Patricia Sánchez, responsable de Cinema Pendent

Patricia Sánchez: “Lo más importante en Cinema Pendent de L’Alternativa no son los pitchings, sino el acompañamiento profundo y adaptado”

junio 16, 2025
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Cinema Pendent es el programa de desarrollo de proyectos cinematográficos de L’Alternativa, el Festival de Cine Independiente de Barcelona. Desde hace más de una década, este evento se ha convertido en un espacio de referencia para facilitar el desarrollo de aquellas obras que se encuentran en fase inicial y que apuestan por un enfoque de autor, o modelos de producción fuera del marco más industrial. Para conocer más a fondo su funcionamiento y objetivos, hablamos con Patricia Sánchez, responsable de esta iniciativa. Por Fer S. Carrascosa

Patricia Sánchez, responsable de Cinema Pendent

Este año, la iniciativa cumplirá su 13º aniversario, reafirmando un recorrido en el que ha sabido detectar talento, ofrecer asesoramiento cualificado y generar una red de conexiones profesionales que permiten a muchos proyectos avanzar en su producción.

Rubik: ¿Cómo definirías la filosofía de Cinema Pendent y qué papel juega dentro de la estructura general de L’Alternativa?

Patricia Sánchez: Para mí, la filosofía de Cinema Pendent parte de un deseo muy claro: que las películas con talento puedan llegar a existir. Es un espacio pensado para acompañar y dar visibilidad a proyectos que, por su carácter independiente, innovador o arriesgado, muchas veces tienen dificultades para avanzar.

Queremos conectar a cineastas con profesionales del sector, generar redes de colaboración y facilitar herramientas concretas para que las ideas se transformen en obras reales.

En ese sentido, dentro de la estructura de L’Alternativa, Cinema Pendent cumple un papel complementario pero fundamental. Mientras el festival celebra el cine ya terminado, nosotros apostamos por lo que está en proceso, por lo que aún está por nacer. Nos enfocamos en apoyar las fases más frágiles de creación y producción, generando sinergias entre quienes empiezan y quienes ya tienen recorrido. Así, contribuimos a construir un ecosistema más sólido para el cine independiente, desde sus cimientos.

Rubik: ¿Qué tipo de proyectos buscáis y qué criterios se tienen en cuenta a la hora de seleccionarlos para participar en el programa?

P.S.: Arriesgados. Se tienen en cuenta muchos factores. Buscamos proyectos que propongan miradas singulares, que se atrevan a explorar nuevas formas narrativas o que aborden temas desde perspectivas poco convencionales. No se trata solo de que sean diferentes por serlo, sino de que haya una voz auténtica detrás, una intención clara y un compromiso artístico que nos interpele. También valoramos en qué momento del desarrollo se encuentran, qué necesidades concretas tienen y si podemos realmente aportarles algo desde el programa. A veces no es tanto el estado de avance, sino la claridad con la que un equipo entiende su proyecto y su potencial. Y por supuesto, nos interesa que haya diversidad: de géneros, de enfoques, de orígenes, de experiencias.

Queremos que Cinema Pendent sea un espacio donde convivan distintas formas de entender y hacer cine.

Rubik: El acompañamiento que ofrecéis va mucho más allá del pitching tradicional. ¿Qué tipo de apoyo reciben los equipos seleccionados durante el proceso?

P.S.: Soy productora y, como tal, también participo con mis películas en otros laboratorios y pitchings. Sé lo que sirve y lo que no, y la atención que el sector le presta al segundo o tercer pitch que le ofrecen en una mañana, porque además también me invitan a pitchings, como directora de l’Alternativa PRO y como productora también.

En Cinema Pendent solo hay un pitching en el sentido más clásico, que es el organizado junto al GAC para proyectos en desarrollo. Pero incluso ahí, lo importante no es tanto la presentación pública como todo el trabajo previo: acompañamos a los cineastas para que entiendan y articulen su proyecto de forma clara, honesta y coherente.

Para los proyectos en fase de work in progress, organizamos una presentación breve y contextual antes de que los expertos vean los materiales, pero no se trata de vender nada, sino de propiciar una escucha atenta y una devolución constructiva que ayude a avanzar.

Imagen de reuniones en un Cinema Pendent anterior

EXTREMLAB es un programa de formación e impulso para jóvenes cineastas extremeños que quieren profesionalizar su práctica. Durante varios meses, los participantes reciben acompañamiento creativo y técnico para desarrollar sus proyectos desde la idea hasta su presentación, trabajando en guion, producción, dirección, mirada autoral, sostenibilidad y perspectiva de género. La experiencia culmina en MAFIZ con una presentación muy original que hemos llamado GASTROPITCH, donde los proyectos se comparten en un ambiente relajado, alrededor de una mesa y con comida de por medio. Es una forma distinta de acercar proyectos a profesionales, más humana, horizontal y accesible, que ha tenido una recepción muy positiva en el contexto de industria.

A todo esto se suma Corto y Cierro, un programa específico para cortometrajes, donde ofrecemos acompañamiento personalizado: desde la estructura hasta la estrategia de distribución. Es una línea muy necesaria porque el cortometraje a menudo queda desatendido en estas fases, y creemos que también merece cuidado y proyección.

Pero lo más importante en Cinema Pendent no son los pitchings, sino el acompañamiento profundo y adaptado. Nuestro Laboratorio de Desarrollo de proyectos de ficción o híbridos es uno de los espacios del programa: durante varios días, los cineastas trabajan intensamente en distintos aspectos del proyecto, con tutorías individuales y grupales que cubren desde el guion hasta la estrategia de producción, el enfoque de dirección o la mirada ética del proyecto. Diseñamos una ruta a medida, teniendo en cuenta en qué momento está cada proyecto y qué necesita para avanzar.

Y tenemos algo muy especial: Mentoring Projects, para largometrajes de no ficción y experimental, una línea de acompañamiento que tiene un año de duración. Aquí se parte de la escucha activa y del conocimiento que vamos generando del ecosistema. Detectamos proyectos que tienen un potencial muy fuerte pero que, por múltiples razones, necesitan otro ritmo, otra forma de apoyo. Les ofrecemos mentorías personalizadas, adaptadas completamente a sus circunstancias, sin calendario cerrado, sin formatos predefinidos, y muchas veces fuera del foco público. Es un espacio de confianza, a largo plazo, que ha tenido resultados muy potentes y transformadores.

Mentoring>Acció Cinema aporta una dimensión fundamental: la del compromiso social y la reflexión crítica. Acompañamos proyectos que abordan temáticas vinculadas a los derechos humanos y la transformación social, ayudándoles no solo a fortalecerse como obras cinematográficas, sino también a afinar su posicionamiento ético y su impacto potencial.

En definitiva, nuestro objetivo es que los equipos salgan de Cinema Pendent con proyectos más sólidos, pero también con redes reales, herramientas concretas y una mayor claridad sobre su propio camino como creadores. Porque más allá de terminar una película, lo importante es construir una trayectoria que sea sostenible, coherente y significativa.

Rubik: El programa incluye distintas líneas. ¿Cómo se organiza el trabajo con categorías tan diversas y qué necesidades específicas tienen cada una?

P.S.: Llevamos muchos años haciendo esto y además, categorizar los proyectos no ha sido solo una forma de organizarnos mejor, sino también de entender con más precisión las dinámicas de creación que atraviesan cada obra. Cada línea del programa ha ido naciendo y evolucionando en respuesta a necesidades reales que hemos ido detectando a lo largo del tiempo, no desde una lógica cerrada, sino muy viva y flexible.

Una de las claves para organizar el trabajo con categorías tan diversas es que contamos con un equipo interdisciplinar que colabora de forma transversal. No pensamos cada línea de forma aislada, sino como parte de un ecosistema que se enriquece mutuamente. Las personas que tutorizaron un proyecto en desarrollo, por ejemplo, pueden reencontrarse con él en fase de WIP un año después, y ese seguimiento no programado también es muy valioso. La memoria de los procesos nos ayuda a afinar cada vez más el tipo de acompañamiento que ofrecemos.

Otra cuestión importante es que adaptamos no solo los contenidos, sino también los tiempos y los ritmos de trabajo según la línea. Hay procesos que requieren intensidad y concentración durante pocos días, y otros que necesitan más aire, más pausa, o incluso espacios de desconexión para que emerjan nuevas ideas. Aprendimos a no forzar cronogramas homogéneos, sino a trabajar respetando el pulso de cada proyecto.

También prestamos atención a las condiciones materiales y emocionales con las que llegan los cineastas. Muchas veces detrás de un proyecto hay precariedad, cansancio, dudas, bloqueos… Y creemos que parte de nuestro rol es ofrecer un entorno seguro y estimulante, donde no haya que demostrar nada, sino más bien confiar en que la película —o el camino hacia ella— ya está ahí, esperando ser escuchada.

Y hay algo que para mí es fundamental y que no siempre se visibiliza: trabajamos mucho internamente en repensar nuestras propias metodologías. Después de cada edición, hacemos un proceso de revisión muy a fondo con el equipo y con algunos de los participantes, para identificar qué funcionó, qué no, y cómo podemos seguir afinando la propuesta. Esa autoevaluación constante es lo que ha permitido que el programa siga creciendo sin perder coherencia.

Rubik: Después de trece ediciones, ¿qué impacto crees que ha tenido Cinema Pendent en el desarrollo del cine independiente y qué desafíos siguen siendo prioritarios hoy?

P.S.: Creo que el impacto que Cinema Pendent ha tenido no solo se ve en los proyectos que han salido adelante —algunos con trayectorias internacionales impresionantes, otros con un recorrido más discreto pero igual de valioso— sino también en el ecosistema que hemos contribuido a transformar.

Cuando empezamos, apenas existían espacios como este para el cine independiente (me atrevería a decir que es pionero en España de hecho), centrados en el acompañamiento real, adaptado, sin fórmulas prefabricadas. Hoy hay muchos más programas que comparten ese enfoque o que han tomado elementos que desde aquí ayudamos a visibilizar. Y eso es una gran noticia. No lo vemos como una competencia, sino como una expansión del cuidado dentro del sector. Que existan más espacios que prioricen los procesos, la escucha, los tiempos de los creadores, es señal de que algo ha cambiado.

También hemos contribuido a que se hable de manera más abierta sobre sostenibilidad, sobre salud mental en los procesos creativos, sobre los vínculos que se generan en la industria, sobre qué tipo de cine se apoya y desde dónde. El impacto está también en ese tipo de conversaciones que antes no tenían lugar o se daban con vergüenza, y que ahora forman parte del debate.

El desafío principal, para mí, es seguir siendo útiles. No hacer perder ni el tiempo, ni la energía, ni el dinero a los participantes. Que cada persona que entra en Cinema Pendent sienta que lo que se le ofrece le aporta valor real, que puede aplicar lo aprendido a su proyecto y también a su camino personal como creador. Eso exige una gran responsabilidad y mucha escucha por nuestra parte. Porque los contextos cambian, las necesidades se transforman, y no podemos dar por sentado que lo que funcionaba hace cinco años sirve igual hoy.

Otro desafío importante es cómo seguir sosteniendo esta manera de trabajar sin que pierda coherencia. Es fácil dejarse arrastrar por dinámicas de producción rápida, de cifras, de visibilidad a corto plazo y de cumplimiento de cuotas ahora que tenemos financiación pública. Pero creemos en lo contrario: en procesos largos, en vínculos duraderos, en cuidar más que en mostrar. A veces eso no encaja del todo con las exigencias de financiación o de ciertos circuitos, y ahí está la tensión. Pero es una tensión que asumimos con convicción, porque si algo ha demostrado Cinema Pendent en estos trece años es que hay otra forma posible de acompañar el cine.

Y todavía queda mucho por hacer. Hay que seguir abriendo puertas a voces que no han tenido acceso, hay que seguir desmontando barreras, repensando el modelo de industria que queremos, y sobre todo, hay que seguir estando cerca de los cineastas, incluso cuando sus proyectos no están «listos» o «presentables». Porque creemos en el cine desde su fragilidad, desde su potencia en construcción. Y porque acompañar, para nosotros, no es una estrategia, es una posición política y filosófica.