Isabel García: “La experiencia catártica de los cines es importante, es más divertido reír o llorar con un grupo de gente”

julio 14, 2026
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Fundada en 1985, ACEC Cines (Área Catalana d’Exhibiciò Cinematogràfica) es una de las principales asociaciones de salas de cine en España. RUBIK ha hablado con su directora comercial, Isabel García, para tener su punto de vista sobre la actualidad de la exhibición cinematográfica. Por Carlos Aguilar Sambricio

Actualmente, la asociación se compone de Multicines Bages Centre (Manresa), Filmax Gran Vía ACEC 4DX (Hospitalet de Llobregat), Multisalas Figueres (Figueres), Multicines Imperial (Sabadell), Multicines Olot (Olot), Multicines Eix Macià (Sabadell), Acec Almenara (Lorca) y Multicines Niessen (Errenteria)

Rubik:¿Cuántos cines y pantallas componen actualmente la red de ACEC? ¿Cómo ha evolucionado la entidad en los últimos tiempos?

Isabel García: Ahora mismo somos ocho cines en ACEC. En origen, en ACEC se juntaron independientes para tener más fuerza y negociar conjuntamente. Crearon una especie de departamento de programación externalizado y eso ha llevado a sinergias que van más allá de la programación, lógicamente.

Últimamente, pospandemia, el circuito ha ido evolucionando y ha ido perdiendo locales en algunos casos, porque algunos se han vendido y otros se han independizado. Ahora mismo, los que se han quedado son los socios fundadores, de hecho. Al final, el núcleo de la empresa es el que ha tenido el peso.

Hay cines como Filmax Gran Vía que, obviamente, cuentan con toda una serie de elementos diferenciales. Seguimos siendo los únicos que tienen tres pantallas 4DX y todos los cines han intentado actualizarse dentro de sus posibilidades, pese a las dificultades que hemos sufrido tras la pandemia.

Pero tenemos que hablar en positivo. Este año estamos de enhorabuena y los cines están funcionando muy bien. Además, con géneros muy diferentes, y eso demuestra que el cine está vivo.

Rubik: Vivimos un proceso de renovación en el mundo de la exhibición. Se tiende a más confort, menos butacas, más ofertas premium en tecnología y comida. ¿Cómo ves esta tendencia y cómo lo notas en vuestros cines?

I.G.: Las salas premium tienen poca representación porque no es que estemos en contra del modelo, pero probablemente no encaja tanto con nosotros. Sí encaja, lógicamente, el tema de la tecnología: las salas Atmos, que haya buen sonido, proyección láser…. También los formatos 4DX y ScreenX. Este último es un formato especial que no funciona tan bien, pero el 4DX sí.

Pero, al final, hay una necesidad de ofrecer unas salas en condiciones y el público lo agradece. Hay más competencia y la pospandemia ha cambiado un poco los hábitos, así que tenemos que recuperar a ese público que se ha acostumbrado a ver el cine en casa. Evidentemente, le tienes que ofrecer algo más de lo que tiene en su casa.

Pero si un título tiene el suficiente valor por sí mismo y es lo suficientemente llamativo, el espectador va a ir.

La comodidad está muy manida, yo creo que es importante la experiencia catártica. Es más divertido reír o llorar con un grupo de gente. Todas esas experiencias compartidas tienen un plus. La magia —aunque suene súper cursi— es que ir al cine y concentrarte viendo una película y desconectar tiene un valor. Una experiencia interrumpida no se queda grabada en tu memoria.

En definitiva, los cines lo que tienen que hacer es tener las salas en condiciones, ya sean premium o no premium, y ofrecer al espectador una experiencia total y agradable.

Sala Screen-X en Filmax Gran Vía

Rubik: Históricamente, las salas no han contado con ayudas. Ahora es habitual que haya líneas, gestionadas por las Comunidades. ¿Cómo están funcionando en Catalunya?

I.G.: Es un tema un poco espinoso porque, como tú dices, las ayudas se han planteado pospandemia, en un sector que ha sido totalmente afectado. La producción y la distribución sí tenían ayudas y nosotros siempre hemos quedado excluidos.

En Cataluña existen unas líneas de ayudas y el ICEC tiene un compromiso muy bueno, aunque siempre queremos más, evidentemente. Es verdad que desde el ICAA ha habido algún pequeño valle por un tema de presupuestos y algunas ayudas se quedaron un poco huérfanas. En ese sentido sí que estamos algo descontentos.

Pero el ICEC sí que las ha seguido convocando y, cuando ha habido dinero desde Madrid, también se han ampliado a través de las líneas de subvención que ya estaban establecidas en Cataluña.

Rubik: También han surgido algunas iniciativas como Cine Sénior. ¿Qué valoración haces de esta iniciativa?

I.G.: Con Cine Sénior también hemos tenido nuestros problemas con la Administración. Fue una ayuda un poco populista pero todas estas ayudas son bienvenidas.

Lo que está clarísimo es que no sé hasta qué punto el cine es caro. Yo creo que no lo es, siempre lo negaré y lo volveré a decir: el cine no es caro. Estas ayudas son un poco tramposas porque se puede pensar que quitan valor, pero lo que sí hacen seguro es generar un hábito.

Eso hay que verlo como algo positivo. Es una iniciativa que realmente ha llevado gente al cine, sobre todo en los cines de centro. Ha tenido un éxito clamoroso y se va a repetir este año, ya que la convocatoria ya está en marcha.

Lo ideal sería que hubiese algún tipo de iniciativa similar para la gente joven. No sé si exactamente en ese formato, pero sí alguna iniciativa conjunta que incentivase el hábito de los jóvenes de ir al cine.

Rubik: Claro, porque la iniciativa del Bono Cultural Joven no está teniendo impacto en los cines, ¿verdad? Al haber otras posibilidades como los videojuegos u otros productos de ocio…

I.G.: Por eso digo que habría que concentrarlo más. Es verdad que es complicado saber cuál es la iniciativa ideal. Las que plantea ahora mismo el Ministerio de Cultura tampoco son las ideales. Siempre hay referentes como Francia, que tiene instaurados algunos sistemas que incentivan que el público joven vaya a las salas. No sé exactamente cuál sería la fórmula concreta, pero sí tendría que ser un modelo más parecido al de Cine Sénior.

Multicines Olot (imagen cortesía de la Diputación de Girona)

Rubik: Respecto a la Fiesta del Cine, yo he notado un cierto estancamiento de esta iniciativa en cuanto a asistencia. Al principio tuvo un impacto muy grande y ahora parece un poco más quemada. ¿Cómo ves su evolución?

I.G.: El problema es que los usuarios nos adaptamos y al final todo nos parece más de lo mismo. En ese sentido, probablemente requeriría un mayor impacto mediático. Es muy difícil reinventarla porque la Fiesta del Cine es un modelo que ya existía en otros países y que se ha replicado en muchos sitios.

Se debe mantener esa concesión al usuario, ese momento en el que se le da un valor especial y se habla de cine. Que se hable de cine ya es positivo. Es una excusa para recordar hacer una fiesta, que todos los cines estén volcados y que se hace un precio especial para el usuario. Yo creo que hay que mantenerla. Lo que pasa es que probablemente se requerirían más apoyos o llegar mejor al público porque probablemente no se le da el suficiente impulso.

Rubik: Aunque es complicado por la situación política, el Gobierno retoma la tramitación de la nueva Ley del Cine. ¿Qué opinión te merece el borrador en lo que respecta a la exhibición?

I.G.: Las reivindicaciones que se hacen desde la exhibición a la Ley de Cine son varias, pero una fundamental es sobre la cuota de pantalla, que desaparezca o funcione por un sistema de incentivos —no de sanciones— y el fomento a la demanda.

De nada sirve tener salas vacías. Se tienen que programar títulos que el público quiere ver. No se trata de imponer, si no de incentivar. La ley tendría que estimular la demanda.

Rubik: Creo que el borrador rebajaba del 25% al 20% la cuota del cine europeo, pero la mantenía…

I.G.: Creo que la cuota de pantalla es jurídicamente un poco cuestionable. Al final, las imposiciones siempre serían mejor si se plantearan como incentivos. Ese es nuestro planteamiento y nuestra reivindicación. Tendría que desaparecer o, al menos, transformarse en un compromiso incentivado. Entiendo que tenemos que tener un compromiso, aunque seamos empresas privadas. Pero todas estas obligaciones son cuestionables cuando no tienen que ver con el sentido más propio del negocio.

Yo creo que simplemente tendría que premiarse a quien hiciese más programación europea o española. Hay cines que, por su ubicación o por estar en determinados complejos, tienen muy difícil defender ese tipo de programación de manera permanente porque no tienen el público adecuado.

Hay otros cines que lo llevan en su ADN y les cuesta mucho menos defenderla. Y no me parecería mal que se les premiase por ello. Lo que pasa es que trasladar esa obligación a un cine donde no existe ese público es complicado. No es que no queramos ofrecer esas películas; es que no tenemos el público.

Rubik: El año 2026 ha empezado muy bien pero desde la pandemia la asistencia no se ha recuperado tan rápido como se esperaba. ¿Por qué crees que ha sido tan difícil?

I.G.: Por un cambio de hábitos. Eso es una realidad. La pandemia nos ha condicionado muchísimo, también en los horarios y en pequeñas cosas de nuestra vida cotidiana. Todos hemos hecho pequeños cambios. Lógicamente, las plataformas tuvieron su momento de auge total porque tenían un público cautivo en casa y la gente se acostumbró a ver el cine de otra manera.

Pero creo que sí se está rectificando. Las plataformas están muy bien pero, al final, lo que han hecho es sustituir a la televisión de toda la vida. Siempre se pone el acento en que es una amenaza para la sala de cine pero la experiencia es diferente.

Es un mundo que desconozco bastante pero igual la gente más joven disfruta más de estar en casa y de su relación con los dispositivos. Aun así, hay un público joven que vemos con las películas de terror y con otros títulos que siguen teniendo capacidad para atraer gente a las salas.

Es una realidad que los porcentajes han bajado, no voy a discutir lo indiscutible. Pero también es verdad que quien iba a ver Marvel iba a seguir viendo Marvel y quien iba a ver cine europeo iba a seguir viendo cine europeo. O iba a ver ambas cosas. Si se crean las sinergias adecuadas, las plataformas tampoco tienen por qué ser un problema. Yo creo que ha habido alguna plataforma que ha querido demonizar a la sala de cine, pero realmente en las plataformas la gente consume sobre todo series, y las series ya las veíamos antes en la televisión. Lo que ha cambiado es el canal y la inmediatez.

Al principio también penalizó mucho que la ventana se recortara. Eso confundió al público. Pero yo creo que ahora mismo la gente ya se va organizando y las ventanas ya no son tan cortas. Los propios estudios se han dado cuenta y han rectificado y están dando unas ventanas adecuadas para sus títulos porque saben que hay una rentabilidad. Hicieron el experimento y ahora más o menos todo va volviendo a su sitio. Con los datos de este año, se está verificando que a la gente le apetece salir.

Cines Bages Centre en Manresa

Rubik: ¿Cómo ves la evolución del marketing y de la comunicación? Ahora, con Internet y las redes sociales, entiendo que ha cambiado bastante la manera de hacer llegar los estrenos al público. ¿Cómo ves la situación actual?

I.G.: A veces echamos de menos que alguna película tenga más refuerzo en cuanto a campañas. Se ha tirado todo mucho hacia las redes sociales y, aunque yo desconozco hasta qué punto la gente ha dejado de ver televisión, el impacto que tiene colocar un tráiler en un partido de fútbol o en una Fórmula 1 es algo que luego se nota.

Las redes sociales están muy bien y todos las utilizamos. Ahora parece que, con la inteligencia artificial, llegas a un target muy concreto, que todo está muy segmentado y está todo perfecto. Pero yo creo que la publicidad y las campañas de marketing tradicionales siguen siendo muy importantes.

Ver un buen display, un standee en los cines, ver campañas por la calle o tener presencia televisiva… La televisión sigue teniendo sus momentos pico de audiencia y, obviamente, hay que optimizarlos. Yo creo que eso sigue siendo un elemento muy importante.

También es verdad que han proliferado las distribuidoras y las películas. Tenemos muchísimos títulos. Hay independientes que trabajan muy bien su producto pero otros creen que con poner la película en la sala de cine ya ha acabado su trabajo. Pero si haces simplemente eso, la película pasa sin pena ni gloria porque no tiene acceso al público. A veces son contenidos muy dignos y que tendrían su público, pero si no tienes esa comunicación y no haces esa inversión, es muy complicado.

Rubik: Respecto a la recuperación de las salas, otro factor decisivo es que con la propia pandemia y las huelgas las majors han estrenado menos películas y al final ellas representan la mayor parte de la asistencia a salas.

I.G.: Esos elementos impidieron volver a la normalidad. Pero también es cierto que este año los grandes distribuidores y estudios están volviendo a mover producto potente. Es verdad que también ha habido problemas internos en algunos casos, pero se sigue viendo potencial.

Habrá que ver qué pasa con movimientos como la posible fusión entre Paramount y Warner, o qué papel pueden ocupar nuevos actores como Amazon, que ya está entrando con fuerza en el mercado theatrical. Ahora mismo muchos de sus títulos siguen saliendo a través de Sony, pero esos nuevos actores van a ocupar su espacio, probablemente incluso de forma intermedia.

Lo de Warner y Paramount está por ver, pero se habla de un compromiso de 15 títulos por estudio, 30 en total, lo cual no estaría mal.

En CinemaCon, el mensaje era claro: el theatrical vuelve a ser importante para ellos. Y ahora hay que confiar en que se mantenga esa apuesta.

Bar en Filmax Gran Vía

Rubik: Sobre la posible fusión de Paramount y Warner, evidentemente había mucha incertidumbre. Dentro de que las fusiones no suelen ser buenas porque tienden a reducir títulos, en este caso probablemente era mejor que otros escenarios, como una integración con Netflix, que es una empresa que no cree en el theatrical.

I.G.: Los dos escenarios eran malos, pero con Paramount es un poco mejor. Netflix, en ese sentido, es muy duro con las salas de cine. Sus propios estrenos, cuando tienen entidad, no se explotan en sala como podrían. Por ejemplo, La sociedad de la nieve podría haber sido una película de 20 millones en España o más, pero su potencial se redujo porque no se plantea desde una lógica de explotación en salas.

Netflix tiene una posición clara en contra de la sala de cine, aunque luego hable de estar a disposición del público. Su público quiere el estreno inmediato en plataforma, y eso es incompatible con la ventana cinematográfica. Además, sus películas de premios, en mi opinión, a veces carecen del pulso de un productor más presente que aporte un mayor control comercial. A menudo son películas con exceso de metraje o con decisiones demasiado autorales. Falta esa figura que equilibra lo creativo con lo comercial.

Paramount y Warner representan otro modelo. Warner, como estudio de creadores, aporta ese equilibrio entre comercialidad y talento. Y aunque estas fusiones siempre generan dudas, es mejor este escenario que una deriva hacia plataformas puramente digitales.

Rubik: ¿Cómo de importante crees que es el producto local para la recuperación y para la salud en general de la asistencia?

I.G.: Es importantísima. Es básico tener una industria fuerte en cada territorio, porque no puedes depender solo de terceros. En España, Francia o Italia se ve claramente: cuando el cine local funciona, marca la diferencia.

Nosotros dependemos mucho del cine estadounidense y eso no se revierte de la noche a la mañana, ni nadie pretende que se revierta. Si a la gente le gusta, pues obviamente es lo que se le tiene que dar.

(…) Tener buenos creadores, hagan taquilla mayor o menor, es clave. El año pasado el fenómeno Sirat y Los domingos. Ahora mismo hay gente haciendo cosas buenísimas. Viene El ser querido de Sorogoyen o La bola negra, que le tengo muchísimas ganas. Es bueno haber tenido esa representación en Cannes con tres títulos en sección oficial.

Rubik: ¿Qué perspectivas tienes para lo que queda de año?

I.G.: Tenemos alguna duda en octubre, ahí hay incertidumbre. La bola negra estará el 2 de octubre, pero evidentemente no sabemos cómo va a aterrizar. A priori tiene muy buena pinta, pero hay que ver.

En verano tenemos muchas películas… Yo creo que La Odisea va a ser un fenómeno. Luego acabaremos el año con Vengadores: Doomsday y con Dune 3. Hay tantos títulos que yo creo que va a acabar el año muy bien, afortunadamente.

Siempre algo falla y algo sorprende, pero va a ser un buen cierre. Hay que ser positivos y tenemos motivos para serlo, por la variedad sobre todo, que hay diferentes tipos de película, no solo superproducciones con muchos efectos.