'Iván & Hadoum' (Foto: Lluís Tudela)

Ian de la Rosa: “Iván & Hadoum es una defensa férrea del amor, más allá de cualquier frontera o etiqueta”

febrero 13, 2026
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Después de una trayectoria exitosa en el cortometraje, el cineasta español Ian de la Rosa debuta en el largometraje Iván & Hadoum, que acaba de tener su première mundial en la sección Panorama de Berlinale 2026. El film aborda “cómo el amor y el deseo pueden ser la fuerza primaria para una revolución que comienza en lo personal” y con ella De la Rosa buscaba reflejar “una vivencia trans” en la que se pudiese “sentir representado”. Por Carlos Aguilar Sambricio

Rodaje de ‘Iván & Hadoum’ (Foto: Lluís Tudela)

Rodada en Almería (Andalucía) y producida por Avalon, Pecado Films, Vayolet, Port au Prince (Alemania) y Saga Film (Bélgica), las ventas internacionales las lleva la agencia francesa Indie Sales.

Rubik: ¿Qué puede encontrar el profesional que asista a Berlinale, qué tipo de película es Iván & Hadoum y qué te motivó a hacerla?

Ian de la Rosa: Iván & Hadoum es una historia de amor que hemos intentado hacer de la forma más sencilla y honesta posible. Una defensa férrea del amor con un protagonista al que le rodean muchas capas: su contexto socioeconómico, de clase, y las expectativas familiares que pesan sobre sus hombros. Todo esto hará que la historia de amor que Iván vive con Hadoum se complique y le haga decidir el tipo de persona que quiere ser.

Toda revolución a gran escala comienza por pequeñas decisiones personales. En esencia, esta película va sobre cómo el amor y el deseo pueden ser la fuerza primaria para una revolución que comienza en lo personal.

Espero que el espectador pueda conectar y empatizar con los protagonistas. Vivir una historia de amor que le sirva como refugio. Un refugio que considero especialmente importante hoy en día. Generar esto fue una de las grandes motivaciones para hacer esta película. La otra gran motivación fue poder ver en una pantalla de cine una vivencia trans en la que me pudiese sentir representado.

Se deberían revisar las condiciones económicas que la industria cinematográfica ofrece para los creadores noveles”

Rubik: ¿Ha sido difícil levantar el proyecto?

I.A.: Levantar una ópera prima siempre es un camino largo y complicado. El premio de Eurimages fue un gran impulso para seguir escribiendo el guion y dar visibilidad internacional al proyecto. Ha sido un proceso de años que hemos recorrido junto a Avalon y Vayolet. Más tarde, se unieron Pecado Films, Port Au Prince y Saga Films. Todas estas productoras me han acompañado de la mejor manera posible. Gracias a su empeño y trabajo hemos conseguido llegar hasta aquí.

Soy consciente del privilegio que significa poder levantar una primera película y, a la vez, considero que se deberían revisar las condiciones económicas que la industria cinematográfica ofrece para los creadores noveles como yo.

Es triste ver cómo actualmente se necesita un colchón que te sustente económicamente para poder dedicarte en cuerpo y alma a tu guión o a tu proyecto cinematográfico. Hay muchas personas con gran talento que muchas veces se quedan por el camino por las dificultades económicas. Hay que disfrutar de muchos privilegios para mantenerte dentro de la industria hasta que llegue tu oportunidad.

Considero que tener más ayudas a la creación novel y crear escuelas de cine públicas y gratuitas serían el antídoto para evitar que nuestra industria se convierta en un espacio elitista.

Rubik: Es tu ópera prima en el largometraje pero tienes cortos premiados, como Victor XX, que recibió un premio de la Cinéfondation de Cannes, y Farrucas, que fue Premio Gaudí y nominada al Goya. Para que la gente te conozca, ¿cómo definirías el estilo de tu cine y qué inquietudes artísticas tienes?

I.R.: A mi me gustaría que el cine fuese una experiencia inmersiva, una especie de 3D emocional, en la que cada película ofreciera una experiencia única al espectador. Una experiencia que pudiera tocarle el alma y que, de alguna manera, cambiase la visión que tiene del mundo. Siempre hacia un lugar mas tierno y compasivo, a poder ser.

‘Iván & Hadoum’ (Foto: Lluís Tudela)

No me importa parecer naif, yo sigo creyendo que el cine y el amor pueden cambiar el mundo. Eso es lo que busco cuando veo una película, y también cuando la hago.

Otra cosa que busco es poder ver, en el espejo que es el cine, caras, cuerpos e historias que suelen estar infrarrepresentadas o siempre contadas desde un único prisma.

Rubik: ¿Crees que se ha reflejado bien en el cine la temática trans? Como director trans que ha dirigido trabajos como Victor XX o ahora Iván & Hadoum, que la abordan, ¿qué mirada crees que podías aportar en este sentido y que no veías reflejada?

I.R.: Hace poco volví a ver Belle Époque. Es una película que me fascinaba cuando era peque, pero que creía haber olvidado. Digo creía porque, al volverla a ver, me he dado cuenta de lo que esa película ha influido en mi como cineasta, sobre todo el personaje de Violeta, interpretado por Ariadna Gil. Violeta es un personaje trans y desconflictuado. Su conflicto no tiene nada que ver que su identidad de género. Su familia y su círculo cercano le acepta y le quiere sin cuestionar ni hacer drama de ello. Para un peque trans a inicios de los 90, como yo era, ese personaje era lo más cercano a un espejo que podía obtener. Ahora entiendo por qué veía esa película en bucle, una y otra vez.

Pero ahora ya no estamos en los 90 y la industria, afortunadamente, ha cambiado. Muy poco a poco las personas trans y disidentes llegamos a los espacios en los que somos capaces de crear nuestras historias y personajes. El cambio es muy lento, pero existe.

Si lo miramos con perspectiva histórica, han sido siglos de lucha hasta poder adquirir este espacio. Ahora tenemos agencia para contar nuestras propias historias, y cierta voz en la construcción del imaginario colectivo. Especialmente en lo que se refiere a la representación de nuestras experiencias y cuerpos.

En los últimos años hemos visto algunas películas con personajes trans donde el conflicto rondaba alrededor de su identidad de género. Me sintiera o no representado en estas ficciones, era un síntoma de que algo estaba a punto de cambiar. Agradezco el camino colectivo que ha hecho posible que pudiéramos hacer esta película.

Muy poco a poco las personas trans y disidentes llegamos a los espacios para crear nuestras historias y personajes. El cambio es muy lento, pero existe”

Rubik: El film, asimismo, muestra problemáticas de los inmigrantes. Es otro colectivo que muchas veces se muestra de manera muy simple, ¿no crees?

I.R.: No es una película sobre inmigración. El propio concepto ‘inmigrante’ me parece un concepto racista y xenófobo. Ni siquiera me atrevería a etiquetar a mis personajes de inmigrantes de segunda de generación. ¿Qué se esta buscando con ese tipo de etiquetas? ¿Subrayar… el qué? Uno no puede ser inmigrante en un planeta que es de todes.

Entiendo que las etiquetas son útiles para dar visibilidad a colectivos política e históricamente discriminados (yo mismo pertenezco a uno de ellos) pero yo no he hecho esta película pensado en las etiquetas.

Las fronteras son un invento del hombre. La Tierra pertenece a todos los seres vivos que la habitan. Me parece peligroso estar constantemente metiéndonos a todes en subdivisiones identitarias que lo único que consiguen es alejarnos los unos de los otros. Esta película es una defensa férrea del amor, más allá de cualquier frontera o etiqueta.

‘Iván & Hadoum’ (Foto: Lluís Tudela)

Rubik: Tus trabajos están también muy vinculados a Andalucía. ¿Cómo de importante es en tu cine y cómo ves la situación de la industria en Andalucía? 

I.R.: Andalucía es muy grande y diversa, merece ser representada en su máxima diversidad posible. A veces tengo la sensación de que se suele representar desde un único prisma, como si todos los andaluces fuésemos igual y hablásemos de la misma forma. Todo el mundo sabe que eso no es verdad y a veces nos falta representación, hacer hincapié en ello.

Almería, el lugar donde sucede la historia y donde me crié, es una tierra mundialmente coincida por sus paisajes desérticos. En innumerables ocasiones estos paisajes han servido, y siguen sirviendo, como plató natural para producciones de todo el mundo. Pero pocas veces Almería se ve representada a si misma. Casi siempre sus paisajes sirven para ficcionar cualquier otro lugar del mundo menos Almería misma.

Almería es un plató natural para producciones de todo el mundo pero pocas veces se ve representada a si misma”

En ese sentido, a mí personalmente, se me asemejaba al concepto trans pensándolo en un marco mas allá del genero. Una tierra que pocas veces tiene la oportunidad de mirarse en el espejo cinematográfico. Una tierra bisagra entre Europa y África, que navega entre culturas diversas encontrando su propia identidad entre todas esas aguas.

Esa es otra deuda que sentía que tenía el cine con el lugar donde me crié. Yo amo a sus gentes y sus recovecos. Soy quien soy, en parte, gracias a haberme criado en Níjar.

La industria andaluza continua tomando impulso. Hace unos años que tenemos la nueva Academia Andaluza de Cine, una institución muy necesaria y que espero que sirva para impulsar a todas las creadoras de Andalucía.