Durante el Festival de Málaga, el director general del ICAA, Ignasi Camós, anunció que se incluirá una declaración responsable sobre el uso de la inteligencia artificial entre los requisitos para optar a las ayudas generales a la producción de largometrajes. En RUBIK hemos hablado con el presidente del Sindicato de Guionistas de España ALMA, Carlos Molinero, para conocer sus valoraciones de esta noticia y para abordar la situación actual con una IA que genera grandes preocupaciones en el sector. Por Carlos Aguilar Sambricio

Todavía no se sabe cómo será la redacción pero en la siguiente orden de bases de ayudas generales del ICAA se incluirá, entre los requisitos para optar al certificado de culturalidad para recibir las ayudas, una declaración responsable de que la obra no ha sido creada íntegramente con IA. Además, el ICAA ha adquirido un software para detectar si los textos que se presenten a las nuevas ayudas para la escritura de guiones han sido escritos con inteligencia artificial.
Entrevistamos al presidente de ALMA, sindicato fundado en 1989 que representa a más de 1.000 guionistas en España.
Rubik: Quería pedirte una valoración del Sindicato ALMA sobre el anuncio del ICAA de que se pedirá una declaración responsable sobre el uso de inteligencia artificial para optar a sus ayudas.
Carlos Molinero: Es algo que le planteamos hace un mes al ICAA cuando nos reunimos con ellos. Queríamos que se garantizara que todo lo que va a ser subvencionado sea un trabajo realmente original. Y eso tiene que ver con no haber utilizado estos algoritmos para escribir los guiones.
Nos parece fundamental para defender la labor autoral y creativa pero también es un compromiso con los productores. Ahora mismo, todas las plataformas te exigen que firmes que el guion lo has escrito tú y no has utilizado ningún tipo de algoritmo, porque en Estados Unidos sí han conseguido una especie de acuerdo en el que esas herramientas están fiscalizadas. Así que las plataformas aquí quieren garantizar que todo es original y eso tiene que ver con que no hayas utilizado herramientas de inteligencia artificial. Así que la medida del ICAA nos parece estupenda.
Rubik: He visto que se habla de una utilización ética. ¿Sabes en qué casos se va a permitir?
C.M.: Yo no sé cómo va a ser la redacción, pero puede ser por ejemplo utilizar la herramienta para documentarte, como un Google avanzado. Es una utilización de la herramienta que no está generando un texto que tú vas a presentar como una obra creativa con unos derechos de autor que vas a a reclamar. Entiendo que va por ahí la cosa.
Nuestra idea en ALMA es no utilizar herramientas para escribir, es decir, textos e ideas que deben pertenecer a un autor y tú lo que estás haciendo es no hacer esa parte del trabajo, que además es la parte esencial, la parte de construir una historia. Realmente, todas esas herramientas se han aprovechado de coger textos y guiones con derechos de autor sin ningún tipo de compensación a los autores. Como dice Chomsky, son herramientas de plagio súper avanzadas. Están vampirizando obras preexistentes de otros autores para generar algo.
Rubik: En el anuncio se habla de un software de detección del uso de IA, parecido a los que se utilizan para detección de plagios. ¿Esto es realmente eficaz?
C.M..: A nivel técnico, no tengo ni idea de si eso es posible o no. Me suena guay, una idea muy buena, no sé si ya existen herramientas que permitan hacer eso. Si existen, me parece genial, y como todo esto avanza muy rápido, a lo mejor ya hay herramientas que permiten detectarlo. Sé que en artículos científicos sí se había probado y se detectaban patrones que se repetían, estructuras sintácticas que no son muy naturales.
Rubik: Actualmente, la IA está por todos lados,. El otro día OpenAI sacó una nueva versión de generación de imágenes, sin ir más lejos, y ha tenido un gran impacto mediático. ¿Cómo de amenaza ves para el sector y para el guion en general?
C.M.: Lo que nos tememos en ALMA es lo que ya está pasando con otras profesiones, como por ejemplo los traductores. Los traductores antes cobraban un dinero X por hacer su trabajo. ¿Qué es lo que está empezando a pasar? Pues que al traductor le pasan el texto traducido por una IA, que es una traducción ponzoñosa, mediocre y llena de errores, y entonces el traductor lo que tiene que hacer es corregir esa traducción defectuosa.
Pero como se supone que la traducción ya está hecha, le pagan por ejemplo la mitad. Trabajan el mismo tiempo que antes en un trabajo mucho menos creativo y mucho menos interesante para que alguien se lleve el dinero que te tendrían que pagar por tu curro.
Sinceramente, dudo mucho que ahora mismo la IA pueda escribir un guión que sea razonable, humano y que tenga sentido. ¿Pero cuál es el miedo? Pues que haya un productor aguililla que le diga a ChatGPT que escriba un guión y que a ti, como guionista, te llegue un guión hecho por una IA que sea repugnante, ponzoñoso y sin sentido. Que te diga que lo reescribas y que, como es una reescritura, no te va a pagar como una escritura, sino la mitad. Eso implica hacer un trabajo que te va a llevar el mismo tiempo, un esfuerzo ímprobo, porque muchas veces corregir algo malo es más difícil que crear algo bueno.
El drama está ahí. No es que la IA esté haciendo cosas maravillosas, un arte nuevo robótico que nunca vimos los humanos. Son herramientas que viven de copiar, son máquinas de regurgitar cosas que existían. No solamente se va a perder la originalidad y la inspiración, sino que encima los que éramos la parte creativa del negocio vamos a acabar siendo reescritores de ideas que ha dado una máquina. El dinero que tú ganabas va a ser la mitad o tercera parte. ¿Quién se lo va a quedar? Pues los que han inventado la IA. De nuevo, volvemos a esta cosa extractiva, de tener a los autores y a la gente que realmente hace el trabajo en una situación precaria, mientras hay otros que se están forrando por algo que, además, han robado, porque las han cogido sin permiso de los autores originales para entrenar a esas máquinas.
Es demencial. Es una cosa que tiene que ver con la legislación y hasta qué nivel conseguimos que se proteja a los autores. Esa es la lucha que hay ahora en Europa. Es Estados Unidos, como todo es distinto en derechos de autor, tienen otras peleas diferentes, pero yo creo que en Europa los próximos meses van a ser claves.

Rubik: Has mencionado el caso de los traductores. También están siendo muy afectados los dobladores. En Estados Unidos, como has dicho, hubo cambios y por eso las plataformas hacen esas demandas también aquí. Pero eso se logró después de huelgas. ¿Crees que es necesario aquí también y que sea transversal ya que afecta a varias profesiones del audiovisual?
C.M.: En ALMA decimos todo el rato que hay un momento en el que tú, para conseguir algo, tienes que pasar a la acción. Yo creo que eso cada vez va a estar más cerca. Lo que no puede ser es que ahora mismo los actores, los guionistas y demás estamos en una situación de desprotección y vemos que todas las medidas legislativas que se están tomando están ignorándonos bastante y muchas veces tienen que ver con esta idea de que España sea un país donde vengan a rodar producciones extranjeras. Que eso es bestial, da mucho trabajo y es buenísimo, y no estamos en contra de eso, pero tiene que haber algo para proteger nuestro imaginario, nuestras historias y la forma que tenemos de ver el mundo.
Eso tiene que ver con que haya alguna manera de amparar a los autores, a los actores, a los directores… Lo que estamos viendo es que cada vez hay menos protección y yo sí creo que en algún momento habrá que hacer algo. No sé qué será exactamente. Me parece que los actores también están muy desprotegidos, porque les hacen firmar cosas para ceder la imagen… Todo esto no sabemos dónde va a acabar pero sí creo que debería haber una legislación que proteja más a la parte creativa y artística, que es la parte más débil de este negocio.
Sin ella, no existe nada. Si tú dejas solas a las IAs, ves que siempre hay algo inhumano, falta esta cosa inefable que tiene la creación, que tiene algo chulo porque es en la imperfección humana donde está lo interesante. Es fundamental y tenemos que ver cómo hacemos para defender eso.
Rubik: Pero parece que se está empujando hacia otro lado. Venimos del Festival de Málaga y allí había múltiples conferencias sobre el uso de la IA, desde un enfoque favorable a la tecnología. Hace un rato vi una promoción de RTVE Instituto que decía ‘El futuro IA ya está aquí. ¿Vas a ser espectador o protagonista? Se está generando una sensación de inevitabilidad y de que no podemos quedarnos atrás. ¿Cómo ves este panorama?
C.M.: Me parece demencial. Hay algo que tiene que ver con el músculo de la imaginación. Entonces, si tú acabas delegando tareas creativas en una máquina, es como la película de Wall-E, que de repente los humanos dejan de andar y entonces se atrofian las piernas y se convierten en seres ultraobesos que van en carritos.
La parte creativa y de la imaginación es un trabajo. Tú no puedes delegar eso, porque tiene que ver con un proceso de autoconocimiento, de sufrimiento, de búsqueda. Ese proceso es el que lleva a tener ideas interesantes. Si tú eso lo externalizas, estás muriendo como autor. Si un guionista dice que quiere una máquina que escriba por él, entonces no es guionista.
Porque en el trabajo de la escritura, lo interesante, lo divertido, es que es un viaje interior, de conocerte a ti mismo, de conocer el mundo, y que tiene que ver con las dificultades de la escritura. Esas cosas son falacias que van orientadas a gente que realmente no es guionista, que realmente no escribe, y que piensan que con eso van a ganar dinero.

Rubik: Al hilo de lo que has dicho antes de que la IA no crea nada, sino que regurgita trabajos previos, me han llamado la atención unas declaraciones. Hay un gurú, Yuval Noah Harari, que saca nuevo libro y que ha dicho en la promoción que por primera vez compartimos el mundo con entes que crean historias mejor que los humanos. Me sorprende esa afirmación. Pero además es que la clave está en el entrenamiento. Es un material con copyright utilizado sin permiso para que estos sistemas “creen” unos trabajos…
C.M.: Sí, replican cosas de una manera que está permitida porque es una tecnología que no existía y por eso la propiedad intelectual no está aún protegida por la legislación.
Hay gente que dice ‘no, esto es como si tú lees unos libros y te inspiran”. Claro, pero es que una persona se lee en su vida quizás 10.000 libros, como mucho. Estos sistemas han leído millones de libros, los han desmontado y los han vuelto a montar. No es algo que te has inspirado de una manera subjetiva, sino que claramente están construidos sobre eso y están replicando cosas anteriores.
Es como en Matemáticas. La IA puede hacer cosas que tienen que ver con la Estadística, con fuerza bruta. Pero no ha habido una IA que haya demostrado un teorema que estaba por demostrar gracias a una idea maravillosa. Porque no crea.
Se habla de creación pero se oculta el origen, que es una copia de una serie de cosas por las que no has pedido permiso. Todo el material para entrenar se utiliza sin pedir permiso. ¿Cómo se compensa a esos autores? George R.R. Martin y Stephen King, por ejemplo, están en litigios por esto.