Se cumple un año del nombramiento de Fabia Buenaventura como directora general de PATE, una de las principales asociaciones de productores independientes audiovisuales en España. Un aniversario idóneo para hacerle una entrevista con la que abordar los múltiples desafíos del sector. Por Carlos Aguilar Sambricio

Fabia Buenaventura es una de las figuras más relevantes de la industria audiovisual en España en el siglo XXI. Durante 13 años fue directora general de la federación de productoras FAPAE, una entidad que representaba a casi todo el sector de la producción del momento.
Posteriormente, y antes de sumarse a PATE, Buenaventura ejerció también otras funciones de gran importancia como la dirección de la división audiovisual de SGAE o como jefa del departamento Audiovisual en Invest in Spain de ICEX.
Rubik: Has vuelto a una asociación de productoras, tras la etapa que viviste en FAPAE. ¿Qué aprendiste de aquella época?
Fabia Buenaventura: Aprendí muchas cosas, aprendí latín (risas) Sobre todo aprendí que este sector es fascinante porque es muy dinámico e innovador y tiene una enorme capacidad de crear imagen país. También aprendí una cosa que me da pena porque se ha perdido y es que la unión hace la fuerza.
Me he dado cuenta de que el sector se ha fragmentado y que es mucho más complicado tener una voz única ante la administración. Cuando no hay una voz única, te dicen ‘no, pero es que los otros no están de acuerdo, así que tenéis que poneros de acuerdo’. Yo creo que es una cosa que, de alguna manera, tendríamos que ir corrigiendo porque no nos beneficia en absoluto. La producción, al fin y al cabo, es un sandwich entre la parte laboral y del talento y la parte de clientes, operadores, plataformas, espectadores y administración.
Creo que tendríamos que ser más hábiles y ser conscientes de cuál es nuestra situación relativa y tener más capacidad de conseguir acuerdos. Yo creo que estamos avanzando en ese camino y soy optimista por naturaleza. Estoy convencida de que lo vamos a conseguir.
Rubik: ¿Cuáles son los objetivos para PATE que te marcas para la asociación en los próximos años?
F.B.: Para mí, el primer objetivo es evitar que España, que es uno de los Big Four europeos, se termine convirtiendo en un país de service. Eso para mí es fundamental. Luego, defender el acervo cultural europeo en este sector y luchar por mantener la diversidad cultural y la soberanía.
Por un lado, la soberanía se basa en el esquema de cuotas de inversión y emisión de la Directiva de Servicios y Medios Audiovisuales, es decir, la aportación de los operadores de televisión y de las plataformas, así como la visibilización del contenido europeo. Según todos los datos, el visionado y el conocimiento del contenido europeo fuera de tu propio país es minoritario y creo que eso tenemos que cambiarlo. Tenemos que defender que el contenido europeo se visualice, se identifique y que haya mucho más conocimiento de toda la creación europea fuera de tu propio país que las que vienen de otros países.
Otro objetivo es la retención de IP de nuestro país, que nuestras empresas sean capaces de retener el IP y que eso, al fin y al cabo, es la soberanía cultural. Por ejemplo, cuando las empresas tienen que ir a un banco a pedir financiación, los activos que disponen las empresas de producción no son edificios ni máquinas ni lingotes de oro, sino la propiedad intelectual sobre su catálogo. Si eso, con los cambios de modelo que han sucedido en los últimos años, se va perdiendo o se va quedando raquítico, las empresas se debilitan, así como el país como potencia de creación cultural.

Creo que es importante que esto lo tengamos todos muy claro y no se trata de meterse con nadie, ni con los operadores ni con las plataformas, que tienen también su importante y esencial aportación al al sistema en Europa, pero hay que buscar un equilibrio tanto en el cine como en series y entretenimiento.
Otro objetivo tiene que ver con la formación. Un colectivo de empresas y asociaciones estamos colaborando con el Ministerio de Educación para intentar adaptar mejor los recorridos de la Formación Profesional del sector audiovisual con las actividades de las empresas. Esto fue a raíz de la creación del Hub Formativo Audiovisual, una iniciativa del Ministerio de Trabajo, y estamos trabajando para hacer los retoques necesarios para que se adapte más al mundo de la empresa.
“El sector de la producción se ha fragmentado y es mucho más complicado tener una voz única ante la administración. Tendríamos que corregirlo porque no nos beneficia en absoluto”
¿Más objetivos? Colaborar activamente en la transformación que consideramos necesaria del actual sistema de ayudas públicas a la producción cinematográfica a nivel nacional. Me refiero a las ayudas del ICAA, por ejemplo.
Hay que resaltar que ya no estamos en el año 2021 y 2022, cuando hubo un gran boom de inversión en contenidos en casi todos los países, y en concreto en España. La situación es diferente. Por una parte, tenemos presiones que son alcistas en costes, que están obligando a las empresas a unos costes mayores por obra o por hora de contenido. Esto ha sucedido por muchos motivos. Por una parte, la explosión de rodajes extranjeros en España ha supuesto cosas muy buenas, pero también ha supuesto un alza de costes en lo laboral.
Por otra parte, tenemos en ciernes una reforma laboral del Real Decreto de Artistas que impone nuevas obligaciones a las empresas. Además, tenemos las negociaciones habituales de los tres convenios que nos afectan: el de técnicos, el de actores y el de figurantes. Todo ello lleva a mayores obligaciones de las empresas en cuanto a carga burocrática de todas las empresas y más coste de producción.

Y no podemos perder de vista que la publicidad en las cadenas de televisión está a la baja, que las inversiones de las plataformas están a la baja, tanto por importe global como por precios unitarios que están pagando en lo que contratan, y que en RTVE hay menos dinero para invertir en producciones. Además, respecto al ICAA, la falta de los Presupuestos Generales del Estado, y por tanto con la imposibilidad de ampliar sus fondos, resulta en que hay menos dinero disponible.
Todo esto crea una tensión de costes en la producción. Hay que ser capaces de explicarlo y comunicarlo. Nosotros no podemos ser el muelle que soporte toda la presión. Tiene que haber comprensión por todos los lados: clientes, financiadores, instituciones, políticos y sindicatos. Yo creo que que no pasa nada por explicar la situación porque la situación no es igual que en el año 2022.
E insistiría en el objetivo de que consigamos actuar de manera coordinada toda la producción audiovisual. Tengo clarísimo que son muchísimas más las cosas que nos unen a todas las asociaciones que las que nos separan. Deberíamos ser lo suficientemente hábiles como para ser conscientes de que es en la unidad donde tenemos la fuerza y ponerlo en marcha.
“El sistema actual de puntos a las ayudas a la producción deja muchísimo descontento y tiene algunos efectos indeseados como que para conseguir los puntos, se hacen muchas volteretas”
Rubik: Tengo la sensación de que PATE, al menos a nivel de comunicación, tiene menos repercusión mediática. ¿Os planteáis tener un perfil más alto en este sentido?
F.B.: Puede que tengas razón y que no dediquemos mucho tiempo a salir en redes sociales. Para empezar, yo tengo una pelea personal ahora mismo con las redes sociales. No me gusta nada el tono que está tomando cualquier acto de comunicación. Me repele la agresividad en redes sociales.
Si te soy sincera, yo priorizo porque el tiempo que tengo es limitado. Priorizo profundizar en los temas y en las amenazas y problemas que tenemos sobre la mesa, y no en comunicar a los cuatro vientos dónde vamos, qué hacemos y qué decimos. Ahora mismo hay muchos frentes abiertos y es verdad que nos estamos dedicando poco a la comunicación pero te juro que en estos momentos me preocupan mucho más los temas de contenido.
Rubik: En PATE se han incorporado en los últimos años productoras históricamente de cine. Me imagino que, en realidad, ahora mismo los límites se han difuminado en gran medida. ¿Cómo ha sido este proceso?
F.B.: Sí, tienes razón. Por una parte, sobre todo de cara al consumidor, la frontera entre ver series y cine cada vez está más difuminada. Por otra parte, los problemas y las estructuras de producción siguen siendo muy diferentes.
Es verdad que se han incorporado muchas productoras de cine a nuestra asociación, y también de entretenimiento, pero yo no he visto mayor complicación. Quizás sea por mi experiencia previa en FAPAE pero no tengo problema. Nosotros, más que trabajar de manera asamblearia, funcionamos por grupos de trabajo, que se ajustan a las empresas según sus intereses porque son de adscripción voluntaria. Unos son verticales, como el de cine, donde solo se tratan temas de cine, y hay otros que son transversales, como el laboral, el legal o el fiscal.

Me parece una manera bastante ágil y efectiva, y lo demostramos con nuestra capacidad de respuesta rápida ante cualquier cosa que nos surge. Las decisiones se toman de forma natural por consenso. No recuerdo un solo caso que hayamos tenido que votar directamente nada. Una organización es madura cuando sus miembros son conscientes de que, para avanzar de una forma colectiva, es normal que te tengas que dejar por el camino algunas pequeñas cosas que a ti te interesan.
Rubik: PATE es ya un interlocutor habitual con las instituciones. ¿Cuáles son las principales demandas que estáis transmitiendo para mejorar la industria audiovisual en España? Ahora que hay tantas leyes paradas es buen momento para aprovechar y que no se cometan errores.
F.B.: Una de las demandas es resolver el tema del diferencial que hay en la fiscalidad de las producciones españolas respecto a las producciones extranjeras rodadas en España.
Hay más de un 20% menos de incentivo fiscal para los productores españoles que para los productores extranjeros que contratan service de España. Nos parece muy injusto. Estamos pretendiendo que se igualen las condiciones y que se pueda monetizar sin necesidad de pasar por todo el esquema de estructuradores y financiadores. Nos deja en una situación de menor competencia, de desigualdad negativa.
También tenemos en la mesa intentar minimizar todas las peticiones de Ministerio de Trabajo con la reforma laboral del Real Decreto de Artistas. Como te decía, introduce muchísimas obligaciones, algunas de imposible cumplimiento, que nos dejarían en inseguridad jurídica ante las inspecciones a nuestras empresas.
A nivel español y europeo, queremos sensibilizar a todos los ministerios correspondientes de la necesidad de reivindicar la retención de IP y la figura del productor independiente en todas las posibles evaluaciones y revisiones de Directivas que nos afectan. Algunas son más sencillas como es la que tiene que ver con el geo-blocking en la Directiva de Mercado Digital.
Rubik: ¿Pero esto no se había votado ya y se había salvado el problema?
F.B.: Qué va, qué va. Está otra vez en revisión. Estamos teniendo que hacer de nuevo didáctica con las personas que tienen que tomar estas decisiones. Es esencial para el sector nuestro, y para la financiación de las obras, poder repercutir las ventanas de explotación por territorios y los derechos consecuentes por territorios. Si no, sería casi imposible financiar una película. No hay empresa en Europa capaz de pagar por una licencia paneuropea con un importe como el que supone actualmente la suma de territorio a territorio.

Para mí también es muy importante intentar colaborar activamente con el ICAA en reformar el actual sistema de ayudas para las ayudas generales y selectivas. Creo que sería bueno hacerlo de una manera lo menos apasionada y lo más científica posible. En el tema de los puntos todo el mundo pone mucha presión emocional.
Yo soy partidaria de abrir un periodo de análisis. Hacer como hace cualquier Directiva de Europa: un estudio de impacto. Que se haga por un tercero, de manera neutral. Así se ve el resultado del modelo que has venido utilizando en los últimos años. Ver qué proyectos han quedado fuera, qué perfil de empresa ha quedado fuera, qué perfil de directores…
Nosotros pensamos que el esquema actual de puntos de ayudas a la producción cinematográfica tiene un montón de elementos que no tienen nada que ver con la producción en sí, como son los puntos al distribuidor, a agente de ventas, los temas de género… Hay demasiadas variables que no tienen nada que ver con el proyecto en sí, sino con circunstancias que son periféricas.
Debe abrirse un debate de hacia dónde queremos ir. Creo que el sistema actual deja muchísimo descontento y tiene algunos efectos indeseados como que para conseguir los puntos, se hacen muchas volteretas. Creo que eso no debería ser así.
“Una de las demandas de PATE es resolver el diferencial que hay en la fiscalidad de las producciones españolas respecto a las extranjeras rodadas en España”
Rubik: A nivel de ayudas, los largometrajes siempre han sido los principales beneficiados a nivel estatal o autonómico. ¿Crees que hay pocas líneas de ayudas para series?
F.B.: Yo creo que sí, hay pocas. Es un producto que está en alza y en crecimiento. No sé si este crecimiento tiene que ver con el tiempo de visionado que requiere un episodio, que es menor al de una película, o si son los gustos de los consumidores. No sé exactamente cuál es el motivo, pero me parece muy importante que las series se puedan beneficiar de apoyos.
Pero el apoyo a series en algunos sitios se está enfocando como apoyo a guionistas para desarrollo. Eso está fenomenal, que el guionista tenga más recursos para desarrollar mejor su texto, pero tiene que haber al lado un productor que tenga la visión de la producción.
Creo que estaría muy bien que se planteara pero que no fuera un sistema para abaratar la adquisición de esos contenidos a los operadores o las grandes plataformas, sino que fuera una palanca que sirviera para que los productores, con su ojo clínico y con su capacidad de detectar oportunidades, puedan desarrollar esos proyectos. Porque no se llevan de uno en uno a las plataformas o las cadenas de TV, se llevan varios para que elijan el que más les interese. Con apoyo podría hacerlo con mayores facilidades, desde una posición negociadora menos desigual, pero debe servir para que retengan IP, no para abaratar el producto.
Rubik: Hablando de propiedad intelectual, la Ley General de Comunicación Audiovisual generó mucha protesta. Esa idea de producción independiente e IP es fundamental para las productoras en un contexto en el que parece que se las quiera convertir en ‘service’ únicamente, ¿no?
F.B.: Yo entiendo que no es un efecto buscado, creo que es un efecto indeseado porque no se han puesto medidas para evitarlo a tiempo. Otros países sí han tenido en cuenta la importancia que supone la retención de IP, porque es la única forma de tener un un sector empresarial e industrialmente fuerte y capaz.
Si no, no tienes nada, no tienes activos, de modo que te permita desarrollar tus propios productos y pedir financiación. Es un tema que hay que abordar porque es crucial para el futuro desarrollo de las empresas de este país.
Rubik: España está teniendo varios éxitos internacionales con algunas series y también obteniendo galardones. ¿Cómo valoras la situación a nivel de calidad de nuestra industria de ficción seriada?
F.B.: Yo la valoro súper positivamente, no solamente por los premios obtenidos en eventos como recientemente en Séries Mania, sino que a mí me llena de orgullo cuando leo los reports de Netflix o de Amazon sobre el global de las producciones de habla no inglesa estrenadas a nivel mundial, España está siempre en los primeros puestos.
Creo que eso es muy revelador de la calidad de producción y del talento español, creativo y empresarial. Es clarísimo. Pero cuando te pones a ver qué pasa después con esos productos de tanto éxito a nivel internacional, te das cuenta de que los ingresos derivados de su explotación no terminan en España, no benefician a la balanza de pagos española como un ingreso por exportaciones. Yo creo que hay que hacer una revisión.
Esos éxitos están muy bien porque demuestran que, si nos ponemos a ello, somos capaces de sacar adelante obras estupendas que se ven y se valoran en todos los lados, pero hay que pensar en el día de mañana y en el día de mañana lo que tienen las empresas son sus cuentas de resultados y sus activos. Y si no tienen propiedad intelectual, no tienen activos.
Rubik: Yo estoy notando que, siguiendo la tónica que han venido desarrollando las productores de largometrajes, en las series cada vez se está apostando más por realizar coproducciones internacionales, ¿verdad? Es una vía de crecimiento y fortalecimiento…
F.B.: Totalmente. En ese sentido, yo soy muy optimista. Es primordial la necesidad de circulación de la obra europea fuera del país que la produce. Que en España se vean series francesas, que en Italia se vean series españolas. Me refiero a las originales, no a formatos adaptados.
Creo que va a ser un refuerzo positivo el nuevo convenio de coproducción de series del Consejo de Europa. Es como el equivalente a Eurimages pero para producción de series en coproducción entre varios países del Consejo de Europa. Algunas empresas ya vienen haciendo sus pinitos, con éxito, en la coproducción de series, como por ejemplo se ha visto en Séries Mania con Weiss & Morales.
Te posibilita el acceso a presupuestos mayores, con lo cual eso automáticamente te da mayor calidad de producción y luego te permite la circulación de la obra de una forma natural cuando las historias son interesantes en los países coproductores.
Hay algunos inconvenientes que hay que ir limando. En la coproducción de cine, la dinámica es más ágil y más sencilla. Aquí tienes que involucrar cadenas privadas o públicas de varios países, de modo que los procesos de toma de decisión a veces son muy complicados y lentos. Eso te lleva a tener un elenco de profesionales paralizados o amarrados en fechas.
Pero es una salida natural y estupenda. Ojalá hubiera muchas coproducciones de series entre diferentes países europeos. Creo que sería muy bueno para todos, no solo para la industria, sino también para los consumidores.

Rubik: Los últimos años han estado muy marcados por el Spain Audiovisual Hub, que finaliza este año. ¿Crees que se han aprovechado bien los fondos?
F.B.: Yo te puedo dar mi opinión de la parte en la que yo estuve durante dos años, ICEX – Invest in Spain, para atracción de rodajes y de inversiones. Yo creo que el Spain Audiovisual Hub ha cumplido con creces los objetivos que se marcó como plan del Gobierno. Es muy importante resaltar que es la primera vez que se determina que el audiovisual es un sector estratégico en nuestro país.
Hay que celebrarlo, pero en cuatro años no conviertes un sector en estratégico porque sí, sino que hace falta una tarea constante y hace falta una continuidad. Los recursos de los fondos comunitarios se han utilizado correctamente. Imagino que ahora estarán en la fase de de auditoría y comprobación y estoy convencida de que no va a haber ningún problema.
Pero ahora, con los ojos desde el sector privado de la producción, creo que la parte de atracción de rodajes a España y de inversiones ha funcionado muy bien, porque han venido muchísimas empresas extranjeras, pero ahora haría falta voltear la tortilla. Haría falta dedicar un esfuerzo a conseguir que la parte española funcione igual de bien.
Celebrando lo bien que el plan ha funcionado en los objetivos que se marcaron, haría falta una segunda parte en la que el sector de la producción español fuera estratégico y se tuvieran en consideración medidas que pudieran convertirlo en un sector que funcionase con perspectivas de durar en el futuro. Esto no se trata de un pelotazo de un año y ya está. Se trata de una crecimiento sostenido y sostenible de las empresas, que vayan cogiendo fuerza económica y que puedan competir a nivel europeo e internacional. Para eso hace falta dinero y hace falta retención de IP.
Rubik: Pero los fondos europeos ya no están. Por las conversaciones que tenéis con las instituciones, ¿crees que va a haber oportunidad de que se pongan los recursos para continuarlo?
F.B.: Yo no lo veo fácil, sobre todo teniendo en cuenta la situación de los Presupuestos Generales del Estado. Pero no necesariamente todas las medidas tienen un coste económico. Hay medidas que son más bien de voluntad política y que no necesariamente llevan aparejadas un tremendo coste económico. Por ejemplo, monetizar el incentivo fiscal de las producciones españolas. Eso no lleva un coste aparejado y, si hubiera voluntad política de arreglarlo, sería un alivio porque supondría más de un 20% más del incentivo actual: 30% en el primer millón en el territorio común.
Un 20% de ese dinero es mucho dinero. Las producciones extranjeras lo tienen fácil porque lo hacen con el cashback, que es un sistema muy sencillo con la productora local de service pero para nosotros no es así de fácil. Esto daría bastante fuelle a las empresas.