La ECAM – Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid tiene abierta la convocatoria para la octava edición de La Incubadora, su prestigioso programa de desarrollo de largometrajes. Para conocer más detalles sobre el proyecto y sobre la próxima edición, hablamos durante el pasado Festival de San Sebastián con Rafa Alberola, responsable de ECAM Industria. Por Carlos Aguilar Sambricio

Rafa Alberola se incorporó a La Incubadora en 2021, a la mitad de la cuarta edición. Ha seguido fortaleciendo esta iniciativa, especialmente enfocada a productores emergentes y que se vertebra a través de mentorías y talleres.
RUBIK: Del tiempo que llevas involucrado con La Incubadora, ¿qué balance haces del programa y de la evolución que ha tenido en los últimos años?
Rafa Alberola: Creo que todavía es difícil valorar bien los últimos años porque es un proceso largo. De hecho, ahora estamos recogiendo frutos de ediciones que son anteriores.
Sí que estoy viendo que los proyectos siguen consiguiendo financiación y siguen haciéndose. Creo que vamos a seguir viendo los resultados tan buenos que hemos tenido hasta ahora.
De la pasada edición, ya hay dos con participación de RTVE y de la anterior hay tres. Están pasando cosas, que es lo esperable porque nuestra voluntad es seguir haciendo las cosas como las venimos haciendo.
RUBIK: Claro, para hacer posibles cambios supongo que es difícil en vuestro caso, porque esos procesos tan largos no permiten juzgar rápido si las cosas están funcionando o no…
R.A.: Bueno, hay cosas que se ven en el día a día. De todas formas, he empezado hablando de ese tipo de resultados pero no es una cosa que nos obsesione. A mí me importa más que los productores salgan de La Incubadora sintiendo que ha habido un antes y un después y que sus carreras cambien a partir de ese momento.
Para mí es un éxito de La Incubadora que un productora haga su película y luego haga otra, o incluso que si no consigue levantar el proyecto que ha pasado por La Incubadora, sí haga la siguiente.
Ese es el verdadero éxito para nosotros, porque La Incubadora está dentro de una escuela de cine, y por tanto, la formación, el fomento y la promoción del audiovisual son sus valores fundacionales. Nosotros estamos formando, es un programa formativo donde, en vez de pagar por estudiar, te pagan.
Lo que queremos es que los productores y productoras salgan con herramientas, contactos y conocimientos que no tenían antes. Eso se va viendo luego con el tiempo. Por ejemplo, Lina Badenes estuvo en la primera edición de La Incubadora, y que ahora va a repetir por tercera vez consecutiva como mentora, y ya tiene una carrera increíble como productora con Turanga Films.
RUBIK: Lo que más me llama la atención en La Incubadora es el foco en el productor, en este caso el emergente, y no tanto en los creadores.
R.A.: Quiero pensar que después de un proceso de selección tan intenso y exhaustivo como el que hacemos, el talento de los realizadores se da por sentado.
¿Qué pasa? Que las películas las dirigen directores, pero las levantan productores. Si no garantizamos una próxima generación de productores que pueda reemplazar a las mayores, esto no funciona. No sirve de nada tener un buen guion si ese guion no se va a rodar. Es una cosa de perogrullo que les decía a mis alumnos de guion pero es que es verdad.
Por eso para nosotros también es fundamental la figura del productor. También esto sucede porque en el momento en el que se monta La Incubadora en 2017, no había tantos espacios para el desarrollo y los que había estaban siempre centrados en dirección y guión. No obstante, se trabaja muchísimo la parte de guión y dirección, eso se da por sentado.
RUBIK: Ahora hay muchos eventos de desarrollo, ya sean laboratorios, foros de coproducción, residencias, etc. Aparte de ese foco en el productor, ¿cómo buscáis la diferenciación?
R.A.: Como hemos dicho, el foco en el productor es claro. Luego, yo creo que es un programa muy completo porque, por un lado, están las mentorías. Siempre son un gran reclamo porque hay nombres importantes pero, además, uno no es consciente del valor que tienen hasta que las presencia.
Hay un acompañamiento muy honesto y generoso por parte de unos profesionales que no tienen necesidad de hacerlo. Eso es bonito. Lo hacen porque lo desean. Por ejemplo, Marisa Fernández Armenteros se desvive y lo mismo con Lina Badenes. Carlos Marques-Marcet es un animal. Este año ha hecho dos proyectos mientras está terminando de montar su película, y hace unas ediciones hacía las tutorías mientras rodaba La Ruta. Eso es entrega.
Pero luego están las sesiones formativas que, realmente, no exagero cuando digo que son un máster. Son sesiones muy largas donde se ahonda mucho en los contenidos y se ahonda específicamente en los proyectos. Tiene un poder transformador en las personas y en los proyectos.
Parte de este programa incluye la visita de compradores de televisión, programadores es de de festivales, encuentros con distribuidores y agentes de ventas. Es decir, hay una cartera de contactos que se les abre de una forma muy directa, con la posibilidad de presentarles ellos sus proyectos y generando consciencia de esos proyectos desde su etapa de desarrollo. Que vengan programadores de Berlín, Cannes o Rotterdam a escuchar los proyectos en desarrollo ha resultado ser muy positivo.
Ahora, está el añadido de que con ECAM Forum, el foro de coproducción de la ECAM, los proyectos de La Incubadora pasan automáticamente por ahí. Además, está el reclamo de los 10.000 euros que reciben. Es una maravilla, es un regalo para nosotros poder hacerlo, pero si le preguntas a cualquier persona que ha pasado por La Incubadora y seguro que no te habla del dinero y creo que eso también es un éxito.
RUBIK: Para esta octava edición, ¿habéis introducido alguna novedad en el programa o en la estructura?
R.A.: El programa se va adaptando cada año, por un lado, en función de los proyectos y, por otro lado, en función de qué ha funcionado y qué no o qué nuevas necesidades han ido surgiendo.
Este año, por ejemplo, ha habido una sesión que nunca habíamos tenido, Relaciones con la Prensa, y que fue una petición de una de las productoras. Tenía todo el sentido y se va a quedar.
Ahora, viendo cómo se está desarrollando el panorama y cómo la coproducción internacional cada vez es más importante, vamos a ahondar un poco más en eso. Son cambios pequeños, adaptándonos a las tendencias y a las necesidades. No hay cambios estructurales.

RUBIK: A tenor de los proyectos que estáis recibiendo, no sólo este año sino últimamente. ¿Notas algunas tendencias en cuanto a preocupaciones o temas?
R.A.: Veo tendencias que se pueden suscribir a dos motivos. Uno es una cuestión de zeitgeist, el signo de los tiempos, algo que está en el aire. Son cosas muy genuinas y preocupaciones que están ahora.
Luego, hay otra tendencia que es ser miméticos. Se nota mucho en el alma de los proyectos. Imagino que lo estarán notando también en otros laboratorios. Hay proyectos que intentan parecerse a otros proyectos que han funcionado.
Hace un par de años llegaban muchos proyectos sobre el duelo y estaba ahí. Por tanto, de aquí a unos años veremos muchísimas películas más sobre el duelo. Ya empiezan a salir ahora, como la de Almodóvar o Los destellos de Pilar Palomero. Hubo una temporada en la que había muchas sobre la vuelta al campo o la vuelta al pueblo, que venía por la falta de sentimiento de arraigo o el hastío en las grandes ciudades. El haber vivido una serie de crisis muy consecutivas ha creado una generación que está muy minada por eso.
A mí me gustaría ver más es otros géneros. Es cierto que suelen entrar perfiles de películas muy parecidas pero eso es lo que nos llega.
RUBIK: Sí, yo te quería preguntar por este tema. Hay una sensación en parte de la industria de que los proyectos de los laboratorios se parecen mucho, incluso aunque sean distintos, y no hay mucha variedad para que, por ejemplo, los distribuidores o las agencias de ventas puedan elegir.
R.A.: Todos estamos diciendo lo mismo. Hay muchos factores. Decía Enrique Urbizu que el mayor rasgo de estilo es el presupuesto. Son películas de cineastas noveles, todas en un presupuesto similar. Ya tienen un punto de partida en el que todas se parecen. Si a esto le añades ciertas temáticas y cinematografías que se parecen unas a otras, pues da eso como resultado
Al hilo de que haya más laboratorios, también he notado que los proyectos llegan más preparados. La brecha es más grande entre los que están muy preparados y los que no están nada preparados. La clase media ha desaparecido.
Además, al pasar por tantos sitios… Los cineastas deberían tener cuidado porque los proyectos acaban sobados. Se queman y a veces se pierde la esencia. Hay que saber parar. Hay gente que sabe qué tener en cuenta y qué no, de modo que hay gente que se traiciona a sí misma por escuchar la opinión de alguien que se supone que tiene autoridad. Hay que tener mucho cuidado con eso.
Nosotros somos muy conscientes de que no existen fórmulas mágicas así que no intentamos darlas. No soy especialmente amigo de la figura del analista de guión, alguien que llega, te da una sesión de dos horas y se va. Espera. Convive un poco con el cineasta. Las mentorías funcionan porque es un acompañamiento a largo plazo y tratar de ayudar a los cineastas a hacer la mejor película posible que ellos quieren hacer, no la que el mentor querría hacer.
RUBIK: Hablando de mentores. ¿Sabéis ya los que van a conformar la octava edición, ya sean nuevos o que continúan?
R.A.: Sabemos algunos, por ahora repetidores. Tenemos a Belén Funes, Carlos Marques-Marcet, Silvia Herreros de Tejada, Marisa Fernández Armenteros, Lina Badenes y Luis Ferrón.
RUBIK: Has mencionado que una de las actividades son encuentros a partir de visitas de profesionales. ¿Qué tipo de personas y empresas estáis llevando para ayudarles a entender cómo funciona la industria?
R.A.: Para empezar, tenemos unas sesiones de compradores. Vienen compradores de televisiones y plataformas. Luego en Forum vienen muchos agentes de ventas, distribuidores, otros productores, representantes de otros mercados… En Valladolid van a presentar los proyectos a los distribuidores de ADICINE.
RUBIK: Le dais, además, un cariz internacional…
R.A.: Es que ahora mismo la coproducción internacional está a la orden del día. Por un lado, da más proyección a las películas y, por otro lado, abre vías de financiación que son muy necesarias porque con los topes de las ayudas ahora mismo y los costes de producción que suben, lo necesitas.
RUBIK: Has recalcado antes que no era el fin último pero, evidentemente, en un evento como este, que los proyectos se realicen y haya casos de éxito es importante.
R.A.: Es importante porque, en el fondo, es tu carta de presentación. No te voy a negar que tener a Cinco lobitos en Berlín, nos puso muy contentos, y más cuando ganó en Málaga y luego en los Goya. Y lo mismo con todas las demás. Como el Oso de Plata por 20.000 especies de abejas.
Por un lado, te da a ti la satisfacción de saber que tu trabajo está bien hecho, que va en la buena dirección. Por otro lado, te garantiza continuidad porque tranquiliza a financiadores y hace que los proyectos se quieran presentar y que los expertos quieran venir
RUBIK: Has mencionado dos casos de éxito sonados. De lo más reciente, ¿qué destacarías entre lo que se está rodando o se va a rodar?
R.A.: Anoche conquisté Tebas de Gabriel Azorín, proyecto de la quinta edición, rodó una primera parte hace un año se empieza a rodar y ahora están grabando en unas termas romanas en Galicia porque tiene que hacerse en un periodo del año muy concreto. Es una película muy especial en la que hay una parte con los actores hablando en latín. Tengo muchas ganas de verla y de que se vea.
También tengo muchas ganas de una que se va a rodar ahora en invierno: Yo no moriré de amor de Marta Matute. Es de la sexta edición y ha avanzado muy rápido.