European Film Promotion (EFP) es una red de instituciones de cine de 37 países europeos (entre ellos el español ICAA) que apoya al cine y a los profesionales europeos para fortalecer su presencia en los mercados actuales y expandirse hacia nuevos territorios. RUBIK ha entrevistado a Jo Mühlberger, director general adjunto, para conocer más sobre la red. Por Carlos Aguilar Sambricio

En pocos meses, European Film Promotion (EFP) cumplirá 30 años, lo que se traduce en que es un buen momento para repasar su labor y vislumbrar lo que viene en el futuro.
Rubik: Producers on the Move es un programa de referencia dentro de la industria. Para quienes no lo conozcan, ¿qué ofrece a los productores emergentes y cómo son seleccionados?
Jo Mühlberger: En 2026 el programa entra en su 27.ª edición, y 546 productores han participado en él durante los últimos 26 años.
EFP lo presenta como una plataforma para 20 productores de 20 países europeos, que combina sesiones preparatorias online con un intenso programa en Cannes que incluye presentación de proyectos, reuniones individuales, estudios de caso seleccionados, eventos de networking y una campaña internacional de promoción.
El modelo de selección también es sólido: los productores son primero nominados por sus institutos nacionales de promoción cinematográfica y después seleccionados por EFP mediante un riguroso sistema de puntuación, con criterios vinculados a la experiencia en coproducciones internacionales y al historial en festivales o distribución.
El valor a largo plazo del programa se refleja en los logros de sus antiguos participantes. Solo en Cannes 2026, 33 antiguos Producers on the Move participan en la programación del festival. Pero su impacto va mucho más allá de las selecciones individuales en festivales: muchos antiguos participantes consiguen contactos duraderos y un intercambio profesional continuo con miembros de su promoción, incluso muchos años después.
«El valor a largo plazo de Producers on the Move se refleja en los logros de los antiguos participantes. Solo en Cannes 2026, 33 antiguos participantes forman parte de la programación del festival»
Rubik: La iniciativa Shooting Stars también es muy destacable. Mucha gente cree que la limitada circulación de las películas europeas fuera de sus países de origen se debe a la ausencia de un verdadero sistema de estrellas europeo. ¿Consideras que es un desafío para Europa y que iniciativas como Shooting Stars son esenciales para afrontarlo?
J.M.: Efectivamente, la visibilidad transfronteriza de actrices y actores sigue siendo un verdadero desafío en Europa. No porque Europa carezca de talento, sino porque nuestro panorama audiovisual sigue fragmentado entre idiomas, mercados y hábitos de consumo, incluso con la creciente importancia de las coproducciones internacionales.
Precisamente por eso European Shooting Stars es tan importante. Cada año, el programa lleva a diez talentos interpretativos destacados a la Berlinale, donde incrementa su visibilidad ante la prensa internacional, los profesionales de la industria y el público. Al mismo tiempo, organizamos la Actors Industry Network, un programa intensivo de tres días que los conecta directamente con directores de casting, agentes, productores y cineastas.
El proceso de selección también es muy sólido: cada uno de los institutos miembros de los 37 países puede nominar a un candidato, y la selección final la realiza un jurado internacional. Lo que considero especialmente valioso es que el impacto puede ser muy concreto. Tras participar en Shooting Stars, los actores suelen ser invitados a castings de coproducciones internacionales, y cada vez los vemos más en películas fuera de sus territorios de origen.

Rubik: Reunís entidades de 37 países. ¿Cómo conseguís coordinar a tantas organizaciones de países tan diversos?
J.M.: EFP funciona como una red. Reunimos a todos nuestros miembros al menos dos veces al año, y estos encuentros son extremadamente importantes para el intercambio entre institutos. Nos permiten ponernos al día sobre desarrollos nacionales e internacionales, compartir ideas y debatir tanto nuestros programas actuales como posibles nuevas iniciativas.
Lo que conecta a todos los miembros es el objetivo compartido de apoyar a los profesionales de sus industrias nacionales a nivel paneuropeo, ya sea generando visibilidad, abriendo puertas a nuevas redes o fortaleciendo su presencia fuera de Europa. Ahí es donde la red realmente demuestra su valor, especialmente cuando se trata de promocionar internacionalmente el cine y el talento europeos.
El hecho de que nuestros miembros procedan tanto de países pequeños como grandes hace que el intercambio sea especialmente fructífero. Los institutos con presupuestos más limitados pueden compartir formas de trabajo muy eficientes y pragmáticas, mientras que aquellos con más recursos y acceso frecuente a festivales y mercados internacionales pueden compartir experiencias, contactos e información de mercado de esos territorios. Todos aprenden unos de otros.
Al mismo tiempo, todos los miembros tienen la misma voz, independientemente del tamaño del país que representen. Esto siempre ha sido —y sigue siendo— esencial en la forma en que nos comunicamos y trabajamos juntos como red.
Rubik: Algunos institutos cuentan con presupuestos considerablemente mayores que otros. ¿Cómo garantizáis un esfuerzo equilibrado dentro de EFP y evitáis las desigualdades?
J.M.: Somos muy conscientes de que nuestros países miembros tienen capacidades financieras muy diferentes y de que el tamaño de sus industrias audiovisuales varía considerablemente. Al mismo tiempo, uno de los principios fundamentales de EFP es la igualdad: todos los miembros tienen los mismos derechos y la misma voz dentro de la red, independientemente del tamaño del país que representen.
Este principio también se aplica a la participación en nuestros programas. Queremos evitar cualquier tipo de jerarquía. Por ejemplo, la impresión de que algunos participantes o películas provienen de “parientes pobres” dentro de la familia europea. Eso sería completamente contrario al espíritu de EFP. En cambio, la curaduría es clave en todos nuestros programas y actividades: los proyectos, películas y talentos se seleccionan en función de su profesionalidad, relevancia y potencial internacional, no según la fortaleza financiera de su país de origen.
Nuestros miembros deben contribuir a los programas de manera justa. Pero gracias al importante apoyo financiero que recibimos de Europa Creativa MEDIA, podemos mantener las cuotas de participación en un nivel razonable y equilibrado. Esto es esencial, porque permite participar a institutos con diferentes presupuestos preservando el principio de igualdad de condiciones.
«La visibilidad transfronteriza de actrices y actores sigue siendo un verdadero desafío en Europa. No porque Europa carezca de talento, sino porque nuestro panorama audiovisual sigue estando fragmentado»
Rubik: ¿Cómo ves el estado actual del cine en Europa? ¿Qué os transmiten los institutos de los distintos países?
J.M.: Todos sabemos que el ecosistema audiovisual atraviesa un periodo de profundos cambios y sí, es desafiante. Pero al mismo tiempo no es un panorama negativo. También estamos viendo un alto nivel de actividad productiva en toda Europa, aunque el crecimiento es especialmente visible en la producción de series.
Lo que también percibimos muy claramente es la necesidad y la voluntad de un intercambio paneuropeo más estrecho. Esto se está volviendo cada vez más importante, porque muchos de los desafíos a los que se enfrentan nuestras industrias ya no son puramente nacionales. Las cuestiones relacionadas con financiación, distribución, comportamiento de las audiencias, desarrollo de talento y visibilidad internacional nos afectan a todos, aunque adopten formas distintas en cada país.
Dicho esto, no existe una única tendencia europea que se aplique por igual a todos nuestros institutos miembros. Sus estructuras, mandatos y posiciones dentro de sus respectivos sistemas nacionales son muy diversas, y también lo son los cambios que están experimentando. Algunos países afrontan retos en la financiación; otros, cuestiones de recuperación de audiencias, acceso al mercado o capacidad de producción.
Esta diversidad es precisamente la razón por la que el intercambio dentro de EFP es tan necesario y valioso: nos permite comprender las distintas realidades de Europa e identificar dónde podemos actuar conjuntamente.
Rubik: ¿Qué actividades habéis organizado para el Marché du Film? Producers on the Move es obviamente una de ellas, pero ¿qué más?
J.M.: Por supuesto, Producers on the Move está en el centro de nuestras actividades en Cannes. Es uno de nuestros programas clave, y el festival y el Marché du Film ofrecen el entorno adecuado para presentar a los productores seleccionados, conectarlos con la industria internacional y generar visibilidad para sus proyectos.
Al mismo tiempo, Cannes es también un momento de trabajo importante para EFP más allá del propio programa. Tenemos muchas reuniones con nuestros socios; es la ocasión ideal para encontrarnos en persona, revisar colaboraciones en curso y debatir la planificación futura. También aprovechamos la oportunidad para reunirnos con posibles nuevos socios y explorar ámbitos en los que una cooperación adicional pueda tener sentido.

Rubik: En los próximos meses, ¿qué iniciativas vais a impulsar?
J.M.: Justo después de Cannes seguiremos preparando un panel para el MIFA de Annecy. Al mismo tiempo, organizaremos Film Sales Support en torno a Tribeca, antes de pasar a FUTURE FRAMES en Karlovy Vary en julio, que sigue siendo una importante plataforma de lanzamiento para directores europeos emergentes.
También seguimos desarrollando EUROPE! Voices of Women+ in Film junto a nuestros socios en Sídney, Busan y Río. Y, de cara a septiembre, estamos organizando el EUROPE! Hub en el recién lanzado TIFF: The Market de Toronto.
Así que los próximos meses estarán muy centrados en continuar nuestros programas consolidados, al mismo tiempo que desarrollamos nuevas alianzas y formatos en lugares donde vemos un gran potencial para el cine y el talento europeos.
Rubik: ¿Cuáles son los principales desafíos para EFP en los próximos años?
J.M.: Destacaría cuatro desafíos principales. El primero, servir a una red con realidades nacionales muy distintas y, al mismo tiempo, actuar estratégicamente como una única plataforma europea. Nuestros miembros operan en contextos muy diversos, por lo que es importante comprender esas diferencias y también identificar dónde podemos hablar y actuar juntos.
El segundo, preservar la flexibilidad. EFP necesita seguir optimizando sus programas y actividades, al tiempo que se adapta a las nuevas tecnologías y a la forma en que están transformando nuestra industria, desde el desarrollo, la producción y la promoción hasta la distribución y el comportamiento del público.
El tercero, mantener la visibilidad del cine y el talento europeos en un mercado global cada vez más competitivo. Esto también implica pensar en nuevos programas, formatos y alianzas que puedan ayudarnos a generar visibilidad allí donde más se necesita.
Y el cuarto es la estabilidad financiera y el futuro del apoyo MEDIA. El trabajo de EFP depende de un fuerte compromiso europeo con la promoción y la colaboración internacional, y esto seguirá siendo esencial en los próximos años.
«Uno de los principios fundamentales de EFP es la igualdad: todos los miembros tienen los mismos derechos y la misma voz dentro de la red, independientemente del tamaño del país que representen»
Rubik: Existe bastante preocupación en el sector respecto al nuevo programa AgoraEU, especialmente en relación con preservar el espíritu de Europa Creativa MEDIA y garantizar que disponga de un presupuesto propio separado de una financiación audiovisual más amplia. ¿Cómo veis la situación y cómo debería ser el nuevo AgoraEU?
J.M.: Efectivamente, es una cuestión que muchas personas del sector están abordando actualmente, y con razón. Desde nuestra perspectiva, es esencial que se preserven el espíritu y los logros de Europa Creativa MEDIA.
Desde su creación, el programa MEDIA ha desempeñado un papel crucial en el fortalecimiento de las estructuras, la competitividad y la vitalidad de la industria audiovisual europea. Su impacto ha sido verdaderamente paneuropeo: ha apoyado la colaboración transfronteriza, ha ayudado a que películas y talentos viajen más allá de sus mercados nacionales y ha contribuido a los valores europeos y a un espíritu europeo.
El programa AgoraEU deberá seguir reconociendo las necesidades específicas del sector audiovisual. Esto también significa mantener un presupuesto dedicado y claramente identificable para el apoyo audiovisual. Confiamos en que los miembros del Parlamento Europeo entiendan la necesidad de continuar con una estructura europea de apoyo fuerte, visible y específica para el sector; una estructura que se base en los logros de Europa Creativa MEDIA y que siga sirviendo a la diversidad, la independencia y la visibilidad internacional del cine y las obras audiovisuales europeas.