El programa de residencias Ikusmira Berriak es una de las actividades de industria más importantes que tienen lugar en el Festival de San Sebastián. Entrevistamos a su coordinadora, Maialen Franco, para saber más detalles de esta iniciativa promovida por Tabakalera, Elías Querejeta Zine Eskola y el propio certamen. Por Carlos Aguilar Sambricio

Si quieres conocer información de los seis proyectos participantes en la 11 edición que se está desarrollando, pincha aquí.
Rubik: Hay un boom de residencias, laboratorios e incubadoras. ¿Qué tiene de especial Ikusmira Berriak en el panorama de la industria audiovisual?
Maialan Franco: En un momento donde abundan las residencias, laboratorios y otros espacios de apoyo creativo, un programa de desarrollo de proyectos audiovisuales necesita ofrecer mucho más que tutorías o espacio de trabajo para destacar.
Una de las características que hace especial a Ikusmira Berriak es el trabajo conjunto por parte de tres instituciones que trabajan bajo un mismo techo: el Festival de San Sebastián, Tabakalera y Elías Querejeta Zine Eskola. Este ecosistema compartido, que también alberga una filmoteca o un laboratorio audiovisual, reúne simbólicamente el pasado, el presente y el futuro del cine. Más allá de una colaboración puntual, se trata de una comunidad viva que apoya a cineastas a través de distintos proyectos comunes. Ikusmira Berriak es uno de ellos.
Cada institución aporta al programa un saber específico, fruto de su trayectoria profesional. No existe, en el panorama estatal, otro programa de desarrollo audiovisual respaldado por tres instituciones de esta naturaleza y con este nivel de integración. Las tres instituciones compartimos una convicción clara: sacar adelante un proyecto cinematográfico es un proceso complejo y cada cineasta necesita algo distinto. Por eso, el programa ofrece un acompañamiento curado y personalizado, y un acceso real a redes de profesionales.
Otra de las particularidades que hace único el programa es su formato integral, que permite una evolución real y orgánica del proyecto, trascendiendo la lógica de una sola etapa para abarcar un proceso más amplio desde la fase incipiente del proyecto hasta la exhibición de la película. Esto se traduce en un acompañamiento sostenido a lo largo del tiempo, que no solo apoya la realización, la producción y la visibilidad, sino que también se compromete con la trayectoria profesional de quienes participan y sus carreras cinematográficas a largo plazo.

Rubik: En esta 11 edición se recibieron 487 proyectos, un 34% más que la anterior. A pesar de estar ya consolidada, la iniciativa sigue creciendo con fuerza. ¿Cómo valoras este dato y la evolución de la residencia?
M.F.: Tras una década de trayectoria, el programa se ha consolidado como un referente y atrae cada vez más la atención de cineastas. En sus inicios, Ikusmira Berriak recibía entre 30 y 40 proyectos. Sin embargo, entre 2017 y 2018, tras un proceso interno de autorreflexión, el programa reformuló su formato y modelo, transformó sus puertas de acceso y dio el salto hacia la internacionalización. Este cambio marcó un punto de inflexión: desde entonces, la cantidad de proyectos recibidos ha ido en constante aumento (487 proyectos en la última edición).
Pero el trabajo interno de las tres instituciones no se ha detenido ahí. Somos plenamente conscientes de las necesidades cambiantes del sector, y creemos que el crecimiento en visibilidad e interés que ha experimentado el programa en los últimos años se debe, en gran medida, en el fortalecimiento del acompañamiento y en el compromiso con una selección diversa, tanto en términos geográficos como de temáticas, identidades y formatos.
Además, el programa ha promovido una red sólida entre sus participantes, generando un apoyo sostenido y un cuidado en sus trayectorias profesionales. En este sentido, la evolución del programa no puede entenderse sin la contribución de las cineastas que han formado parte de él. Valoramos profundamente este recorrido conjunto y, por ello, asumimos con responsabilidad el compromiso de seguir adaptándonos a las realidades del sector audiovisual, con el objetivo de ofrecer a cada proyecto el apoyo que realmente necesita en cada etapa de su desarrollo.
Rubik: ¿Cómo se trabaja conjuntamente en la organización entre Tabakalera, el Festival de San Sebastián y EQZE?
M.F.: El trabajo conjunto entre las tres instituciones se sostiene con un esfuerzo constante a lo largo del año y con una visión estratégica articulada en torno a tres ejes: la formación y transmisión de conocimientos; la búsqueda, acompañamiento y desarrollo de nuevos talentos; y la investigación y el pensamiento cinematográfico.
Juntas hemos conseguido articular un sistema innovador de apoyo al talento cinematográfico que va más allá del respaldo puntual y pone el foco en la cineasta y en su desarrollo profesional.
Este trabajo conjunto también se ve potenciado por el ecosistema y el lugar en el que trabajamos: un edificio singular, como es Tabakalera, que alberga un centro internacional de cultura contemporánea (el proyecto cultural de Tabakalera), un festival de cine de reconocido prestigio internacional (Festival de San Sebastián) y un centro de formación, pensamiento e investigación de cine (Elías Querejeta Zine Eskola). Además, el edificio cuenta con una filmoteca (la Filmoteca Vasca), una pantalla de cine con programación anual curada por todas las instituciones que habitan el edificio y un laboratorio audiovisual, entre otros recursos. Todo ello facilita el trabajo compartido.

Rubik: ¿Qué criterios principales se siguen para elegir a los residentes? ¿Hay una línea editorial para el tipo de proyecto que se elige?
M.F.: Los proyectos que se presentan en la convocatoria se encuentran en una fase de desarrollo. Por ello, más allá de ideas innovadoras o de los temas que abordan, el programa valora especialmente la presencia de una mirada cinematográfica propia: una cineasta con una visión singular y con el potencial de ser acompañada a lo largo del tiempo, más allá de un único proyecto puntual. La selección final se guía por esa búsqueda de nuevas voces, que dialoguen con el presente.
A su vez, Ikusmira Berriak apuesta por construir un espacio plural y representativo. Por ello, a la hora de seleccionar los proyectos, el comité de selección, formado por un miembro de cada una de las instituciones, tiene en cuenta otros aspectos relacionados con la diversidad en todas sus formas: geográfica, identitaria, cultural, generacional y de trayectorias. El programa busca crear un espacio que refleje el panorama audiovisual actual, y que ayude a transformarlo, facilitando el acceso real a nuevas generaciones de cineastas y construir un entorno abierto, inclusivo y comprometido con el futuro del cine.
Rubik: Esta edición afronta la segunda fase, que tiene lugar en el Zinemaldia. ¿Habéis introducido alguna novedad en este 2025 y qué cambios esperáis introducir en próximos años? En la segunda fase la parte principal es la agenda personalizada de encuentros one-to-one. ¿Qué destacarías del nivel de los profesionales con los que hacéis que se reúnan los residentes y cómo trabajáis esa agenda?
M.F.: La segunda fase del programa representa un momento crucial para los seis proyectos seleccionados. En esta etapa, cada cineasta participa junto a su productora, con el objetivo de mantener reuniones con profesionales del sector audiovisual presentes en el marco del Festival. En la edición de 2024, el Festival de San Sebastián registró un total de 2.392 acreditaciones de profesionales de la industria y eso supone que, los proyectos participantes están a disposición de un número elevadísimo de agentes del sector.
Durante el verano, previo a la segunda etapa de la residencia, trabajamos de manera coordinada y estrecha con el equipo del departamento de Industria para diseñar una agenda de citas personalizada, que responda a las necesidades específicas de cada proyecto y se alinee con sus objetivos, tanto creativos como estratégicos. Este acompañamiento busca no solo facilitar conexiones relevantes con agentes clave del sector (productoras, distribuidoras, programadoras, fondos…), sino también situar cada proyecto en un contexto profesional que contribuya a su desarrollo, financiación y futuro recorrido.
El año pasado y como novedad, se introdujeron dos nuevos premios, que se entregan en esta segunda etapa durante el Festival: el premio Sideral, dotado de 10.000 euros como garantía mínima para la distribución internacional y el premio Casa Wabi, un proyecto interdisciplinario cuya misión es promover el intercambio de ideas, fomentando un diálogo abierto y constructivo.

Desde hace dos años, las cineastas también participan en Kabia, una jornada dedicada al talento emergente dentro del Festival, con el objetivo de conectarles directamente con profesionales de la industria de perfiles diversos: desde la producción y la programación de festivales, hasta fondos y subvenciones. Además, en esta segunda fase, el programa reúne a residentes actuales y cineastas que han formado parte de la residencia y que asisten al Festival por muy diversas razones, entre ellas, porque tienen películas o nuevos proyectos que presentar.
Este año y como evento especial, se presentará el libro conmemorativo por los diez años del programa, que reúne las voces y miradas de cineastas y profesionales que han participado a lo largo de su historia (‘Ikusmira Berriak 2015 -2025’).
En los próximos años, nuestro principal objetivo será seguir adaptándonos de forma activa a los cambios del sector audiovisual, que está en constante evolución. Queremos responder con mayor precisión a las necesidades reales de los proyectos y de las personas que los impulsan, ofreciendo herramientas, recursos y contextos que les resulten útiles en cada etapa de su desarrollo. Al mismo tiempo, aspiramos a ampliar, en la medida de nuestras posibilidades, el acompañamiento y el apoyo que brindamos, consolidando un espacio flexible, accesible y comprometido con el crecimiento del ecosistema cinematográfico.
El componente internacional de Ikusmira Berriak y los casos de éxito
Rubik: La iniciativa tiene un componente muy internacional. ¿Es esto importante para vosotros?
M.F.: Ikusmira Berriak decidió reforzar su dimensión internacional en el año 2017 abriendo una puerta de acceso específica para ello.
La internacionalización del programa ha sido clave, no solo para atraer un mayor número de proyectos, sino para ofrecer a las cineastas la posibilidad de conectarse con otras realidades y acceder a distintos mercados. La selección de proyectos procedentes de otros países enriquece, sin duda, la identidad del programa y lo consolida como un espacio de intercambio y visibilidad global.
No obstante, la convivencia entre cineastas locales e internacionales es esencial para el espíritu del programa y por ello, Ikusmira Berriak mantiene un firme compromiso con el talento local, garantizando que la internacionalización no implique una pérdida, sino una oportunidad de expansión compartida. Esta dimensión internacional ayuda a que los proyectos locales tengan más posibilidades de ser acompañados para después, circular internacionalmente. Apostar por esta doble vertiente es una de nuestras señas de identidad.
Tras diez años, puede afirmarse que el programa se ha consolidado como un sello de referencia internacional que atrae la atención de diversos agentes del sector, desde productoras y agencias de ventas, hasta distribuidoras y festivales internacionales; prueba de ello es el amplio circuito de programación de sus películas y los premios obtenidos.

Rubik: Haciendo un repaso a residentes y proyectos de años pasados, ¿qué casos de éxito destacarías que luego han cristalizado?
M.F.: Desde su primera edición en 2015, el programa ha apoyado el desarrollo de un total de 56 proyectos audiovisuales, 28 de los cuales han sido estrenados y presentados en festivales internacionales.
Este año ha sido especialmente destacado. El Festival de Cannes, seleccionó La misteriosa mirada del flamenco de Diego Céspedes (IB 2020), en Un Certain Regard, donde obtuvo el premio principal de la sección. El Festival de Venecia, en su sección Orizzonti, seleccionó Estrany riu de Jaume Claret Muxart y Hiedra de Ana Cristina Barragán (IB 2022). Hiedra obtuvo el premio al Mejor Guion de la sección y Estrany Riu el Premio Bisato d’Oro a la Mejor Contribución Artística de la Crítica Independiente de Venecia. En su sección paralela, Giornate Degli Autori, el certamen apostó por Anoche conquisté Tebas de Gabriel Azorín (IB 2020), y fue premiado con el Bisato d’Oro a Mejor Guion y Fotografía.
En los últimos años, el sello de Ikusmira Berriak ha logrado afianzarse en el panorama de festivales. En 2023, Jaione Camborda se alzó con la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián con O Corno. El año pasado, Dormir de olhos abertos de Nele Wohlatz, fue seleccionada en la sección Encounters de la Berlinale y reconocida con el Premio Fipresci, y el jurado de Zabaltegi-Tabakalera otorgó una mención especial a Monólogo colectivo de Jessica Sarah Rinland.
El recorrido es interminable, muchos de los proyectos que ha participado en el programa, han sido seleccionados y premiados en citas como la Quinzaine des Cinéastas (El agua de Elena López Riera; Creatura de Elena Martín Gimeno), o Sundance y San Sebastián (All Dirt Roads Taste of Salt de Raven Jackson), entre otros.