Fuera de las majors, Beta Fiction ha sido la distribuidora de mayor recaudación en España en 2024, destacando la presencia de dos películas en el Top-5 de cine español. Es una buena oportunidad para entrevistar a sus responsables, Pablo Nogueroles y Mercedes Gamero, que ya venían de ser dos figuras esenciales de la industria española cuando estaban respectivamente en Warner Bros. y Atresmedia Cine. Por Carlos Aguilar Sambricio

Beta Fiction ha dado un golpe en la mesa en 2024 y, de manera veloz, se ha posicionado en la industria con gran solidez. Su gran año ha tenido como puntas de lanza a La infiltrada, un éxito en la temporada de premios y en la taquilla con 8,2 millones de euros; a La familia Benetón, que logró con 4 M salvarse del agotamiento de la comedia familiar; y a El conde de Montecristo, alabada superproducción francesa que multiplicó por 11 sus cifras de apertura.
En 2025 esperan seguir la racha, con estrenos a principios de año muy potentes como The Monkey, lo nuevo de Osgood Perkins (Longlegs) o Guillermo Tell, una gran producción europea de 50 millones de euros muy en la línea de El conde de Montecristo. En cine español estrenarán Voy a pasármelo mejor, la segunda parte de Voy a pasármelo bien; Rondallas de Daniel Sánchez Arévalo; Sigue mi voz, adaptación sobre la misma autora de A través de mi ventana, o Coartadas SL, remake de Alibi.com.
Rubik: Beta Fiction nace en mayo de 2022. Vosotros llevabais mucho tiempo en el sector y teníais cargos de importancia en Warner y Atresmedia. Por otro lado, la alemana Beta Group tenía una división de entretenimiento de TV aquí. ¿Cómo surge la oportunidad de liderar una nueva filial? ¿De dónde sale la iniciativa y cómo os llega?
Mercedes Gamero: La idea surge de Alemania. Ellos llevaban tiempo mirando el mercado español y decidieron que preferían montar una división desde cero en vez de comprar una productora existente, que es lo que estaban haciendo otros grupos europeos importantes como Banijay o Mediawan.
Tocaron a nuestra puerta y nosotros les sugerimos que no solamente fuera una productora, sino que también fuera una distribuidora, porque identificamos que había un hueco para una distribuidora independiente de cine.
Pablo Nogueroles: Beta tiene participación en más de 30 compañías, principalmente en Europa, y la mayoría son productoras tanto de televisión como de cine. Nosotros veíamos que había una oportunidad en el mercado para un distribuidor independiente fuerte. Nosotros recordamos la época de distribuidores potentes como Lauren Films o Alta Films que tenían fuerza en el cine local.
En los últimos años las majors se habían hecho con ese hueco de cine local. Desde Warner impulsamos mucho el cine local y el resto de majors se sumaron al carro, dejando al margen a los independientes. Por tanto, nuestra sensación es que había un hueco para coger ese cine español comercial de calidad y tratar de llevarlo a una posición donde puede estar perfectamente.
Todo ello, complementado con otras cinco o seis películas internacionales que compremos en mercados para tener un line-up anual de 12 películas. Nos gustaría tener una película al mes, que es la capacidad que tenemos para gestionar. Somos agnósticos en cuanto a géneros pero sí que queremos que sea comercial y de calidad, que pueda tener un lanzamiento que, con un P&A adecuado, pueda llegar a un número amplio de espectadores, al menos 200.000 espectadores. No somos un distribuidor o productor de cine arthouse o cine más de nicho.

M.G.: España es una anomalía porque en el resto de Europa, tanto Francia, Italia o Alemania, la producción local lo llevan los distribuidores independientes, normalmente no lo llevan los estudios.
P.G.: Siendo un independiente, sobre todo si también tienes intención de producir, puedes cuidar esas películas desde el principio, de trabajar en ellas desde la idea porque no eres simplemente alguien al que le entregan una película y tiene que buscar una fecha, hacer una campaña de marketing de medios y lanzar la película. Estás muy involucrado desde el principio y, para lo bueno y para lo malo, eso hace que estés tú en control de tu destino.
A los alemanes les pareció una buena idea y vieron que tenía que tenía sentido.
Rubik: ¿Qué grado de autonomía tenéis respecto a la matriz alemana? ¿Y con la división de entretenimiento tenéis relación?
P.G.: Cada división va por su lado, somos dos compañías completamente diferentes sólo que tenemos una matriz común. Tenemos buena relación, somos amiguetes y nos apreciamos pero incluso estamos físicamente en oficinas diferentes. Además, aunque quisiera, no sabría ni por dónde empezar con lo que hacen ellos.
Nosotros siempre hemos trabajado en cine. Incluso Mercedes, aunque ha trabajado en una televisión generalista, compraba principalmente cine. La idea de producir series de ficción también nos parece interesante y de hecho ya hemos realizado una serie para Atresmedia como Mar afuera. Pero el cine, evidentemente, es nuestro fuerte y es donde nos desenvolvemos mejor y donde tenemos buenos contactos en la comunidad creativa. Nos gusta trabajar con ellos y queremos ayudar en el proceso creativo a que tengan un lugar en el que reflejarse y un lugar en el que poder rebotar ideas.
En cuanto a Beta, estamos encantados con la relación con ellos. Tenemos unas reuniones periódicas anuales, pero somos completamente autónomos y nos dejan hacer. Afortunadamente, nos está yendo bien y eso siempre ayuda. Ellos te apoyan mucho y también estamos muy interesados en su catálogo de IPs, como ha ocurrido con Mar afuera, ya que tienen un montón de títulos más que me parecen interesantes.

M.G.: También es enriquecedor el diálogo con otras productoras del grupo, ya sean escandinavas, alemanas, italianas, etc. Es útil reunirse con gente que hace cosas similares en otros países. Por ejemplo, hablar con los productores de La emperatriz, la serie de Netflix ganadora del Emmy, o con la productora de los hijos de Marco Bellocchio. Compartes ideas y, en algún momento, eso fructificará en alguna coproducción europea, que también es uno de los de los objetivos que nos marcamos.
Nosotros siempre tuvimos claro que preferíamos tener un socio industrial a un fondo de inversión. Dinero en el mercado siempre puedes encontrar, pero creemos que es mejor pertenecer a un grupo que te puede aportar no solo económicamente sino también creativamente.
P.N.: Es verdad que ellos tienen un catálogo muy potente tanto en producción como en distribución. En algún momento haremos alguna adaptación o algún remake porque tienen IPs muy potentes.
Rubik: En España hay muchas distribuidoras pero como habéis dicho, veíais que había un hueco. Hay distribuidoras muy grandes como las majors y luego muchas muy pequeñas. ¿Por qué no hay demasiadas en el punto intermedio, donde también se encuentra por ejemplo A Contracorriente?
P.N.: Hay un factor que es el cambio del 35mm al digital, que produce que la barrera de entrada a distribuir cine se reduzca de manera significativa a cuando había fotoquímico o los VPFs (virtual print fees). Antes, si tú querías estrenar con 200 pantallas, aparte de conseguirlas, tenías que invertir al menos cerca de 200.000 euros, y luego el coste de enviarlas.
El cine digital permite quitarte todo eso de encima. Cualquiera puede ir a un mercado, comprar una película húngara, subtitularla, hablar con un cine y mandarle un link. Lo puedes externalizar todo y no hace falta tanto capital.

Hay una explosión en España de distribuidora más de nicho pero no hay ese término medio. Es una anomalía ya que en el resto del mundo tienes compañías que están al mismo nivel, o incluso por encima, que las majors.
¿Por qué? No sé, eOne cerró en España y algunas de las existentes han bajado su nivel de inversión.
M.G.: También yo creo que lo que a nosotros nos diferencia es que nuestro foco es el cine español, porque nosotros somos productores y distribuidores. A Contracorriente sí que ahora produce pero por ejemplo DeAPlaneta y Tripictures sí llevan cine español pero puramente desde el lado de la distribución y además como acompañamiento a su line-up de adquisiciones. En nuestro caso es al revés, las adquisiciones acompañan nuestro line-up de producción y distribución de cine español.
P.N.: Lo que queremos con el line-up de 12 películas es aspirar a una cuota de mercado del 5% más o menos, y que ese porcentaje sea sobre todo con cine español. Ojalá volvamos con un entorno de 100 millones de espectadores anuales. En ese caso, ese 5% supondría 5 millones de espectadores para nosotros, de los cuales 3,5 serían para las películas españolas.
Queremos hacer un cine español comercial de calidad, como el que hemos hecho anteriormente, como Los renglones torcidos de Dios, Palmeras en la nieve y La isla mínima, comedias como Perdiendo el Norte, Villaviciosa de al lado o A todo tren y películas de animación como Momias. Ahí es donde está nuestra fuerza y es lo que creemos que sabemos hacer.
Rubik: Lo cierto es que había hueco, efectivamente, y en poco tiempo habéis logrado liderar en 2024 la taquilla entre las distribuidoras que no son majors. ¿Cómo os sentís al haberos asentado tan rápido?
P.N.: Nos sentimos cómodos y tranquilos porque realmente ese hueco existía. Teníamos la confianza en que sabemos hacer nuestro trabajo y tenemos un equipo muy bueno en marketing, ventas, tech-ops, etc., que hemos ido montando y engrasando durante estos últimos dos años y medio.
En cuanto a las películas, hay un componente de suerte pero también es saber cómo darles el enfoque adecuado. Siempre es bueno arrancar bien. Creo que este 2025 es el año importante porque lanzaremos 11 o 12 películas y comprobaremos si funciona lo que hemos previsto.

M.G.: También nos dan tranquilidad los proyectos españoles que vamos a rodar este año. Tener a Arantxa Echevarría, Dani de la Orden, Marcel Barrena, Fernando González Molina o Hugo Martín Cuervo es el fruto de estos dos años de trabajo. Es un line-up de producción con nombres muy sólidos.
Rubik: ¿Qué dirías que estáis aplicando en Beta de lo aprendido en vuestra etapa en Warner y Atresmedia?
M.G.: Todo. Es muy difícil desgajar en elementos distintos, porque aunque tú no eres 100% consciente, va sedimentando en ti, para bien y para mal también, porque a veces tienes que desandar ciertos apriorismos.
P.N.: La diferencia es que en esas compañías, cuando estás en un puesto de responsabilidad alto, pierdes mucho tiempo en la burocracia y en reportar. Aquí el 95% de nuestro tiempo está en algo productivo. No estamos pidiendo permiso y las decisiones se toman rápidamente. Eso te da una agilidad maravillosa. Pero también es importante lo que aprendimos en cuanto a la forma de pensar como si fuera una compañía grande, o sea, vamos a analizar e invertir en función de unos objetivos. Así que se trata de trabajar como una empresa grande a nivel de responsabilidad económica, de gestión y de procesos, pero con la flexibilidad y la agilidad de una compañía pequeña.
M.G.: Absolutamente. De hecho, a colación de La infiltrada, una de las cosas que le gusta a la industria es que se haga ese tipo de cine para adultos con un nivel de producción bueno y que pueda funcionar en taquilla. Si miras el el top 10 de cine español de los últimos cinco años, son todo comedias.
Rubik: ¿Y por qué se había enfocado tanto en comedia y otros géneros como el thriller, donde también había habido muchos éxitos, se dejaba de lado?
P.N.: Somos animales de costumbres y nos movemos por ciclos. También es verdad que hay un ciclo en esos últimos cinco años, con un denominador común, que es Santiago Segura. Últimamente el peso se había ido excesivamente hacia las comedias y, sobre todo, las comedias familiares, posiblemente porque los que tienen que tomar las decisiones de financiar las películas, que son principalmente las televisiones, se han ido a ese modelo, porque funcionan bien en taquilla y también luego en la televisión.

M.G.: En Francia, por ejemplo, este año, salvo una comedia, las dos más vistas son El conde de Montecristo y Corazones rotos. En Italia, la película más vista es El niño de los pantalones rosas, que es un drama. La comedia sigue funcionando pero también el público está reaccionando a otros géneros.
P.N.: En una cartelera tiene que haber variedad y, por ejemplo, un género que a nosotros nos gusta mucho y que echamos en falta es el terror.
Rubik: Nosotros publicamos hace poco un reportaje con muchos testimonios sobre ello, porque también lo echamos en falta
M.G.: Es que nadie nos lo compra, así que no lo podemos producir.
P.N.: Es un género muy bueno y en el que han arrancado grandes directores como Bayona, De la Iglesia, Paco Plaza… Es un género relativamente económico, pero tiene que haber un apoyo detrás. En años anteriores nosotros apoyamos Malasaña 32 o La niña de la comunión, que son películas que funcionaron bien y que viajan porque el terror tiene ese componente adicional. Esperemos que el ciclo se dé la vuelta.
Rubik: Por ahora habéis empezado, sobre todo distribuyendo, aunque La infiltrada sí es coproducción. ¿Vais a ir incrementando en esa pata? Entiendo que como una producción lleva tiempo, todavía esa parte apenas se ha percibido aún
M.G.: En La infiltrada entramos en la producción con Bowfinger nada más empezar la compañía.
P.N.: La idea es que de las 12 películas que distribuyamos al año, entre el 50% y 60% serán producciones o coproducciones nuestras. El resto serán películas que compremos en mercados.
Rubik: Ha salido el nombre de Mar afuera antes. ¿Cómo planteáis el mundo de las series? Porque me imagino que la línea principal serán las películas
M.G.: Sí, tenemos varias series presentadas en distintos sitios. Estamos esperando feedback, pero sí que hay una línea de trabajo también que no es remake y que es de creación original.

Rubik: En cuanto a las salas de cine, que todavía se están recuperando desde la pandemia. ¿Cómo veis la situación para la pantalla grande y qué expectativas tenéis?
P.N.: Los peliculeros siempre miramos las últimas 52 semanas. La primera mitad de 2024 fue muy mala pero la segunda mitad ha sido bastante buena con un diciembre extraordinario.
Lo que sucedió el año pasado fue el impacto de la huelga de guionistas y actores pero la sensación es buena. Mientras los estudios quieran seguir haciendo películas grandes y películas-evento y los productores independientes intenten encontrar su hueco, la gente quiere volver al cine.
M.G.: De hecho, el otro día salió un informe en Estados Unidos que el consumo en plataformas había caído un 23%, porque una vez que ya te acostumbras y es hábito, la gente está queriendo salir otra vez.
P.N.: Estamos muy positivos con los cines y los exhibidores están invirtiendo en cines más cómodos y modernos.
M.G.: Los formatos PLF (Premium Large Format) están funcionando muy bien.
P.N.: Estamos bastante esperanzados pero tienen que darse todos los elementos. Somos muy creyentes en la exhibición en el cine. Solamente queremos hacer cine para cine. Si una plataforma nos pide una película para ellos, la haremos y les pediremos de rodillas que nos dejen estrenarla, al menos en España, pero si no, también lo haremos si es algo que nos interesa.
M.G.: Somos una productora, al fin y al cabo.
P.N.: Pero creemos que, por un lado, la ventana de cine es un negocio, se gana dinero, y por otro, es la ventana que empuja y aporta valor a todas las demás. Se acaba de estrenar en Movistar El conde de Montecristo y nos comentan que está funcionando francamente bien y seguramente no sería así si no hubiera tenido un theatrical run potente como el que tuvo.

M.G.: También el éxito en Estados Unidos de películas como A Complete Unknown o Nosferatu demuestra que el público también quiere ver cosas frescas, diferentes, y no solo secuelas o franquicias. Cuando tú haces una propuesta con una mirada de un director como James Mangold o Robert Eggers con un tema que interesa, la gente responde. Hay propuestas pequeñas que están funcionando por encima de las expectativas.
Rubik: No obstante, ha habido cambios de hábitos de consumo en la sociedad. ¿Cómo los interpretáis y cómo enfocáis ahora el lanzamiento de películas en este panorama?
P.N.: Hay dos partes en este tema. Por un lado la parte de ventas, con el número de cines a los que quieres ir. Creo que es importante dimensionar la película que tienes. No todos los cines tienen que tener todas las películas. Hay que decidir bien a qué cines vas y en qué fechas vas, con quién compites. Luego, en la parte de marketing, tiene mucho más peso la parte digital que en el pasado y tiene menos peso la TV en abierto.
Luego, las campañas exteriores… Creo que es muy importante tener presencia en la calle, porque de nuevo la gente está en la calle. Parte del éxito de Vivir el momento es haber tenido una campaña de exteriores potente durante las Navidades, en la que hay mucha gente en la calle haciendo compras, yendo a restaurantes y viendo a sus familias, y con niños y universitarios de vacaciones…
M.G.: Yo creo que también hay un aspecto táctico, en que las planillas del ‘one size fits all’ ya no valen. Antes, más o menos, todas las películas se lanzaban de la misma manera y ahora tienes que prestarle más atención y más cariño. Cada película necesita su número de copias. La campaña de Vivir el momento no tiene por qué ser como la de The Monkey. Son películas distintas que van a targets distintos. Estamos en un momento en el que tienes que diseñar mucho más, mientras que históricamente, casi todas las películas se lanzaban igual.
Miguel Pintado (Director de Marketing): A lo que están diciendo, querría añadir que el gran avance en los últimos 20 años es la capacidad de trabajar y de segmentar las audiencias. Es algo que antes no se podía por la tecnología de entonces. Hace 20 años asignabas un tipo de audiencia a un género. La tecnología digital, que empezó en online pero que hoy en día tenemos también en otros ámbitos, permite ir muchísimo más allá. No solamente te permite segmentar demográficamente, como hemos hecho tradicionalmente, sino por intereses. Eso es lo que estamos haciendo, ir un paso más allá en tratar de identificar esos nichos que en muchas ocasiones son pequeños dentro de personas afines a determinados actores, tipos de películas, historias…
La búsqueda es la eficiencia en la comunicación. Todo ello complementado, como están diciendo, con campañas offline, especialmente en exterior y televisión, que te da un un extra de notoriedad. Pero trabajando desde la eficiencia del mensaje lo más específico posible, hacia aquellos segmentos que creemos nosotros que pueden ver la película. También estamos trabajando con muchos exhibidores en poder impactar a sus propios clientes, que son nuestros clientes.
Hoy tenemos mucha más información. El problema, de hecho, es que tenemos demasiada, y hay que saber procesarla.
Rubik: Otro factor que se suele decir es que se estrenan demasiadas películas. ¿Lo creéis?
P.N.: Volviendo a lo que te decía anteriormente, la falta de barreras de entrada hace que cualquiera pueda distribuir una película. Yo sí que creo que se estrenan demasiadas películas en cines porque no hay capacidad para tantas películas en cines. Pero eso es una cuestión de entendimiento entre exhibidores y distribuidores. Hay que romper una lanza a favor de los cines porque últimamente han cambiado un poco su política porque estaban dándole un excesivo número de pantallas y de sesiones a determinadas películas. A veces llegan películas con un perfil muy alto, que las requieren, pero daba la sensación de que, semana a semana, fuera la película que se estrenase, todas iban con 16 o 18 pases. Ahora están perfilándolo un poquito más.

Pero también es cierto que muchos distribuidores simplemente están enviando una copia al cine sin hacer nada de marketing alrededor, con lo cual es muy difícil. Si haciendo es difícil que la gente vaya; sin hacer, es un milagro y de milagros no vive la industria.
M.G.: Lo que no tiene sentido es el dato que dio Comscore en el MERCI de que en España se estrenen más películas que en Alemania, Francia o Italia, cuando son mercados un 40 o 50% mayores que el nuestro. Eso no tiene sentido y son datos objetivos.
P.N.: Estrenar más de diez o doce películas a la semana es muy complicado y no va en beneficio de nadie porque las películas no duran.
Rubik: Pero muchas de esas películas se estrenan en 20 cines, con lo cual tampoco se puede decir que saturen el mercado
P.N.: El problema es que muchas de esas películas que van a 20 cines, son los mismos 20 cines. Y esos cines por lo general son de centro de ciudad con 4 o 5 pantallas que tienen la capacidad que tienen, con lo cual es muy complicado.
M.G.: Hay películas que se estrenan con un único pase.
P.N.: Con lo cual, se lo ponen muy difícil al espectador y al distribuidor. Yo creo que es importante hacerse la pregunta: ¿Merece la pena estrenarse en cines? Siempre ha habido esos llamados Direct-to-Video pero ahora como no hay una barrera de entrada…
También hay casos de plataformas y televisiones que exigen o prefieren que haya habido un estreno en cines. Es una conversación que se está teniendo y que hay que seguir teniendo. Al final, quien tiene la llave de eso es el exhibidor, que es el que decide seleccionar qué película pone o no pone y en qué condiciones. Pero sí, la respuesta final es que sí, se estrenan demasiadas películas.
Rubik: Hablar de 2024 y cada éxito en concreto. El mayor éxito es La infiltrada. Primero porque ha logrado 8,2 millones y luego por su carrera en los premios. El cine español, y de hecho Bowfinger, estaba teniendo éxitos en comedia, ¿cómo habéis posicionado la película para lograr un éxito así? ¿Por qué ha funcionado?
M.G.: La verdad es que el concepto era muy potente y se notaba desde que empezamos a buscar los primeros socios, que fueron Movistar y Atresmedia. Tú notas cuando un concepto de una película despierta interés o no. Cuando tú decías ‘la única mujer infiltrada en ETA, basada en hechos reales’, era algo que a todo el mundo le interesaba.

Es verdad que, desde que tú lanzas una idea hasta que la estrenas, hay multitud de factores que pueden conducir al éxito o al fracaso. Aquí, a Jaime Ortiz de Artiñano se le ocurrió el nombre de Arantxa Echevarría y cuando la llamé y le conté el titular, me dijo ‘cómo no me va a interesar’.
Había algo en el concepto y en la historia que interesaba mucho. Luego, la película tiene dos grandes virtudes. Una es que es intergeneracional porque gusta a gente joven que no sabía nada de de esa época. Lo vimos muy pronto en los primeros pasos que hicimos en universidades antes del estreno en la Academia de Cine. Las chicas conectaban con ella de manera espectacular pero en general todos querían saber más información. El segundo punto es que no se ha posicionado en ningún terreno político.
Todo el mundo sabe que lo que se cuenta es verdad. Los guionistas y los actores han tenido acceso a entrevistarse con los policías del operativo de verdad y eso le da a todo un poso.
Rubik: Hemos hablado antes de un cierto agotamiento de la fórmula comedia, con algunos fracasos en taquilla, pero a vosotros con La familia Benetón os ha ido bien. ¿Cómo lograsteis combatir eso?
M.G.: Yo creo que está muy bien fechada. Era un entorno competitivo complicado, porque en Semana Santa había mucho estreno de estudios, pero la acumulación en otoño en el cine español ya nos damos cuenta que los títulos se canibalizan y en Semana Santa no había otros españoles. Luego, a la gente le gusta muchísimo Leo Harlem y la campaña de marketing estaba muy bien pensada.
P.N.: El tráiler y los carteles son muy buenos y hay que reconocer también un apoyo muy bueno por parte de Atresmedia. Creo que estuvo muy bien posicionada para el público al que estaba dirigido. Afortunadamente, somos 47 millones de habitantes y hay mucha vida fuera de la M-30, no todo es Malasaña.
Rubik: Habéis hablado del concepto de La infiltrada. Otra película con un concepto potente era Escape. ¿Por qué pensáis que el público no ha respondido en taquilla?
M.G.: El guion de Escape, desde el principio, nos gustó mucho pero todos éramos muy conscientes de que era una película muy exigente con el espectador. No es un género claro, es un híbrido. Era una apuesta en la que nos apetecía estar tanto por Rodrigo Cortés, como por Mario Casas y por Nostromo Pictures.

Sabiendo todos que era atrevida y arriesgada, evidentemente siempre quieres llegar a más gente. Pero no era una película fácil. La película estaba ya en el guion, nadie nos llevó a engaño. Tú intentas trabajar pero luego el público es soberano. La película tiene una personalidad que la hace muy única y muy diferente para lo bueno, pero también para lo no tan bueno.
Rubik: Fuera del cine español, hay que destacar El conde de Montecristo, que ha sido un pequeño gran éxito. ¿Cómo planteasteis este lanzamiento y por qué ha sido un sleeper? Porque era una historia que muchos podrían pensar que ya la historia estaba muy vista …
P.N.: En este caso tuvimos la suerte de que, como Los mosqueteros no había funcionado como tenía que funcionar y, por tanto, había ciertas dudas respecto a Montecristo, el estreno se retrasó al verano y pudimos ver una copia casi final en el Festival de Berlín. Era un peliculón y claramente tenía muchas posibilidades. Tuvimos suerte porque estas películas se suelen comprar sobre proyecto a sobre guion.
M.G.: Pero sí que hubo que sortear la dificultad de que era una IP conocida o que la película dura 3 horas. Veníamos de Los mosqueteros y en la exhibición había ciertas dudas pero la película es tan buena… Multiplicó por 11 su cifra de apertura. Siempre quieres creer que el buen cine encuentra su sitio pero veces no ocurre.
Todos los comentarios mostraban una unanimidad aplastante sobre la película. La campaña de Pathé era buenísima, había muy buenas piezas. Otro de los problemas es que el cast aquí no es conocido, por lo que lo único que teníamos era la IP.

P.N.: Hubo también una campaña potente de exteriores y online. Fue difícil convencer a los exhibidores porque con una película de tres horas los pases quedaban reducidos a uno o dos.
También, creo todos los valores de los que habla la película, como el amor, la amistad, la lealtad y la traición son valores fundamentales. En un momento bastante confuso que estamos viviendo, creo que estos valores han ayudado mucho.
M.P.: Yo creo que al final la calidad de la película habla por sí misma. Más allá del esfuerzo de marketing, de conseguir llegar a las audiencias, el mantenimiento es por la calidad…
Rubik: En muchos comentarios se subrayaba eso: ‘Por fin una buena película’
P.N.: Esta película, si se hubiera rodado con actores americanos o ingleses, habría sido un éxito mundial. Ya lo ha sido pero aún más. A mí me produce admiración que los franceses son capaces de coger su literatura y adaptarla de forma magistral y sacarle petróleo. Me duele mucho que no podamos nosotros hacer esas cosas, teniendo una literatura igual o mejor. Pero intentar levantar un proyecto de esa envergadura… Es una película de más 45 millones de euros. Aquí intenta adaptar una novela de Pío Baroja por 3 millones, ya verás.
Se trata de que los players dentro del mercado apuesten una vez más y quieran confiar. Si apuestas, a veces tienes un retorno grande y se pueden hacer películas como se hicieron anteriormente como Alatriste, Palmeras en la nieve o El laberinto del fauno. Se pueden hacer películas más grandes porque tenemos muy buenos directores, técnicos, productores… Tenemos algunos proyectos que nos encantaría poder sacar adelante porque es que tenemos una enorme variedad de literatura que tenemos. Ojalá ver adaptados, por ejemplo, Los pazos de Ulloa o Zalacaín, el aventurero.

Rubik: Habéis comentado que El conde de Montecristo la visteis en Berlín. Ya se acerca una nueva edición del festival. Entonces, ¿os gusta ser activos en estos festivales y adquirir títulos en Berlín, Cannes, etc.?
P.N.: Sí, nosotros vamos a todos los mercados importantes: Cannes, Berlín, Toronto,American Film Market… Una razón es por la información, por ver qué se está haciendo fuera, y otra, claro, son los lugares a los que tienes que ir para comprar. Nosotros leemos nosotros mismos y tenemos también un equipo de desarrollo. Tratamos de ser muy cuidadosos en lo que seleccionamos porque hay mucho y no podemos dejarnos llevar por el momento o por el mercado.
M.G.: Si no compramos nada en un mercado, no venimos deprimidos.
P.N.: Hay mercados en los que compras más y en otros menos. Hay que tener cuidado porque, sobre el papel, todo pinta muy bien.