Guionista y directora argentina residente en Madrid, con experiencia en ambos lados del Atlántico, Jesica Aran ha estado presente en la novena edición de Conecta Fiction, un mercado que ha sido clave en el desarrollo de varios de sus proyectos. Por Sara Rodríguez Martín

En RUBIK charlamos con ella sobre su recorrido, el papel de los mercados internacionales y los retos que enfrentan las nuevas voces dentro de una industria cada vez más exigente.
Rubik: ¿Qué te está pareciendo esta novena edición de Conecta?
Jesica Aran: Bueno, a mí lo que pasa con Conecta es que es un mercado del que, todos los años, algo me llevo. El primer año que vine, conseguí los contactos para una serie que terminamos produciendo para Disney Channel España que es Campamento Newton. El tercer año fue el Premio Conecta de RTVE, con quien tenemos un proyecto en desarrollo. Otros años ha sido el contacto de productores que me han llamado para trabajar.
Entonces, para mí es uno de los mercados que más me gusta, y dónde yo siento que tengo más resultados. Así que este año vengo con mucha ilusión, sobre todo por el momento actual de la industria, que está retrotrayéndose y hay que ser más estratégico. Y más desde el punto de vista de los guionistas, con el contenido que desarrollamos, de entender lo que está buscando el mercado, y ver por dónde van los tiros.
Es muy loco, porque hay gente que está en Madrid y que yo, viviendo en Madrid, podría ver cuando quisiera. Pero al final me viene bien tenerlos a todos en un mismo sitio. Es un mercado donde, la verdad, yo siempre me siento en casa y súper contenta de volver a ver gente.
Rubik: Y sobre esos proyectos, ¿cuántos de ellos han salido adelante gracias a tu participación en Conecta?
J.A.: Pues el primer Conecta fue mi primer contacto con lo que en ese momento era el equipo de desarrollo y producción de Disney España, y un año después estábamos cerrando con ellos la preventa de Campamento Newton. Luego, sobre el proyecto en desarrollo que tenemos con Televisión Española, ese premio de Conecta nos ha permitido entrar de lleno en la industria.
Estaba en AviFilms con un socio de Argentina y se nos permitió tener visibilidad, contar con recursos económicos para poder desarrollar un proyecto y trabajar con buenos guionistas. En el caso de Olvida mi nombre, que también ganó un premio Conecta en 2021, pudimos, durante el desarrollo, trabajar con Silvia Arrivas en todo lo que eran los argumentos y la escaleta de la serie, y con Xavi Puerta en los guiones.
Además, en el caso de la productora, siendo una productora de Argentina que aterriza en España, o en mi caso, siendo una guionista que aterriza en España y se quiere meter en la industria, la repercusión de todo este camino por Conecta fue una de las cosas que hizo que yo entrara en el equipo de escritura de Desaparecido, la serie de Pausoka que se estrenó hace poquito en Netflix. Entonces, yo soy muy cauta con las reuniones, pero la verdad que en Conecta siempre algo me sale, así que es como mi comodín, mi mercado de la suerte.
Rubik: Además, tú eres guionista, directora y productora, ¿cómo combinas estas 3 facetas?
J.A.: La de productora estoy tratando de dejarla de lado. Porque entiendo que esto le pasa también a muchos colegas, que tu interés inicial, por así decirlo, es guionista o director, y el camino que encuentras para mover tus proyectos cuando recién arrancas es montarte tu propia productora, tratar de financiarte los proyectos y demás.
Es muy difícil de compaginar, la industria es súper exigente a nivel competitivo, porque estamos todos compitiendo por pocos espacios. Y cuando tú eres una empresa chica, compites a la par con empresas más grandes. Entonces eso te hace entrar en una vorágine que no es muy sana. Yo hace ya dos años que a mí me renta más en mi tiempo y en mi salud mental dedicarme a lo que me gusta, que es guion.
Por eso he ido soltando cosas de producción, que, por otro lado, son las cosas que me permitieron en su momento, por ejemplo, meter Campamento Newton en Disney o hacerme un espacio y venir a los mercados para que la gente me conozca. Pero ahora me estoy centrando solo en guion, y estoy empezando a tratar de poner un pie aquí en España en dirección.
En Argentina he dirigido cortos, he dirigido dos series financiadas por el INCAA… Pero todavía no he dirigido fuera de Argentina. Tengo una película que está ahora mismo con Par Producciones y LaCima Producciones y es una película que estoy moviendo con ellos para llevar la producción y que va a ser lo primero que dirija aquí en España.
Rubik: Existe ahora también un debate en torno a lo que es “ser emergente” en la industria. Tú tienes muchísimos trabajos ya acumulados, pero ¿te consideras emergente?
J.A.:Yo me considero emergente todavía porque siento que no tengo todas las garantías o todos los pergaminos, como decimos en Argentina, para que solo mi nombre sea garantía de éxito. En ese sentido, sí me considero emergente todavía. Yo, por un lado, evidentemente, estoy a favor de que nos paguen a los guionistas por el trabajo que hacemos, porque es mucho curro, pero también entiendo que cuando eres guionista por tu cuenta, autónomo o freelance, la única herramienta que tienes para mostrar tu capacidad es escribir.
Es una situación tramposa y estoy entre la espada y la pared de escribir un guion y que no me lo paguen, pero también lo necesito escribir, porque Jessica Aran aún no es garantía de éxito. Estoy todavía en un momento donde tengo que probar que lo que yo hago merece la pena. Por eso sí me considero emergente.
Luego, es cierto que si yo soy emergente, el que termina de salir de la escuela, entonces, ¿qué es? Quizás emergente es más un espectro. Y yo poder decir que tengo cosas producidas, evidentemente, da un poco de tranquilidad a los productores y a mí me sirve de plataforma, pero no tengo todavía ni de casualidad los pergaminos que tienen otros guionistas.

Rubik: ¿Y cuál dirías que es el mayor reto al que te enfrentas en este camino?
J.A.: Yo creo que es que la industria endogámica y no ha dejado de serlo. Es la realidad. Empiezan a aparecer espacios como estos marcados, que en teoría vienen a democratizar un poco el acceso a la industria, pero luego también es cierto que para entrar a los mercados hay que tener un soporte económico.
O, bueno, si tienes un proyecto suficientemente bueno, igual te apoyan. Están un poco más democratizados que hace 10 años, pero no completamente. Y estamos ahora mismo en un momento donde las productoras no quieren arriesgar, y entiendo que hay decisiones empresariales que es ir a lo seguro. En cuanto a contenido y en cuanto a talento.
Y lo entiendo, pero también pienso que son necesarios espacios que ya sea financiados por públicos o privados, sean una plataforma para nuevas voces, porque luego también termina sucediendo que hay mucho contenido, muchos proyectos que son un pelotazo, y cuando te pones a ver quién está detrás de ellos, es una persona que antes no había hecho nada. Entonces, hay un montón de casos de éxito de creadores que son las primeras cosas que colocan, y eso debería suficiente como para que las empresas tengan impulso de buscar voces nuevas. Creo que el reto más grande es sortear esa puerta de entrada que tiene la industria, y buscarte la vida y los recursos para que te vean.
Rubik: Y sobre los temas que se abordan en tus obras, sobre género, política o colectivo LGTB, ¿qué te inspira para escribir sobre ellos?
J.A.:Yo creo que son 2 cosas. Por un lado las cosas que me divierte escribir. A mí me gusta mucho consumir aventura, acción, ciencia ficción y yo siempre digo que me voy a considerar “exitosa”, no cuando tenga una peli seleccionada en un festival clase A o que tenga una buena crítica, sino cuando en una ComicCon, un chico lleve una camiseta de algo que yo creé. Y luego, evidentemente, hay temas que a mí me atraviesan, que tienen que ver con mi generación, con ser mujer, con ser milenial, con ser ahora una inmigrante y demás. Cosas que en el momento de crear los proyectos, no las pienso, pero cuando me pongo a revisar las cosas que escribo, están ahí.
También pienso que la ficción tiene dos responsabilidades. Por un lado, reflejar la diversidad que hay en la realidad. Y por otro lado, tender puentes a esa realidad. Sí vamos a hablar de la comunidad LGTB y demás, no sé cómo podemos estar siempre contando historias de gente saliendo del clóset. Ese debate ya se ha dado y ahora tienen que contarse historias con normalidad. Una productora me dijo una vez que la ficción nos ayuda a estar menos solos y no sabes cómo lo que escribes le cambia la vida a una persona.
Rubik: Como argentina y profesional del sector, ¿cómo estás viendo el impacto que están teniendo las políticas actuales del gobierno de Milei sobre la industria cinematográfica en Argentina?
J.A.: Mira, los argumentos que tienen muchas personas para apoyar a ese presidente y a esas políticas, son lo económico. Vale, si son económicos, ¿qué tiene que ver la iglesia? ¿Qué tiene que ver la comunidad LGTB? ¿Qué tiene que ver los derechos de las mujeres? O sea, en realidad está hablando de política, pero se está metiendo con un montón de estado de bienestar de personas, de derechos ganados, que son lo que te desarma tu discurso. Y ahí sí vamos a más, hay un argumento que es el ¿por qué yo, por ejemplo, tengo que pagarle los abortos a las mujeres? Y es como, ¿por qué si tu fumas y tienes los pulmones destruidos, tengo que pagarte yo una operación de pulmones? Pero vivimos en comunidad. Para mí la educación y la salud tienen que ser públicas, igual que la cultura.
Los gobiernos anteriores, no entrando en partidismos, entendieron que una productora emergente no puede competir con una productora que lleva 50 años y que tiene recursos, y en su momento, el INCAA tuvo concursos federales que repartían los premios entre provincias. Yo pude competir con mis pares, a nivel de las historias que contábamos, a nivel presupuesto, a nivel de exigencias, a nivel de preparación y al mismo nivel de respaldo económico. Se trataba de atender las diferentes voces del país. Me parece terrible, me parece un ataque al Estado de Bienestar, y aunque entiendo de dónde viene, evidentemente no comparto.
Yo tengo mucho que agradecerle a los programas del INCAA. Las dos series que dirigí en Argentina, y los muchos desarrollos que pude traer a los mercados, fueron por incentivos públicos, y sin esos incentivos públicos, una persona como yo, que a lo mejor, no viene de una familia con pasta, no hubiera tenido los recursos. Y menos para mudarme a España y poder decir que hoy tengo dos series de Netflix. Pero no me olvido de dónde vengo, y quiénes me facilitaron esos primeros escalones. Sería muy desagradecida si lo hiciera.
Rubik: Además, existe ese argumento de no querer financiar el cine argentino con dinero público porque no son películas rentables. ¿Qué opinas de esto?
J.A.: Es que, de hecho, ahí también hay una falacia. El cine en Argentina funciona con una ley que es de 1990, que básicamente lo que dice es que de cada en entrada de cine, cada ticket que se vende, hay un 10% que se destina a financiar contenido argentino. Entonces, cuando llenas las salas de cine con producciones extranjeras Marvel, Disney y demás, a través del consumo se está financiando contenido local.
Y eso no son impuestos, es un dinero que, en todo caso, pierden los distribuidores y los propios cines. Para mí todas las industrias culturales tenían que tener eso. Así que esos argumentos forman parte de la falacia de este tipo de gobiernos y su discurso de odio que a la larga, por más que saques a flote al país, te vas a cargar la industria en el proceso. Entonces, yo entiendo que las cosas no son blanco y negro, pero me parece que los extremos nunca son buenos.