Karina Jury: “En la cinematografía española hay un modo poético y único de percibir lo bello de la crudeza”

julio 19, 2024
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Aprovechando su visita a España para buscar socios para coproducciones en Conecta Fiction, Rubik entrevistó a la productora chilena Karina Jury, para conocer más sobre su productora, 17Films y sus proyectos, entre los que destaca La Colina. Se trata de su primera película como directora, para la cual busca socios coproductores españoles porque, según apunta, nadie mira al drama como España. Por Miguel Varela.

Karina Jury

Rubik: Háblame sobre 17Films y los proyectos que habéis desarrollado en los últimos años

Karina Jury: Somos una productora con dos áreas de negocio. La primera es un área dedicada a proyectos infantiles, donde desarrollamos fundamentalmente proyectos relacionados con el medio ambiente. Tenemos dos series producidas en esta línea.

Una de animación, Hola Flinko, en la que los protagonistas son animales en peligro de extinción, que viajan a través de distintos países, desde Chile a Canadá, pasando por México o Colombia. Es un proyecto muy grande, 360º, que además de la serie se completa con un show en vivo que ya ha tenido 50 representaciones, talleres, merchandising, material didáctico… la música también es muy importante en este proyecto ya que, en cada país por el que pasan los animales, escuchamos la música propia de la zona, así que los niños aprenden escuchando cumbia, samba, sonido andinos…

Y luego tenemos Microterrícolas, la primera serie de acción real, de ficción, protagonizada por insectos. Fue un trabajo muy arduo porque nosotros escribimos los guiones… y literalmente teníamos que conseguir que los insectos de algún modo actuaran. La producción tardamos en desarrollarla más de dos años y el resultado fue increíble. Es una serie muy interesante, conseguimos buenas narrativas a través del doblaje, por ejemplo, imagínate cuando los insectos salen de expedición y se enteran de que existen los pumas, los debates que tienen al respecto. Estrenamos en abril en Chile, en la segunda semana tuvieron que redoblar la emisión de los capítulos y después de un mes, triplicarlos.

Microterrícolas

Rubik: ¿Y cuál es la otra rama del negocio?

K. J.: Un área de negocios enfocada sobre todo a las coproducciones internacionales. Hasta la fecha, hemos llevado a cabo películas con España, Perú, Italia, Brasil e Italia. De hecho, uno de los objetivos para este viaje a España es encontrar un socio para coproducir mi primera película como directora y guionista. Ya está medio montado el proyecto, estoy viendo un par de productoras para incorporar. Para mi, este proyecto es todo un desafío, llevo 22 años en la industria y es la primera vez que me voy a poner detrás de las cámaras a dirigir. Va a ser un proyecto financiado por el Fondo de Desarrollo de Chile, para el que este proyecto salió ganador.

Rubik: ¿Cuáles son los motivos que te han llevado a buscar socios españoles para tu primer proyecto como directora?

K. J.: Hay algo muy concreto que yo busco en España para La Colina. Se trata de una forma de percibir la realidad de una forma mágica y poética que yo tengo como referencia y que no se encuentra de la misma forma en ninguna otra parte del mundo.

Soy muy fan de la mirada, por ejemplo de Fernando León de Aranoa. Princesas es una película que a mi me llegó totalmente al corazón y mi película tiene cierta inspiración de ella.

En España hay un modo muy particular de representar con belleza la crudeza, que te hace querer profundamente a los personajes y querer que formen parte de tu vida. Es como si los conocieras, como si formaran parte de tu vida desde el primer minuto… por eso yo he buscado una coproducción con España, porque quiero que mi primera película tenga ese tono.

Rubik: Cuéntanos más sobre la narrativa de La Colina

K. J.: Es un thriller dramático sobre tres mujeres que se enfrentan a la situación de que llega un grupo de personas que quieren apropiarse del barrio en el que viven. La película trata sobre cómo estas tres mujeres, cuyas historias se entrecruzan, hacen cambiar el clima de opinión de ese barrio para defenderse de esa situación. Las protagonistas se cruzan, se relacionan y a partir de ahí arranca una espiral de venganza y violencia del que ya no podrán escapar.

Rubik: Estuviste en Conecta Fiction&Entertainment junto a una amplia delegación de productores chilenos, en un encuentro con otros productores españoles. ¿Qué te aportó la jornada?

K. J.: Me encanta Conecta, este fue el tercer año que asistí y es un mercado que me aporta mucho. En mi caso particular, me sirvió para buscar socios para varios proyectos. Por un lado, estoy interesada en que la nueva temporada de Hola Flinko tenga lugar en Europa, con animales europeos. Por otro, estoy buscando plataformas para algunas de las coproducciones y también socios para incorporar a La Colina, empresas boutique que tengan foco en temática femenina, que tengan ese gusto por el drama humanista que te comentaba antes.

Hola Flinko

Rubik: ¿La cinematografía chilena suele atraer las miradas de los que buscan socios coproductores en los mercados?

K. J.: Te puedo decir que Chile y España acaban de cerrar su séptimo acuerdo de coproducción, somos un país que coproduce muchísimo. Yo misma tengo cuatro películas con Italia, con España, tres con Perú… Y no solo nos nutrimos financieramente, también artísticamente. Nos encanta encontrar, a través de la coproducción, nuevos tonos y miradas.

Tenemos un estilo que está muy bien valorado en los Festivales, siempre hay cine chileno en Cannes, Berlín, San Sebastián… yo siempre digo que esa mirada se debe a la cordillera (Los Andres), ya que nos conduce a tener esa mirada bien intimista y distinta a otros países latinoamericanos.

En cierto modo, también tenemos un estilo narrativo cercano a lo europeo, que nos ha permitido forjar una afinidad muy grande con mercados como el español. Y esa dinámica todavía se va a potenciar todavía más a partir de este último acuerdo de coproducción, ya que permitirá llevar a cabo coproducciones independientemente de qué país aporte el fondo mayoritario o minoritario, que era algo que hasta hace muy poco no podíamos hacer.