Tras seis meses cerrado, en abril reabrió en Barcelona el cine Phenomena, un auténtico templo cinematográfico de culto para los cinéfilos. Su gran sala única, su tecnología del más alto nivel, su estilo retrofuturista y su selecta programación explican que hace unos meses fuera reconocido con el Premio Carlo Lizzani a la mejor sala europea. Hemos hablado con su responsable, Nacho Cerdá, para conocer las claves de la remodelación y su visión de la experiencia cinematográfica. Por Carlos Aguilar Sambricio

Tras 11 años en actividad, Nacho Cerdá creía que era el momento adecuado para, sobre todo, realizar una mejora de los espacios del complejo, en gran medida para adaptarse a lo que creen ha de ser el cine: un evento.
“Faltaba una parte importante de adaptación audiovisual a requerimientos que nosotros habitualmente recibimos por parte de clientes y no necesariamente relacionados con el cine, es decir, los corporativos”, nos cuenta Nacho Cerdá.
El cine sigue siendo un centro de exhibición cinematográfica clásico, con una tecnología todavía más avanzada que la que tenían y un interiorismo que ha evolucionado más bien hacia un cine boutique, alejándose de las multisalas.
Para los eventos lo que han hecho ha sido separar el sonido Dolby para la exhibición cinematográfica. “Nos hemos encontrado que, en ocasiones, puede ser perjudicial y creemos que debía ser un sistema cerrado que no debería compartirse con nadie”, asegura.
“Hemos implementado toda una serie de sistemas de PA que son al margen y están fijas en el cine, que son para servir al evento y al sonido en directo, que tienen una calidad distinta a la del cine. Luego, hemos puesto unas mesas de mezcla de luz escénica que va más allá del simple foco que en ocasiones hay en una sala. Hay una luz escénica que se asemeja más a un teatro y, por tanto, es un espacio susceptible de eventos en directo de todo tipo, teatrales de pequeño formato o conciertos acústicos pequeñitos, además de eventos corporativos”, explica Cerdá.
A ello hay que añadir unas cámaras fijas y con inteligencia artificial que pueden estar rodando el evento en el escenario o incluso el público, porque son cámaras que se pueden mover a control remoto y que tienen la capacidad de seguimiento automático de lo que está sucediendo en el escenario.
“La mimetización del cine como sala de exhibición a tu experiencia en casa creo que es un error. La persona que sale de su casa es precisamente para buscar algo distinto y sobre todo una comunión social. Cuanto mayor es esta comunión, más sentido adquiere la experiencia. En cambio, cuanto más individual, más se parece a lo de casa”
“Una vez obtenido ese material, lo podemos estar retransmitiendo en directo a través de nuestros canales de redes sociales o cualquier otro sistema de streaming. A su vez, lo podemos ver en las pantallas del local, con lo cual los que estén fuera de sala puede seguir también un evento en directo”, revela el responsable de Phenomena.
En ese sentido es muy importante la nueva cartelería digital suministrada por Instronic, “con un nivel de definición muy grande, mucho más de las que habitualmente vemos fuera en los exteriores”.
Distinguirse de la estética multisala
Uno de los aspectos que siempre ha caracterizado a Phenomena ha sido su apuesta visual. “La exhibición debería encontrar modos de distinguirse del modelo tradicional que hemos tenido hasta ahora. Lo que ha caracterizado a Phenomena desde el principio ha sido convertir la experiencia de ir al cine en algo muchísimo más sofisticado, glamuroso y teatral, que es lo que yo viví cuando era jovencito en Barcelona, donde muchos cines tenían esos grandes cortinajes con sus moquetas rojas, elementos art decó y sala única con grandes aforos y y grandes pantallas”, subraya Cerdá.
Phenomena va un poco a la contra. Hay una tendencia a salas más pequeñas, con menos butacas pero muy cómodas. En cambio, ellos mantienen el modelo de sala única grande.
“Es que, sinceramente, creo que la mimetización del cine como sala de exhibición a tu experiencia en casa creo que es un error. La persona que sale de su casa es precisamente para buscar algo distinto y una comunión social. Cuanto mayor es esta comunión, más sentido adquiere la experiencia. En cambio, cuanto más individual o más privatizada sea, más se parece a lo de casa. Es imposible que alguien se sienta mejor que en su casa o casi imposible”, afirma.

Cerdá pone como ejemplo la diferencia de ver un partido de fútbol en casa o ir al estadio pagando muchísimo más, es una experiencia, como él dice, ‘larger than life’, mientras que “lo otro es un modelo que se está produciendo ahora muy legítimo, pero que va en una línea distinta para mí de lo que debería ser el cine”.
El estudio de diseño de interiores 4Cadires se encargó de liderar la renovación y Cerdá les propuso dos estilos para inspirarse: “Uno el de los años 20 y 30, es decir, un estilo art decó que hacía que las catedrales del cine fueran espacios únicos y muy singulares. A mí me llamaba la atención que cuando visitaba muchos cines extranjeros que muchos conservaban esos elementos y me parecía interesantísimo que en época moderna hubiera esa combinación, una especie de estilo retrofuturista”.
El responsable de Phenomena también reconoce su admiración por Antoni Bonamusa, el famoso arquitecto interiorista que hizo muchos de los locales en Barcelona en los años 60 y 70.
En el nuevo Phenomena hay más vitrina y más objetos expuestos, llevando el cine al terreno casi museístico.

“Es como una especie de exposición permanente de elementos que nos han caracterizado. Hay alguna placa conmemorativa o entradas de cuando Phenomena empezó a hacer eventos hace 16 años. Las vitrinas forman parte del recorrido por el que pasa el espectador antes de entrar en la sala. Para nosotros era muy importante que la transición desde el exterior a la sala tuviera una cierta suavidad, como una inducción a un sueño. Yo siempre lo he comparado con entrar a un mundo de irrealidad a una ensoñación. Como espectador, a veces en los cines te sacan o bien por la puerta de emergencia o te encienden las luces de golpe y eso es brusco y te parte el trance. Cuando tú entras en el Phenomena, automáticamente tienes un nivel de iluminación totalmente distinto que es relajante. Los espacios invitan a la reflexión, a desconectar y a entrar en ese mundo”, expone Cerdá.
La famosa moqueta estilo Hotel Overlook se mantiene e incluso ha ampliado su superficie, nos señala: “La moqueta roja es nuestro seña de identidad. Da esa sensación que el público tiene de entrar en una premiere y eso, inconscientemente, hace que el público se sienta especial. La diferencia para mí entre un cine comercial al uso y Phenomena puede ser eso: la sensación de estar bien tratado, en ocasiones, como un objeto mercantil a ser realmente un espectador con sentimientos y emociones. Ahí radica el secreto o el motivo por el cual se paga el precio de una entrada y en una película”.
La restauración y la venta de entradas
Ha habido también algunos cambios en cuanto a la venta de entradas, nos apunta Cerdá: “Hemos cambiado a ReservaEntradas, empresa con sede en Valencia y que no tenían ningún cliente en Barcelona ciudad. Nosotros hemos sido sus abanderados en esta transición del nuevo Phenomena”.
Están muy contentos con su aportación, admite: “Su sistema es bastante dinámico y muy intuitivo. Queríamos sustituir la taquilla tradicional por un quiosco de venta como una ATM. La entrada sigue siendo también con un atril de bienvenida donde hay una persona validando las entradas que a su vez también puede vender entradas allí en el atril. Estás como acercándote hacia un evento.
“Hemos apostado por la proyección láser porque creemos que ha venido para quedarse y en la mejora del sonido hemos hecho un estudio para la homogeneización de la experiencia sin importar en qué butaca estás”
Phenomena también ha habilitado una zona llamada Nexus como espacio lounge: “Es una zona que forma parte de la reflexión de la película. Después de la experiencia, quieres comentarla con amigos. Entonces, es un espacio de más recogimiento si cabe porque tiene un nivel de aislamiento superior e incluso un tratamiento acústico que tiende a evitar rebotes de voz. La luz sigue siendo tenue y la decoración es casi como de club privado, como si estuvieses entre los años 40 y los años 80”:
Este espacio está inspirado en Blade Runner, un estilo noir pero con elementos futuristas, y con unas pantallas LED donde “se proyectan contenidos sofisticados a nivel visual”.
Además, Phenomena ha remodelado el ambigú, según señala Cerdá: “Ha habido ahí un cambio estético porque nos hemos acercado al estilo American Graffiti. Tenemos una barra nueva y mantenemos el espíritu anterior del interiorismo tradicional que teníamos en Phenomena. El producto es distinto al que podrías encontrar en el Nexus. El Nexus es más una coctelería donde puedes tomar una copa con unas pequeñas cosas para picar”.

En cuanto a cambios de producto, destacan las dos nuevas máquinas nuevas americanas para hacer las dulces, que antes no tenían, y que es “un material tremendamente bueno y eficaz”, según apunta. Son las máquinas americanas Cretors, que han conseguido con el distribuidor Poppify.
En este sentido, con la comida en Phenomen ponen límites, nos cuenta Cerdá: “Comida como nachos o pizzas creemos que es un poco excesivo. El público más purista solamente tolera un cierto tipo de consumo. Hay gente que se molesta por esto y es una línea muy fina”.
Los cambios dentro de sala
La pantalla gigante de Phenomena sigue teniendo el mismo tamaño: 15 metros de ancho por 6,27 de alto. Han cambiado la tela para adaptarla a la proyección láser puesto que “la reflexión es un poco distinta”.
Lo que sí ha cambiado ligeramente ha sido el aforo porque lo han reducido en unas 30 butacas, manifiesta el responsable del cine: “Hemos sustituido las butacas por unas más anchas y un poco más cómodas. No son las que ahora las multisalas podría estar ofreciendo, porque la tendencia es colocar sillones muy reclinables, casi camas incluso. “Yo creo que esto lleva casi al ámbito doméstico y eso no es nuestra intención”
Cerdán apunta que es una tendencia que en el teatro no existe: “En el teatro tienes que estar más atento a lo que está pasando en el escenario y no te has de reclinar tanto como si te fueras a echar una siesta.

El proveedor de butacas sigue siendo Ezcaray, pero ahora con el modelo Muzas, que a Cerdá le parecía “muy elegante” y similar a la estética anterior. “Las de antes las compré de segunda mano del Lauren Horta, que era un cine que en ese momento cerraba y eran muy antiguas porque ya llevaban 15 años dando vueltas. El servicio que nos han dado ha sido maravilloso porque les dimos otros 11 años de trote”.
La proyección digital es distinta ahora, pues se han pasado al láser y a Christie con el modelo CP4435-RGB, que sustituye al anterior proyector Barco que tenían.
“Hay una cierta polémica que yo creo que va a desaparecer en breve y que es en cuanto a qué imágenes son más naturalistas, si las del Xenón o las del láser. Hay directores de fotografía que están todavía muy en contra de esa imagen láser que se aleja un poquito de lo tradicional. Es lo mismo que pasó con el cambio entre el 35 mm y el digital, que había gente reacia. Pero hemos visto cómo el digital ha evolucionado también mucho y hoy en día se están rodando películas con un nivel fotográfico altísimo”, explica Cerdá.

Cree que el láser también se impondrá a ciertas reticencias de los más puristas: “Nosotros apostamos por el láser porque creemos que es un tipo de exhibición que ha venido para quedarse. A nivel visual, tiene un un aspecto muy, muy bueno y con una definición tremendamente alta. Yo consulté a varias personas del mundo de la producción, no solo de la exhibición, y me decidí a dar este paso”.
Para Cerdá esa opinión de la industria es fundamental porque se enorgullece de ser un sitio que los profesionales consideran apto por su fidelidad a la intención original: “Muchas veces nos solicitan nuestros servicios para realizar controles de calidad cuando están en posproducción, ya sea para la mezcla de sonido o el etalonaje”.
Phenomena ya tenía un sonido muy bueno y Atmos pero lo han mejorado. “Aparte de mejorar aún más la acústica, hemos cambiado todas las cajas que teníamos por unas Dolby de muy alta gama y, además, combinadas con las etapas de potencia de QSC y nuestro sistema Q-SYS”, indica.
Han hecho, además, cambios en la disposición de los altavoces, nos reconoce: “Por ejemplo, se han modificado algunas posiciones de altavoces de techo y de los subgraves. Hemos hecho un estudio para que todas aquellas frecuencias que se reparten por la sala lo hagan de forma uniforme y no haya cancelaciones. Queríamos una cierta homogeneización de la experiencia sin importar en qué butaca estás”.

Estamos constantemente experimentando, actualizando y cambiando cosas. Observando, porque yo personalmente estoy muchas veces en el cine, escuchando y haciendo un control privado de calidad verificar que está todo bien o mejorar cosas que a mí no me acaban de convencer.
Por último, cabe destacar que el integrador ha sido Kelonik, del que ha recibido, nos dice Cerdá, “un apoyo brutal” y que tienen “un montón de técnicos muy predispuestos e involucrados con nuestro proyecto” desde el minuto cero: “Yo tengo con ellos una relación muy estrecha y sabemos que, para ellos, el cine requiere de una atención distinta y más cercana”.