Cada mes de octubre, la localidad de Sitges se transforma en la capital mundial del fantástico. El festival, pionero en su género y reconocido por la Academia de Hollywood como plataforma de acceso a los Oscar, vuelve a reunir a cineastas consagrados y nuevas voces que marcan el pulso del género. Para descubrir las principales novedades y platos fuertes de esta edición que arranca hoy, cómo se prepara un festival de esta magnitud y cuáles son sus retos de presente y futuro, hablamos con Ángel Sala, director del festival desde 2001. Por Miguel Varela.

Rubik: ¿La película inaugural de Sitges 2025 será Alpha, de Julia Ducournau, ¿Por qué se decidió que esta era la película ideal?
Ángel Sala: Creemos que en el panorama actual del cine fantástico la presencia femenina en la dirección está siendo muy importante. Desgraciadamente no tanto en España, donde tenemos mucho que caminar todavía en ese sentido, pero sí en otras cinematografías. La francesa ha sido pionera en ello y lanzó a alguna de las directoras que en este momento están más en boga, entre ellas, Julia Ducournau. También Coralie Fargeat, que el año pasado estuvo en Sitges con La Sustancia.
Julia, presentó Raw, su ópera prima, hace años ya con mucho éxito en la Selección Oficial del festival y nos hacía ilusión que lo inaugurase este año. Además, se cumplen 25 años de la primera mujer que inauguró el Festival de Sitges, que fue Mary Harron con American Psycho, y que precisamente estará de jurado este año y recibirá un premio honorífico. Entonces nos parece lo ideal que sea otra mujer quien inaugure con Alpha, que además es una película que creo que tiene una vida importante más allá de Cannes.
Rubik: En el cartel de este año están Del Toro, Lánthimos, Park Chan-wook, Takashi Miike… Formar una programación tan potente como la que tenéis este año en Sitges tiene que ser todo un desafío.
Ángel Sala: Es complicado, son muchas horas de negociación. Ya no solamente es hablar con un distribuidor internacional, con un nacional o con un productor. A veces se combinan diferentes posiciones de personas que tienen que decidir y con las que tienes que hablar. Eso se hace a través de reuniones o zooms enormes con mucha gente.
Es complicado coordinar también en un calendario de festivales donde hay muchísimos otros festivales que muchas veces quieren esas películas. Hay que combinar estrategias por parte de ellos, estrategias de marketing, de lanzamiento… Son procesos que cuestan bastante tiempo, pero estamos para eso.
Es un trabajo apasionante y del que aprendes día a día. A pesar de que lleves muchos años dirigiendo. Aprendes cada año con cada película, porque el panorama se bifurca en miles de combinaciones y cada título es un mundo, una carpeta, un “expediente X” que tienes que negociar de una manera especial y diferente a los demás.

Rubik: Además de lo que tenéis en Sección Oficial, que no es poco, vuestra selección se vertebra en distintas secciones, cada una con su identidad: Orbita, Noves Visions, Anima´t. ¿Qué novedades destacarías en ellas?
Ángel Sala: Hay una tremenda expansión con la animación, que ya lleva en tendencia unos años y que tiene una sección particular. Muchas películas concursarán transversalmente en Anima´t, pero también se verán en otras secciones. Como Lesbian Space Princess, o como La gran historia de la filosofía occidental, o películas que también están en New Visions, por ejemplo, y que competirán en Anima´t. Yo creo que la animación está en un momento espectacular. Evidentemente, el anime japonés lo tenéis en la taquilla, con Guardianes de la Noche – La fortaleza infinita que está arrasando completamente en todo el mundo.
Y también en New Visions, que es una selección muy anclada en autores jóvenes, nuevos autores, nuevas perspectivas… con una mirada incluso experimental. Y luego Panorama, que es una sección donde los aficionados al terror y a la ciencia ficción más propia, más pura encontrarán lo que buscan, con películas muy interesantes y de estilos muy diferentes. No solamente películas crónicas o que hacen explotación de títulos más famosos, sino propuestas muy personales.
Rubik: Detectas alguna temática en concreto que podamos encontrar tratada desde diferentes perspectivas en varios títulos de la edición?
Ángel Sala: Aunque en general la selección es muy variada, hay algunos temas recurrentes como la maternidad, que está presente en varias películas, como Mother’s Baby o If I Had Legs I’d Kill You. El vampirismo está adquiriendo también una potencia bastante significativa. Y luego, en general, se está produciendo un regreso del cine de terror visceral, incómodo de ver para los espectadores.
También hay varios ejemplos de esa mezcla de, entre humor, a veces muy negro, y terror, al que dedicamos esta edición del Festival. Han aparecido títulos como Vieja Loca, películas que introducen muchos elementos de humor negro, comedia y una sátira bastante peculiar.
La selección es fiel reflejo de un panorama internacional muy variado. Parece que este año estamos saliendo de la clonación excesiva. Hay películas de género nuevas que plantean nuevas narrativas… o viejas historias contadas de una manera diferente que se han hecho no solo con el fervor de los fans y de la crítica sino también con la taquilla. Estoy muy contento de que entre las mejores películas del año de género casi ninguna es un remake o una secuela.
Y no hablo sólo de Sinners, de Ryan Coogler, que me parece, no solo la mejor película de género del año, sino posiblemente una de las mejores películas en general, también de Weapons y el reconocimiento que está otorgando a su director, Zach Cregger que es el que ya había hecho Barbarian, pero que ahora se ha posicionado muy bien en la industria.
Rubik: Y los remakes o secuelas que han llegado están dado en el clavo para enganchar al público, por los resultados de taquilla que están ofreciendo…
Á. S.: Efectivamente, hay secuelas o reboots muy entonados, como el de Destino Final o el fenómeno de Expediente Warren: El último rito que está al nivel de cualquier blockbuster salvaje y ha hecho más dinero casi que cualquier película de superhéroes este año.
La gente joven está respondiendo y llenando las salas para ver estas películas, pero cuidado, también gente mayor o adultos que durante un tiempo no han ido a ver cine de género… y están volviendo. De hecho Expediente Warren: El último rito es una película que además está hecha fundamentalmente para un público adulto.
Y también pienso que se está superando este término que detesto del ‘terror elevado’, ya que lleva a confundir de manera excesiva el drama o el cine social con el terror. Hay una evolución hacia una tendencia de tratar ciertos temas de la realidad de una forma no discursiva, que es mucho más inteligente y dentro de parámetros renovados. Weapons podría ser un ejemplo perfecto una película que habla de la realidad americana de hoy en día… pero sin meter discursos ni ‘rollos’. Es una película que va muy al grano en lo que es su contenido fantástico.
Es una tendencia muy buena el recuperar el lenguaje del género y no contaminarlo con otros lenguajes de otros géneros que a lo mejor no se diluyen muy bien con el propio fantástico.

Rubik: Sitges suele destacar por ser trampolín para nuevas voces, buscando en la selección estrenos y propuestas de cineastas incipientes. ¿Qué irrupciones destacarías de esta edición?
Ángel Sala: Este año hay unos cuantos debuts interesantes, pero también segundas cintas. Va a ser una edición de descubrimientos y redescubrimientos. Curry Barker, que es el director de Obsession, que ya ha causado bastante revuelo en el Festival de Toronto con su pase, es uno de los que hay que tener en cuenta.
También está Ion de Sosa con Balearic, y Gastesi con Singular, una película de ciencia ficción, algo atípico en el cine español, que está en la sección oficial.
Rubik: No están siendo años especialmente prolíficos para el cine fantástico y de terror español. ¿Qué diagnóstico haces de esto? ¿Qué le falta a la industria española para apostar por hacer más y más potente cine de terror?
Ángel Sala: Yo creo que lo que le sobra son lecturas demasiado apresuradas de lo que está pasando en el panorama. Por ejemplo, se aprecia claramente que el terror funciona en salas, entonces, se argumenta o se supone que no van a funcionar tan bien en plataformas de streaming, y eso implica una dificultad para la producción de terror en España en este momento. Pienso que esa es una argumentación un poco apriorística que se debe terminar modernizando, el tiempo avanza y no debemos quedarnos anclados en clichés.
El cine español de género fantástico tuvo un grandísimo potencial a comienzos de los 2000, donde fue motor de la industria y la taquilla, con películas y autores tan importantes como Los Otros, de Amenábar, como Rec, de Balagueró y Paco Plaza, o El Orfanato de Bayona y otros muchos títulos que se pudieron producir a raíz de estos éxitos. Cuando pensamos que El Orfanato o Los Otros pasaron de 20 millones en taquilla, hoy nos parece algo incomprensible e impensable para el momento actual. Estamos en otro universo absolutamente diferente, pero se debería dar paso a un cine de género que pudiese competir por las audiencias en contextos nacionales e internacionales.
Yo creo que deberíamos abrir puertas para que esto no acabe y dar paso a un cine en general más atrevido y más interesante. Y ahí tenemos el ejemplo de Sirat de Oliver Laxe, que es una película con ribetes casi distópicos y de cine fantástico en algún momento y el recibimiento que ha tenido internacional ha sido incluso espectacular en festivales y taquilla. Habría que confiar más en el talento y el potencial de nuevos autores en el cine español.
Rubik: Ya que hablamos de industria, ¿Qué oportunidades puede encontrar un profesional, un productor, un distribuidor, un agente de ventas… que acuda a Sitges?
Ángel Sala: Esa parte del festival ha crecido muchísimo en los últimos años. Hay una sección de industria amplia con muchísimas actividades, desde el Sitges FanPitch, donde se puede pitchear proyectos con carácter internacional; el Coming Soon, donde se puede presentar los teasers de películas que ahora están en producción, diferentes tipos de actividades, paneles, reuniones, conferencias, presentaciones… La actividad de industria en este momento es básica, y está siendo un motor tremendo para los Festivales.
Y así lo demuestran las cifras. En los últimos 7 o 8 años hemos tenido un subidón de asistencia al festival. Por supuesto por parte de los fans del género que se dan cita, pero también hay muchos profesionales que vienen para aprovechar las posibilidades que genera el Fantástico como industria y como negocio.

Rubik: Sitges está considerado a nivel mundial como la meca del fantástico y es el festival favorito para la mayoría de los fans del género. Pero, ¿Consideras que esta consideración se traslada, en términos de valoración por parte de la industria, a la hora de hacer la comparación con los grandes festivales generalistas de categoría A?
Ángel Sala: Sitges está muy bien considerado, sobre todo y muy importante, internacionalmente. Es un referente fundamental, evidentemente, para el cine fantástico. Posiblemente, y sin problemas en decirlo, es el festival de cine género con más influencia en el mundo.
Pero tampoco necesitamos que se nos considere como un Cannes o como un Venecia. Eso sí, estamos llevando diseñando y llevando a cabo una política -que será reforzada en los próximos años- para que Sitges sea el Hub fundamental para el lanzamiento de producto fantástico en el mundo.
Sin cortarnos de momento las alas en reglamentos demasiado estrictos, sí que estamos primando los estrenos europeos y mundiales para el cine español. El cine español de género yo creo que debe de salir fundamentalmente desde Sitges, y poco a poco lo vamos a hacer con el cine internacional.
Eso sí que lo vamos a hacer, pero sin ningún interés de convertirnos en un festival de categoría A.
Rubik: Llevas casi 25 años al frente de la dirección artística de Sitges. Mirando atrás, ¿qué decisiones crees que has tomado para definir o redefinir el sello Sitges? ¿Y qué te gustaría que en el futuro quedara de ti en términos de legado en el festival?
Ángel Sala: Lo primero, yo creo que lo más importante fue apostar por el género. Desde el momento en que yo cogí el festival se cuestionaba un poco la especialización del festival en el género. También quería que el festival fuese muy dinámico en sí y, para eso, teníamos que estructurarlo en una serie de secciones o segmentarlo. Creo que ha funcionado, con altibajos lógicos, pero han funcionado muy bien durante estos años esas decisiones. También creo que se ha hecho un trabajo muy importante a través de la dirección, de la coordinación del festival, en el campo de la animación con Jordi Sánchez-Navarro y con mucha más gente que ha participado en ello.
Y de la segunda pregunta, simplemente que el festival continuase siendo testigo de su momento, conectando con la actualidad… pero mirando también hacia el mañana con el objetivo de nunca quedarse anclado.

Rubik: Además del director del Festival de Sitges, también hay un Ángel Sala director. Has codirigido recientemente el largo documental Aquel último tiburón, unos años atrás Nunca he estado en Poughkeepsie. ¿Tienes planes de ponerte a los mandos de algún proyecto más en los próximos años?
Ángel Sala: Yo voy cogiendo cositas que me apetece hacer. Evidentemente, sí tengo ideas, planes y proyectos, pero el tiempo lo dirá, también la forma de poderlo hacer. Es algo que me gusta, me divierte… y que me permite trabajar con gente a la que aprecio mucho como Víctor Matellano, haciendo un documental sobre un director que me parece maravilloso como Enzo G. Castellari, de una época que me encanta del cine. Alguna cosa más saldrá por ahí, espero, en los próximos años. No lo descarto para nada y en ello estamos trabajando.