – Málaga Festival Fund & Co Production Event es uno de los eventos principales de la zona de industria MAFIZ. Del 9 al 13 de marzo de 2026, en el marco de la 29ª edición del Festival de Málaga, nuevos proyectos en desarrollo iberoamericanos buscarán nuevos socios y asesoría para avanzar hacia la producción. Por Carlos Aguilar Sambricio

Entrevistamos al coordinador de MAFF, Alex Ojeda, para abordar en profundidad esta iniciativa.
RUBIK: ¿Qué novedades hay en MAFF para este año?
Alex Ojeda: El MAFF ya celebra su novena edición y cada año revisamos y mejoramos nuestras actividades para adaptarnos a la realidad cambiante del sector audiovisual. En 2026, las novedades se concentran en las dos verticales que definen el evento: por un lado, la formación y el acompañamiento a los participantes, y por otro, el networking.
En el programa formativo Learning & Training, hemos reforzado las tutorías y renovado el formato de los talleres para abordar tres áreas clave de esta edición: propiedad intelectual, impacto social de las obras y guion y construcción de personajes.
A la base teórica de cada taller se suma el trabajo directo con proyectos seleccionados entre los participantes en MAFIZ, de modo que el público vea en tiempo real, con casos reales y cercanos, resultados claros y el valor económico y creativo de trabajar de manera profesional e innovadora los temas de cada taller, todo en un período de 90 minutos. Es una apuesta por ofrecer formación intensa y muy práctica, acorde con una realidad en la que se exige obtener más resultados en menos tiempo, especialmente en el ámbito formativo.
Sin embargo, la gran novedad de esta edición es la apuesta por un networking más potente que nunca. A través del nuevo formato de Showcases, trabajamos directamente con delegaciones de productores de países cuyas autoridades o representantes audiovisuales han expresado claramente por diversas vías su interés en coproducir con Iberoamérica.
Esto nos permite generar encuentros más intensos y efectivos, porque no solo se trata de productores identificados en nuestra prospección en mercados, sino de agentes que llegan coordinados y respaldados por instituciones o figuras de referencia de sus territorios.
Estos Showcases se diseñan para ofrecer una oportunidad doble: por un lado, las delegaciones extranjeras descubren proyectos iberoamericanos; por otro, los productores iberoamericanos pueden conocer de primera mano las posibilidades de coproducción en esos países, ya sea por su entorno normativo, por sus sistemas de ayudas o por los propios proyectos que traen las empresas invitadas.
«En el programa formativo Learning & Training, hemos reforzado las tutorías y renovado el formato de los talleres para abordar tres áreas clave de esta edición: propiedad intelectual, impacto social de las obras y guion y construcción de personajes«
RUBIK: Eventos para proyectos en desarrollo hay muchos. ¿Cómo ha evolucionado MAFF para ser más útil a la industria y qué tiene de diferencial con otras iniciativas en el sector?
A.O.: Una de las principales fortalezas del MAFF es su capacidad constante de revisión y de generar propuestas nuevas, atendiendo muy de cerca, a través de equipos de expertos, tanto a las tendencias de la industria como a las del ámbito creativo. Eso nos permite contar con una selección de proyectos muy cuidada. Todo agente que venga al MAFF sabe que se va a encontrar con proyectos viables, con historias atractivas, con valor para el mercado global y acompañados por un talento que les da soporte y, sobre todo, puede ser un excelente compañero de viaje en su realización.
Otro aspecto diferencial es que se trata de un mercado con un ambiente muy constructivo, agradable y abierto, donde acompañamos a los proyectos durante todo el proceso y hay un esmero especial en la atención a los invitados.
Todas las actividades, desde las tutorías, pasando por los talleres hasta las dinámicas de las reuniones agendadas, están pensadas para que cada oportunidad no solo facilite el networking o la identificación de oportunidades de negocio, sino que ayude a que el proyecto —y al talento que tiene detrás— evolucione, se refuerce y se refine, y que, durante este proceso rápido, los potenciales coproductores puedan valorar de manera más tranquila y segura cómo incorporarse de forma orgánica a la realización.
En este sentido, la prospección de los invitados también es muy cuidada y específica: los productores que se sientan a la mesa tienen un historial claro de interés en el tipo de obras que se presenta en MAFF, tanto por sus temáticas y enfoques como por los territorios o el talento implicado. Esto genera encuentros mucho más eficaces y en línea con el posicionamiento de MAFF como espacio estratégico de encuentro entre Iberoamérica y Europa.
«Las reuniones han ido creciendo: los primeros años se concentraban en una tarde y parte de la jornada siguiente, y hoy la demanda de reuniones es tan alta que necesitamos extender las mesas durante los tres días«
RUBIK: Hay un trabajo importante de formación y mentorías. ¿Cómo trabajáis este aspecto y qué mentores tenéis actualmente?
A.O.: La formación y las mentorías son una parte estratégica de MAFF. Su objetivo es que los equipos no solo reciban orientación, sino que puedan contrastarla en tiempo real con sus propias historias, sus desarrollos creativos y sus estrategias de mercado.
El equipo de tutores está compuesto por expertos de reconocido prestigio, con una amplia trayectoria tanto en coproducción y financiación como en gestión de proyectos y fomento de la industria audiovisual. Todos ellos comparten un interés común por Iberoamerica y por el fortalecimiento de la colaboración entre la región y Europa.

Entre ellos destacan Annabelle Aramburu, Coordinadora de la Zona de Industria del Festival; Isona Admetlla, socióloga especializada en estudios de América Latina y el Caribe, gestora cultural y audience designer; Luciano Barisone, colaborador de numerosos festivales internacionales entre los que están el Festival de Locarno y la Mostra del Cinema de Venecia, y director de Visions du Réel de 2011 a 2017; Leonardo Ordoñez, gerente general de la Fundación para el Desarrollo de la Economía y la Industria Creativa – Santiago Creativo; y Luis Ángel Ramírez, que ha producido más de 24 largometrajes de ficción y documental y miembro de la Academia de la Cinematografía de España y de la Academia Europea del Cine.
En cada tutoría individual, buscamos que la experiencia, conocimiento y consejos compartidos por los mentores sea directamente aplicable a los proyectos que se presentan en MAFF y que puedan aportar miradas plurales, desde distintos territorios y perfiles profesionales, para que los equipos lleguen al networking del MAFF con un camino más definido, tanto creativa como industrialmente. Esto además se hace, nuevamente, desde una perspectiva cercana, constructiva y dialogada, que termina impactando de manera muy rápida en la evolución de los proyectos.
RUBIK: La parte clave del evento son los encuentros one-to-one. ¿Cómo hacéis el proceso de matchmaking y qué empresas van al MAFF como posibles compradores, coproductores y financiadores?
A.O.: Efectivamente, las reuniones de networking son, sin duda, el eje del MAFf. Es interesante ver cómo este elemento ha ido creciendo: los primeros años se concentraban en una tarde y parte de la jornada siguiente, y hoy la demanda de reuniones es tan alta que necesitamos extender las mesas durante los tres días, por la mañana y por la tarde. Estos encuentros es lo que más piden tanto los proyectos como los invitados, y por eso dedicamos tanto tiempo y esfuerzo a generar estos espacios.
Nuestro proceso de matchmaking funciona de forma doble. Por un lado, los productores invitados tienen la posibilidad de revisar los proyectos seleccionados y solicitar reuniones con aquellos que encuentren más afines; nosotros también proponemos acercamientos en función de sus perfiles. Por otro lado, animamos a los equipos de los proyectos a hacer solicitudes de reuniones de forma muy seria y estructurada. Todo esto se articula para construir una agenda común que se desarrolla a lo largo de los tres días del evento.
El flujo de solicitudes funciona de forma muy natural y eficaz, y creo que eso es el resultado de dos factores clave: una selección de proyectos muy cuidada y, al mismo tiempo, una selección de invitados igualmente precisa. Ambos están muy alineados en sus perfiles, lo que facilita un matchmaking orgánico y potente. Además, como en todos los mercados, no todo se reduce a lo que se agenda previamente: surgen nuevas oportunidades a partir de los diálogos que se dan en el propio evento, y por eso este espacio de networking cada vez exige más tiempo, algo que, para nosotros, es un indicador muy positivo de la vitalidad del MAFF.
El perfil de los invitados responde sobre todo a empresas productoras, integrado también a representantes de fondos internacionales, festivales, muestras de cine, compañías de services y otros actores de la industria audiovisual. Proceden mayoritariamente de Europa, pero con una mirada clara hacia nuevos mercados. Un ejemplo de ello es el showcase de Georgia este año. Pero también, queremos mostrar a la región como fuente de oportunidades de financiación y por ello nuestro interés en el showcase de Argentina o en que los proyectos valoren a los fondos minoritarios que se han ido multiplicando en diversos países del área.
«La coproducción iberoamericana se enfrenta a desafíos estructurales: la distribución sigue siendo un gran cuello de botella, la complejidad jurídica de algunos tratados, las desigualdades entre países y la persistente dependencia de fondos internacionales«
RUBIK: Una de las fortalezas de MAFF es su red de alianzas con entidades y empresas colaboradoras, algunas de las cuales otorgan premios, ¿verdad?
A.O.: El MAFF alcanza este nivel de vitalidad no solo por los proyectos, invitados internacionales, organización o expertos, sino por una red de aliados construida a lo largo de nueve ediciones. Muchas de estas entidades colaboradoras efectivamente otorgan premios durante el evento —que estimulan a los participantes a aprovechar al máximo la experiencia—, pero es importante destacar que su compromiso va más allá: se encuentran directamente con muchos de los proyectos seleccionados para compartir su expertise, dialogar sobre tendencias en aspectos técnicos y creativos, exponer nuevas metodologías y fórmulas de trabajo aplicables directamente en los proyectos y en las trayectorias profesionales de los creadores que los sostienen.
Este es el caso de entidades como ECAM, Sideral, Acorde Music Library, Cántico Producciones, Térrea o LH Coach, quienes hacen entran en contacto con los participantes para hablar de áreas tan relevantes como desarrollo y producción, música y efectos sonoros, sostenibilidad o desarrollo de guion.
A esto se suma el apoyo de aliados como OEI-UA, Scenic Rights, WELAW, AID, El Núcleo o Mostra, quienes desarrollan talleres y encuentros a medida para que los creadores puedan incorporar de manera orgánica a los proyectos las dimensiones de propiedad intelectual e impacto social. Todas estas acciones forman parte de la visión estratégica del MAFF de hacer que cada instancia del evento sea útil en la evolución y en la viabilidad de los proyectos participantes.
Igualmente resulta relevante el aporte de instituciones como DAFO, laboratorios y festivales como Bolivia Lab, Brasil Cinemundi, SANFIC, CIFFMarket o Atlántida Film Festival y asociaciones como AAMMA, CIMA y Mujeres en VO quienes, desde sus espacios y perspectivas especializadas, contribuyen en el enriquecimiento de la selección de proyectos.
RUBIK: MAFF es para proyectos en fase de desarrollo avanzado, con una financiación asegurada de al menos el 20%. Me imagino que en ese rango hay diferencias entre unos y otros. ¿Crees que el evento es más útil para proyectos que estén empezando a conseguir la financiación o para rematarla?
A.O.: Desde nuestra experiencia, MAFF es útil tanto para proyectos que están empezando a consolidar su financiación como para aquellos que buscan cerrarla o fortalecerla. Lo que distingue a los proyectos que entran en la convocatoria es que ya han recorrido una parte significativa del camino: cuentan con un desarrollo avanzado, una estructura creativa sólida, apoyos institucionales y un primer bloque de financiación asegurado, lo que permite que las conversaciones en el mercado sean mucho más concretas y de mayor impacto.
Para los proyectos que están en el inicio de la construcción de su paquete de financiación, el evento sirve como un espacio clave para probar la propuesta ante coproductores, inversores y fondos internacionales, recibir retroalimentación cualificada y empezar a construir o sumar alianzas. En ese caso, el valor de MAFF está no solo en ser un lugar para la creación de sinergias, sino también en la visibilidad que da, en la posibilidad de abrir puertas, y con ello, de apuntalar la estrategia de coproducción.

Para los proyectos que ya tienen parte de la financiación avanzada, el evento permite rematar el paquete, incorporar nuevo capital, afinar socios y empezar a anticipar estrategias de venta y distribución.
La combinación de reuniones one-to-one, showcases y espacios de formación hace que, tanto en una fase como en la otra, el talento y el equipo de proyecto aprovechen mejor el evento, culminando el mismo siempre con más aliados y más opciones concretas de cómo cerrar o fortalecer su proyecto.
RUBIK: ¿Cómo ves la situación para la coproducción entre países iberoamericanos? ¿Está en un buen momento? ¿Cómo podría mejorar?
A.O.: Desde mi punto de vista, la coproducción entre países iberoamericanos está en un momento interesante, aunque con un claro margen de mejora. Se observa un crecimiento en el número de coproducciones entre España y América Latina, y cada vez más también entre países latinoamericanos entre sí, lo que indica que el interés por trabajar juntos es muy fuerte. Igualmente, es muy positivo el aumento de fondos minoritarios para la coproducción audiovisual, que refuerza la idea de que la región está apostando por sí misma.
Sin embargo, es evidente que aún existen desafíos estructurales de gran peso: la distribución sigue siendo un gran cuello de botella, la complejidad jurídica de algunos tratados, las desigualdades entre países y la persistente dependencia de fondos internacionales, cada vez más competitivos y sometidos a los vaivenes de las directrices políticas y de la coyuntura económica de cada momento.
Para mejorar, sería valioso ir mejorando los instrumentos jurídicos que buscan el fomento del audiovisual en la región, seguir fomentando fondos propios en la región, potenciar los espacios de intercambio, financiación y formación que ayuden a cerrar brechas de información, de acceso a fondos y de estrategia de mercado. Con acciones de este tipo, junto con una cultura de colaboración ya muy arraigada, la coproducción iberoamericana podría consolidarse como una mayor referencia global, no solo por su potencial creativo, sino por su capacidad de construir proyectos económicamente cada vez más sostenibles y competitivos.
«Nos gustaría que países que antaño tuvieron una potente industria audiovisual, como Venezuela, pudieran recuperarse o contar con una presencia aún mayor de proyectos provenientes de Brasil o Portugal«
RUBIK: ¿Qué destacarías de los proyectos seleccionados este año? ¿Notas algunas tendencias?
A.O.: Como coordinador del MAFF 2026, me entusiasma nuevamente la selección de este año, que combina madurez industrial (desarrollo avanzado, 25-35% financiación media) con un gran potencial creativo, que ya estamos viendo que está resultando muy atractivo para los productores invitados.
Este año destacaría especialmente las voces femeninas complejas (presentes en el 60% de los proyectos), con protagonistas que desafían roles tradicionales en contextos rurales, familiares o laborales, alineándose con el auge global de narrativas femeninas potentes en grandes festivales, y que resultan un imán para coproductores interesados en talentos emergentes.
Se mantiene la tendencia al cuestionamiento social, con dramas íntimos de memoria y violencia cotidiana o identidades fluidas, rurales y autóctonas, desde unas perspectivas novedosas, que no se limitan a la denuncia social sino que dialogan fácilmente con movimientos y corrientes de opinión internacionales, lo cual puede resultar también muy atractivo al dotar a las historias de facilidad de “viaje” a diversos mercados.

RUBIK: ¿Hay países latinoamericanos de los que os gustaría recibir más proyectos? Y en el caso de Argentina, ¿se está notando el impacto del nuevo gobierno en el número de proyectos que presentan?
A.O.: Es una buena noticia como , año tras año, crece la diversidad en el origen de los proyectos seleccionados en el MAFF. Por ejemplo, vemos cómo la presencia de propuestas audiovisuales provenientes de América Central y El Caribe va ganando espacio, lo que demuestra una constante evolución del sector en esta zona. Deseamos que esto sea una tendencia que se mantenga en el tiempo. Nos gustaría que países que antaño tuvieron una potente industria audiovisual, como Venezuela, pudieran recuperarse o contar con una presencia aún mayor de proyectos provenientes de Brasil o Portugal.
Sobre Argentina, considero que es un claro ejemplo de la resiliencia que tienen los productores y productoras de la región, encontrando alternativas para que el sector se mantenga su vitalidad. De hecho, este año ha habido un importante incremento de los proyectos postulados y seleccionado provenientes de este país, a lo que sumamos el showcase para visibilizar a su delegación de empresas.
Realmente cada año confirmo cómo el MAFF se posiciona como un espacio imprescindible para Iberoamérica: una plataforma clave no solo para la financiación, sino también para visibilizar una industria vibrante, con historias potentes y un enorme talento.
Además, el espíritu del evento fomenta y fortalece el ánimo colaborativo tan propio de nuestros países, convirtiéndolo en un instrumento adicional para traspasar fronteras y consolidar un entramado industrial en pleno desarrollo.
El MAFF es un lugar que la industria global puede mirar con interés y seguridad, para encontrar obras relevantes que merecen llegar a audiencias globales sedientas de calidad y autenticidad, valores siempre escasos, pero que en MAFF cuidamos como nuestro mayor activo.