Los nadadores, cinta Argentina en coproducción con México y Estados Unidos, es la ópera prima de Sol Iglesias SK. Acaba de inaugurar la sección Zonazine del reciente Festival de Málaga, en donde ha sido premiada con una mención especial. Por Miguel Varela.

Rubik entrevistó durante el certamen a la directora, al productor Martin Szereszevsky y a la actriz y productora Valentina D’Emilio para conocer más a fondo esta cinta de corte apocalíptico sobre un grupo de jóvenes que se cuelan en piscinas de vecindarios abandonados para combatir el calor de un verano sin fin.
Rubik: Los nadadores plantea un verano que no termina nunca y un mundo atravesado por el calor y la crisis climática. ¿En qué momento apareció esta idea y qué querías contar realmente a través de esa distopía?
Sol Iglesias SK: La creación de esta historia tiene mucho que ver con un trabajo inconsciente de procesar la realidad. El apocalipsis se fue construyendo de a poco con el tiempo, a medida que veíamos como la realidad del país se empezó a desmoronar con la llegada de la ultraderecha. Creo que ese es el mejor motor de la fantasía, la realidad.
Por otro lado, la forma específicamente de pensar en ese tipo de apocalipsis, uno que se ve en el paso del tiempo distorsionado y el día eterno, creo que se vincula en parte con la lógica de crear un fantástico de indiscernibilidad con la realidad (es decir, más parecido a la literatura argentina de los sesentas donde la extrañeza se genera a partir de la percepción y la sensación); y en parte por el tamaño de la producción que tiene la película surge la pregunta de ¿cómo filmamos un apocalipsis sin recursos? Así que fue una mezcla de todo para llegar al resultado final.
Sí, la parte de los exilios masivos creo que es un poco más evidente para entender de qué que quería hablar, en la sociedad argentina hay mucha lógica de que cuando el país está mal hay que escaparse de él, que es la única solución para el país, el problema es que la gente que se puede ir es la que puede pagarlo, y los que no, no tienen otra opción más que quedarse… Eso es bastante lo que queremos narrar.
Rubik: Aunque el punto de partida es casi apocalíptico, los protagonistas siguen nadando, pasando el tiempo juntos y buscando placer. ¿Te interesaba mostrar una generación que convive con la sensación de fin del mundo con cierta normalidad?
S.I. SK.: Sí, totalmente. Creo que además de convivencia con el fin del mundo -que es lo que pasa en la actualidad- es criticar esa indiferencia con la que las nuevas generaciones se comportan frente al mundo. Es muy fatal cuando uno ve a los nadadores ser tan poco reactivos frente a todas las cosas que pasan, y creo que eso en un espectador genera bronca, una pregunta de ¿por qué no hacen algo? y queremos que eso derive en pensar ¿y por qué yo no hago algo?
Nosotros somos la primera generación de jóvenes que no es revolucionaria, que no quiere cambiar al mundo porque ya no encuentra nada en él. Los jóvenes se aíslan, se individualizan, en parte, a causa de los avances de la cultura digital, y eso rompe la comunidad de una forma preocupante.
La comunidad es lo que caracteriza históricamente a los seres humanos, que somos seres sociales, ¿qué nos queda si no podemos mirar a un lado nuestro y encontrar empatía en otro rostro aunque no lo conozcamos? La idea es generar movimiento, mover a los jóvenes a través de la sensorialidad, porque los jóvenes somos inevitablemente el futuro.
Rubik: Las piscinas de casas abandonadas son un elemento muy potente en la película. ¿Qué simbolizan esos espacios: refugio, privilegio, invasión de una clase social… o algo más ambiguo?
S.I. SK.: Las piscinas pueden ser pensadas de muchas formas, creo que una de mis ideas favoritas es pensar que son como úteros: un espacio donde no se existe, donde se vuelve a la no existencia (antes de nacer) donde uno no existe aún y donde todo está en pausa, imperturbable por el mundo, evadiéndolo por completo, sin saber que el mundo existe y sin saber que el mundo es un lugar.
Y claro que uno quiere ser imperturbable para siempre, disociar eternamente aunque el mundo se prenda fuego, pero creo que las piletas son la demostración de que en algún momento el disocie se termina y queda a secas la realidad en la que uno está parado.
Rubik: Sol, esta es tu ópera prima y la rodaste siendo muy joven. ¿Qué retos encontraste al pasar del cortometraje al largometraje y qué cosas descubriste?
S.I. SK.: No sé, la verdad fue muy natural y muy intrigante pensar de pasar del corto al largo. Creo que pasó con liviandad en gran parte porque tenía y tengo un equipo que siempre siguió todas las locuras que se pusieron sobre la mesa, y en parte porque siempre subestimé lo que significaba hacer una película (risas). Fue decir ‘bueno, se tiene que poder hacer con lo que haya’. ¿Cosas que descubrí? Todas, sinceramente, creo que una va dirigiendo cosas y cada vez que dirige va encontrándose más a una misma.
Lo más hermoso de entender siempre es lo humano, que si la película está rodeada de gente que le da amor y trabajo, la peli va a estar en buenas manos, y también es tremendo ir entendiendo lo que significa hacer algo por etapas a lo largo de tanto tiempo (que en realidad es poco para lo que suelen tomar en hacerse las películas, este proyecto se empezó a desarrollar a finales de 2022), en ese sentido creo que lo más importante es tener una dupla, un equipo de producción, un colectivo de cine, amigos que te acompañen y con quienes compartir ese camino, lo más hermoso del cine es que es colectivo después de todo.

Rubik: La película tiene una dimensión muy sensorial: el calor, la luz, el agua… parecen casi personajes. ¿Cómo trabajasteis desde la fotografía y el sonido para que el espectador “sintiera” ese clima extremo?
S.I. SK.: Sí, la búsqueda es profundamente sensorial y textural ¡Viva la sensación! En el trabajo de todo esto fue clave el ojo de la Directora de Fotografía Sofía Lizzoli junto a su equipo, ella tiene una forma de mirar que es profundamente sensible y, de hecho, estuvo a cargo de la cámara también.
Es una mujer tremenda y muy talentosa que entendió muy bien también cuáles eran los ejes que movían a la historia; usar teleobjetivos, poner cosas cerca del lente para distorsionar las imágenes levemente, que siempre se mezclen los personajes con el agua de fondo que está siempre en movimiento, trabajar todo con luz natural e ir siguiendo el sol para elegir los ángulos desde donde filmar, muchas cosas muy orgánicas que se fueron viendo mucho en rodaje también.
Y también considero que el sonido es fundamental para generar esta sensorialidad, trabajamos con Ricardo Arteaga y su equipo (de la empresa mexicana Scriptsounding) con quien pensamos el sonido realmente en muchas capas para que todo sea muy particular: cada casa tiene su propia búsqueda sonora, los sonidos se van distorsionando a lo largo de toda la película.
Hay ambientes muy pensados y muy sentidos. Es clave trabajar con el detalle. Para hacer el diseño sonoro nos fuimos casi dos meses con mi productora Valentina D’Emilio a México a seguir de cerca todo el proceso para también poder pensar creativamente toda la película.
Y claramente también influyó la música que hicimos con Francisco Loria y Pablo Mondragón para generar todo este ambiente, hacer piezas enrarecidas y enrarecernos en el proceso de construirlas.

Rubik: Para los productores: es una propuesta bastante autoral y poco convencional para una ópera prima. ¿Qué os hizo apostar por el proyecto y cuáles fueron los pasos a seguir para sacar adelante durante la producción?
Martin Szereszevsky y Valentina D’Emilio: Apenas Sol nos presentó el guión fue un sí rotundo, la idea y el mundo que plantea nos pareció alucinante, además de que confiábamos ciegamente en los dotes artísticos de la directora. Somos grandes amigos. Junto a Los Nadadores Cine, nuestro colectivo cinematográfico, producimos cortometrajes independientes y autogestivos esde hacía un año, y cuando sol nos presentó la idea de hacer una película pensamos, ¿por qué no? Fue un proceso muy intuitivo y de mucho aprendizaje. No nos imaginábamos llegar donde estamos hoy, y sin embargo todo el proceso fue natural y fluido.
Con Los Nadadores Cine además de producir, protagonizamos la película. Sol Iglesias SK encarna el personaje de Ella, Valentina Demilio el de Victoria, Joaquin Fretes el del Rubio, Tobias Reizes el de Maqueta y Carmen del Castillo Prada es la iluminadora.
Para poder realizar la película salimos a buscar el financiamiento y los recursos necesarios. Tratándose de una ópera prima de una directora tan joven no resultó nada fácil. El rodaje fue guerrillero y lúdico, ya que la mayoría del equipo nos conocíamos hace años de nuestra etapa universitaria.
En la postproducción, fuimos seleccionados en la competencia de Work In Progress del festival de Guadalajara, donde ganamos premios y conseguimos apoyos que terminaron transformando a la película en una coproducción Argentina/México/EE.UU. al sumarse las empresas Benuca Films (México) y Filmulation (EE.UU.).
Rubik: La película retrata una juventud que parece moverse entre la apatía y la conciencia del desastre climático. ¿Creéis que habla de una generación concreta en Argentina o es algo que puede sentirse en cualquier parte del mundo?
S.I. SK.: Yo pienso a la Argentina porque es donde vivo y de donde soy, el lugar que conozco íntimamente, pero la película nunca se sitúa abiertamente ahí, porque creo que este estado es mundial en los jóvenes y creo que todos deberían poder sentirse interpelados, de ahí no nombrar nunca la ciudad donde transcurre.
Es una película que está dirigida a las juventudes de todo el mundo y que, si les queda el zapato, que se lo pongan.

Rubik: Tras inaugurar Zonazine en el Festival de Málaga, ¿Qué tipo de reacciones estáis recibiendo por parte del público?
S.I. SK.: El recibimiento es el que buscaba, que no es nada fácil de lograr porque podría no entenderse el mensaje, pero la gente que la ha visto la comprende, conecta, entiende lo que se dice por debajo, eso para mí es un logro, un gran logro de la película. Habla por sí sola, aunque no salgamos a explicarla, eso me entusiasma mucho.
Rubik: ¿Cuáles son los siguientes pasos para Los Nadadores? ¿Dónde más se podrá ver?
M. S. y V. D.: El siguiente paso para Los nadadores es seguir con la ruta de festivales. Participaremos en el FICCI, donde tendrá el estreno latinoamericano.
Queremos hacer a la película viajar a través de los festivales, para que llegue a la mayor cantidad de audiencias posibles. Al finalizar ese recorrido, nos centraremos en estrenar en salas de cine para luego venderla en plataformas.