El documental Semillas de Kivu, dirigido por Néstor López y Carlos Valle, ha puesto el foco en una de las regiones más violentas del planeta. Tras siete años de producción y un complejo rodaje en el corazón del Congo, su equipo ha logrado que la historia genere un impacto gracias a la visibilidad y la relevancia que han obtenido tras conseguir alzarse con el Goya en la categoría de Mejor Cortometraje Documental. Por Fer S. Carrascosa

Semillas de Kivu, producida por Filmakers Monkeys, Auntie Films, Uniko y Amania Films, se alzó en la pasada gala de los Premios Goya 2025 con el galardón al Mejor Corto Documental, superando a Ciao Bambina, Els Buits, Las novias del sur y Los 30 (no) son los nuevos 20.
Rubik: ¿Cómo fue el proceso de producción de Semillas de Kivu? ¿Cuánto tiempo os llevó desde la idea inicial hasta su finalización?
Néstor López: El proceso de producción fue larguísimo. Hemos estado 7 años. Es una zona en guerra, inestable, con una dificultad grande para obtener personajes reales que nos cuenten lo que necesitamos sin saltarnos la ética o la fina línea de la sensibilidad. A esto hay que añadir que es un proyecto en RD Congo y no en España, con talento mezclado español y congoleño, así que obtener fondos y financiación no es tan evidente como en una producción que fuera 100% española.
Los primeros cuatro años aproximadamente construimos en paralelo la búsqueda de los primeros fondos de financiación con la investigación y las múltiples versiones de tratamiento que fuimos trabajando.
No podíamos acceder a las ayudas porque no podíamos comprometernos en fechas, así que tuvimos que mezclar fondos privados con patrocinios, teniendo la suerte de que apostaron por nuestra visión Amnistía Internacional y Abycine, cuyo premio nos dio el primer gran impulso. Estuvimos 2 años para preproducir y rodar (rodamos en dos viajes), y otros 2 aproximadamente para la postproducción. Además, traducir dialectos de Kivu no es nada sencillo desde España.
Rubik: ¿Cuáles fueron los mayores retos que enfrentaron durante la producción del corto?
Carlos Valle: Uno de los mayores retos fue el acceso a una zona de conflicto como la región de Kivu, una de las más violentas del planeta. Sabíamos que llegar hasta ahí no iba a ser fácil, pero realmente tardamos años en conseguir contacto directo con el hospital de Panzi, que está en mitad de la selva congoleña y protegido por la ONU.
Planificar un viaje tan peligroso tampoco fue fácil, y tuvimos que coordinarnos muy bien con la gente del hospital para establecer un protocolo lo más seguro posible para nuestro equipo de filmación. A pesar de algún que otro susto, lo sacamos adelante y volvimos del rodaje con 30 horas de filmación, lo que supuso otro gran reto.
La mayor parte de las entrevistas rodadas estaban en swahili y lingala, y tuvimos que conseguir varios traductores que pudieran hacer la traducción al castellano para, lógicamente, poder entender todo de cara a poder montar. Fue muy duro y nos retrasó enormemente.
Rubik: Con las dificultades que comentáis para levantar el proyecto, ¿qué estrategias utilizasteis para sacarlo adelante?
Néstor López: Debido a la dificultad del proyecto no podíamos, al inicio, comprometernos con fechas exactas de entrega y finalización, así que tuvimos que hacer un esquema de financiación amplio y variado con diversas estrategias. La primera vía fue trabajar ventas a televisiones y patrocinios, que permitieron cubrir el desarrollo y las primeras fases. Gracias a la entrada de CMM, Amnistía Internacional, Abycine y más fondos pudimos tener luz sobre las necesidades del guion y pudimos calendarizar con exactitud, entonces completamos con fondos autonómicos (Comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha) y el ICAA, que apostaron por el proyecto.

En la fase final, para cubrir el gap restante cerramos coproducciones estratégicas con compañías como Uniko y Amania Films, que confiaron en la obra y pudimos sacar adelante lo demás. La fase de promoción hemos podido hacerla gracias al gran éxito que ha tenido en festivales, recibiendo cuantías importantes que hemos reinvertido.
Rubik: ¿Cómo habéis vivido el triunfo en los Goya con el premio a Mejor Corto Documental para Semillas de Kivu? ¿Qué significa para el equipo?
Carlos Valle: Como un triunfo que sirve sobre todo para visibilizar el drama que hay en Kivu. Si ya habíamos generado mucho impacto desde su estreno, la nominación y posteriormente el Premio Goya ha puesto el documental en primera línea y hemos cumplido el gran objetivo que nos marcamos cuando solo era una idea.
Es la primera obra que realizo que trasciende a un nivel tan profundo, marcando enormemente al espectador y para mí eso es lo más importante. También estoy muy feliz porque supone un triunfo en la que es nuestra segunda nominación, y además junto a prácticamente el mismo equipo con que el que conseguimos la primera.

Néstor López: Para mí significa un altavoz ante millones de personas (creemos que entre el directo, diferido y redes sociales hemos superado los cuatro millones de audiencia) para poder denunciar lo que ocurre en Kivu y la necesidad, concretísima, que solucionaría el conflicto: la actuación internacional y justicia a través de un Tribunal Internacional que juzgue los hechos delictivos como crímenes de lesa humanidad.
Para mí el Goya es eso, un regalo que nos han hecho para que podamos acercarnos un poco más a un lugar que tiene que dejar de sufrir. No es justo.
Rubik: ¿Cómo ha sido la trayectoria del corto en festivales?
Carlos Valle: El cortometraje se estrenó en Abycine y en Seminci a finales de octubre, y desde entonces ha ido en ascenso, consiguiendo posicionarse en muy pocos meses como el corto documental del año gracias a su impacto social. Ha conseguido premios en prácticamente todos los festivales en los que ha competido, incluso algún premio del público, lo que demuestra el poder de la historia y el tremendo impacto que deja en el espectador.
La nominación al Goya y ahora el premio seguirá ayudando a que viaje a más sitios, es la mejor noticia posible. Por eso nuestro siguiente objetivo es conseguir ese mismo impacto y presencia a nivel internacional.